Gabriel Rufián, un follonero imprescindible para ERC

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián.

Arturo Puente


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“Rufián no ha dicho nada que el partido no hubiera dicho antes”, aseguraban en ERC el pasado martes por la tarde. El líder de los republicanos en Madrid acababa de montar el follón de la semana en el mundo independentista, después de que en una rueda de prensa se hubiera desmarcado de los contactos del equipo de Puigdemont con supuestas autoridades rusas. “Son señoritos que se paseaban por Europa reuniéndose con la gente equivocada y jugando a ser James Bond”, agitó Rufián. La respuesta desde Junts no tardó. Le llamaron “miserable” y le echaron en cara estar “dando alas a la represión”, porque interpretaban que hacía suya una versión de la acusación contra el jefe de la Oficina de Puigdemont, Josep Lluís Alay. El partido pidió además explicaciones a Aragonès en el seno del Govern y amagó con abrir una crisis que ha quedado en pausa por los viajes internacionales de los primeros espadas del Ejecutivo.

Josep Lluís Alay, jefe de la Oficina de Puigdemont: "Nunca he buscado el apoyo del Kremlin"

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Un día antes el nombre de Rufián también había sido noticia, después de que Nació Digital adelantase que se perfilaba como candidato a la alcaldía de Santa Coloma de Gramenet. Dos hechos que rápidamente se vincularon en mentideros y tertulias, por donde se desplegó, entre otras, la idea de que el diputado había tratado de dar un golpe a su propio partido por estar incómodo con su designación como candidato municipal. Fuentes de ERC descartan esta teoría y aducen que, aunque no le entusiasme, Rufián prácticamente ya ha aceptado que a partir de mayo de 2023 se sentará en el pleno de su ciudad natal. Su requisito es poder compatibilizarlo con continuar al frente del grupo republicano en el Congreso.

La cúpula de ERC había hablado el lunes sobre las reuniones de personas del entorno de Puigdemont con contactos rusos. La idea de la dirección republicana era que Rufián aprovechase las preguntas que ya contaban que le harían sobre el asunto ruso para desmarcarse de forma contundente. Se trataba de evitar a toda costa que ERC o el independentismo en su conjunto fuese vinculado con Vladímir Putin cuando la sociedad está más sensibilizada por la guerra de Ucrania.

En la formación, sin embargo, sorprendió el tono del portavoz. Unas formas que achacan a cierta visceralidad de Rufián en este tema. “Siempre es un poco follonero, pero sobre todo cuando habla de Junts”, conceden fuentes de ERC. “Quiso dejarlo muy claro y puede ser que se pasara”, añaden. El propio diputado hizo al día siguiente unas declaraciones en las que precisamente se disculpaba por el tono, aunque se reafirmaba en el fondo del mensaje.

Este último encontronazo entre Rufián y Junts, que no hubiera pasado de escaramuza en otro momento, ha tomado ahora tintes más importantes por su candidatura en Santa Coloma. Si bien es cierto que en hasta dos ocasiones anteriores alguna de las instancias de su partido le había tentado con la posibilidad de presentarse en una lista local, esta vez es del propio Oriol Junqueras de quien nace la propuesta. Y por eso él ha dicho que sí. Pero tanto en círculos de fuera como de dentro del partido se ha leído esto como una señal de que ERC ya no descarta un relevo en su equipo madrileño.

Los afines a Rufián opinan que no hay nada de eso y que, de hecho, el diputado tiene ganas y convencimiento de continuar en el Congreso otros cuatro años más, algo que también tendría atado con la dirección. Otros sectores, sobre todo los más ligados a zonas donde el sentimiento nacionalista es más fuerte, creen que esta podría ser la ocasión para sacar de la circulación a una de las voces del partido que más les han chirriado en los últimos años.

“Que Rufián tiene tirón electoral es evidente. Viene de ganar dos elecciones y las encuestas le avalan”, destaca una voz republicana que, si bien no se moja sobre la posibilidad del relevo en Madrid, considera que la operación para colocarlo en Santa Coloma se explica por sí misma. “Las próximas municipales serán una lucha milímetro a milímetro por el área metropolitana entre ERC y el PSC. Y aquí, Rufián es un activo del que yo no prescindiría”, resume esa misma fuente.

Ya sea en la batalla de las municipales, en el Congreso o en ambos lugares a la vez, otra de las opiniones que han comenzado a tomar cuerpo en el partido es que algunas de las guerras abiertas por Rufián con Junts pueden hacer que ERC pierda apoyos entre el votante más independentista. “Olvidar que nuestra principal frontera es con Junts puede ser un problema algunas veces”, reconoce una persona del mundo local republicano. Al mismo tiempo, en ERC consideran que es difícil de calcular a qué votante conviene más atraer y aceptan que el papel de “follonero” de Rufián puede ser tan perjudicial por un lado como necesario para penetrar en un tipo de electorado de izquierdas, urbano y anti-convergente.

El apoyo del independentismo

En Catalunya conviven dos esferas mediáticas que, aunque a veces se parezcan, no son la independentista y la no independentista, sino la que representa los medios que se dirigen únicamente al público en catalán y los que le hablan a un espectador, lector o radioyente de toda España. Según los datos del Centre d'Estudis d'Opinió, estas esferas se reparten el público entre mitad y mitad, es decir, cerca de un 50% aseguran informarse en TV3 y escuchar Rac1 o Catalunya Ràdio, mientras que los otros optan por televisiones y radios de ámbito estatal. En los primeros, habitualmente hechos en catalán, partidos independentistas como Junts, ERC o la CUP tienen una representación importante. Pero en los segundos, los independentistas siempre han considerado que tienen problemas para aparecer, entre otras cosas porque su peso es mucho menor en el ámbito estatal.

Esta es el arma secreta de Rufián. Porque el diputado sí tiene buena cuota de pantalla en los medios estatales, o eso es al menos lo que cree ERC. “Tiene un circuito mediático muy diferente al que podemos llegar con otros diputados o incluso cargos más importantes”, resumen. En definitiva, que Rufián sea una piedra en el zapato para competir por el electorado de Junts no le quita que también sea una llave para acceder a otro público, muy codiciado por el partido.

Estas diatribas ocurren en un momento delicado para el Govern, cuando las diferencias entre socios están a flor de piel y mientras Aragonès se esfuerza por mostrar un mando ordenado y alejado del ruido. Los republicanos intentan que haya las menores interferencias posibles con sus socios en la Generalitat, mientras a la vez intentan mostrar una cara más desacomplejada respecto al espacio de la antigua Convergència y que atraiga a un votante en posiciones más a la izquierda y más catalanistas que el actual PSC. Una cuadratura del círculo en la que las posiciones de Rufián tanto pueden ayudar como desentonar, dependiendo de la dosis de sí mismo que el de Santa Coloma inocule a la fórmula.

Jordi Évole saltó a la fama interpretando el recordado papel de 'El Follonero' en los 'late nights' de Andreu Buenafuente. La gracia de este personaje era que representaba a un miembro anónimo del público, en teoría sin relación con el programa, y por eso podía poner en problemas tanto a los invitados como al propio Buenafuente. El Follonero se podía permitir ser irreverente hasta cruzar una línea infranqueable para los colaboradores y decir algunas cosas que, hasta entonces, nunca aparecían en pantalla pero que los espectadores están pensando en su casa. Évole fue 'El Follonero' de Buenafuente y en ERC se resignan a que Rufián lo sea del propio Aragonès.

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