La primera liga de simulación clínica pone a prueba a los médicos ante casos críticos: “Esto no se entrena en la universidad”
Coordinarse con un equipo de profesionales en una urgencia médica, donde la vida de una persona pende de un hilo, genera una situación de alto estrés que no todos los sanitarios saben abordar en sus primeras intervenciones clínicas. En este contexto, el Consorci Sanitari de Terrassa (CST) ha puesto en marcha la primera liga de simulación clínica de Europa centrada en pacientes adultos.
Cerca de las diez de la mañana de este martes, ocho equipos formados por médicos y enfermeros de distintos hospitales catalanes –en su mayoría residentes jóvenes, aunque también enfermeros con experiencia– aguardaban entre nervios y expectación su turno para poner a prueba sus capacidades ante situaciones críticas simuladas. A través de un muñeco que hacía de paciente y un director que guiaba el caso describiendo síntomas y evolución clínica, los equipos trataron de resolver cada situación planteada.
“La gestión del estrés en estas situaciones no se entrena en la universidad”, señala Alba Lordán, médica adjunta de primer año en el Hospital Germans Trias i Pujol y participante en la liga. “Este tipo de iniciativas nos permiten adquirir herramientas para afrontarlas”, añade.
A lo largo de la jornada, los equipos se enfrentaron a distintos escenarios clínicos de alta complejidad: desde un shock séptico por neumonía hasta un neumotórax a tensión tras una contusión o una hipopotasemia derivada de una insuficiencia renal.
Los grupos, de carácter multidisciplinar, estaban integrados por médicos residentes, personal de enfermería y adjuntos de primer año. Dos procedían del propio Consorci Sanitari de Terrassa y los otros seis de los hospitales Joan XXIII, Mataró, MútuaTerrassa, Igualada, Bellvitge y Germans Trias i Pujol (Can Ruti).
Durante la mañana se desarrollaron tres rondas de simulación en cuatro salas simultáneas. Por la tarde tuvo lugar otro partido más que clasificaría a los equipos Consorci Sanitari del Maresme, Consorci Sanitari de Terrassa, MutuaTerrassa y Joan XXIII a las semifinales. A la final solo llegaron estos últimos, y el equipo del Hospital Joan XXIII de Tarragona se acabó proclamando ganador al vencer la última ronda, que consistió en una simulación de un paciente con un infarto de miocardio con varias arritmias. En total, cada grupo se enfrentó, como mínimo, a cuatro simulaciones de 15 minutos.
El objetivo de la iniciativa es recrear situaciones clínicas en un “entorno seguro”, de modo que los profesionales puedan entrenarse antes de intervenir con pacientes reales, especialmente en escenarios de alta complejidad y gran exigencia. Así lo ha explicado la organizadora de la liga y responsable de Pediatría del Consorci de Terrassa, Ester Cañadell. “Te prepara para atender de manera más rápida, eficaz y segura”, añade Sergi Aguilar, residente de quinto año en el Hospital Germans Trias i Pujol.
En las semanas previas a la competición, todos los equipos realizaron entrenamientos específicos. Muchos de sus integrantes, sin embargo, no habían trabajado juntos previamente, pese a pertenecer al mismo hospital. Para Cañadell, este aspecto aporta un “valor añadido” al ejercicio, al “favorecer” la colaboración entre perfiles diversos.
“Aprendes de la forma de trabajar de compañeros de otras especialidades, algo fundamental para crecer profesionalmente”, apunta Mònica Alapont, enfermera del servicio de urgencias del Consorci Sanitari del Maresme y jefa de equipo en la competición.
Tras cada simulación, los participantes realizaron sesiones de debriefing, es decir, espacios de análisis conjunto entre equipos, jueces y directores donde revisaron los aciertos y los errores. Para la pediatra, este momento es el más “transformador”, ya que permite reflexionar sobre la actuación y detectar áreas de mejora.
“En el día a día es muy difícil encontrar un momento para reunirse con todo el equipo y hacer una valoración de cada intervención”, reconoce Miguel Fernández, enfermero del Hospital de Bellvitge.
Más allá de los conocimientos clínicos, la competición pone el foco en las llamadas habilidades no técnicas: la comunicación, el liderazgo, la toma de decisiones o la gestión de recursos bajo presión. “Son competencias clave en situaciones críticas”, subraya la Cañadell, que también reivindica la necesidad de “normalizar el error” como parte del aprendizaje y asumir que “es correcto” pedir ayuda dentro del equipo.
La competición está inspirada en los Pediatric Simulation Games, una iniciativa que se celebra en Italia desde 2019 y en la que equipos médicos de distintos países compiten simulando casos clínicos en el ámbito pediátrico. A diferencia de ese modelo, la liga impulsada por el CST es la primera en Europa centrada en pacientes adultos.
En otros sectores como la aviación, este tipo de simulaciones forman parte esencial de la formación. El objetivo, ahora, es trasladar esa misma cultura al ámbito sanitario, explica la directora. Tras una primera edición interna el año pasado, la competición se ha abierto este 2026 a otros hospitales catalanes. La intención es seguir celebrando esta liga anualmente y que, cada vez, más equipos se puedan unir a ella, ha zanjado Cañadell.
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