Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
EEUU e Irán se preparan para negociar con Pakistán tratando de salvar la tregua
Viaje al "Palacio de Versalles" secreto de los Orbán y su aldea natal
Opinión - 'Entre la vacuidad y la pirotecnia, la subordinación', por Esther Palomera

Rufián y Montero contrapesan sus diferencias para apelar a un frente antifascista que condicione al PSOE

Irene Montero, Gabriel Rufián y Xavier Domènech, este jueves.
9 de abril de 2026 22:15 h

16

Gabriel Rufián e Irene Montero realizaron este jueves un gesto de acercamiento desde posiciones diferentes. En un encuentro moderado por Xavier Domènech en la Universitat Pompeu Fabra, en Barcelona, la dirigente de Podemos volvió a mostrar un perfil exigente desde el bloque de las izquierdas mientras el republicano enseñó una cara más conciliadora, en la línea con la apuesta por la gobernabilidad que ha hecho desde el Congreso. Pero ambos se centraron en mostrar las ganas de que las izquierdas “hagan cosas juntas” y la reclamación a la dirección republicana para que se implique en la construcción de esta alianza.

La sintonía entre los dos líderes, a quienes Domènech bautizó como “la Pasionaria de la izquierda actual” y “el Robespierre de la izquierda catalana”, se reflejó en las palabras de respeto y admiración que ambos se dedicaron. Y un objetivo conjunto: acabar dando forma a un frente de izquierdas, sobre el que concretaron muy poco, pero que debe servir a la vez como dique de las derechas y como nuevo acicate para condicionar al PSOE.

Con todo, ninguno de los dos disimularon sus diferencias cuando se baja a lo concreto. “No hay ciencia electoral que frene a la derecha”, lanzó Montero, en una clara alusión a que la apuesta de Rufián pasa por las fórmulas de coalición que se acaben formalizando. “Yo no tengo fórmulas mágicas”, respondía el de ERC, que en su momento reclamó “unirse en torno a aquellos que estén más capacitados para ganar diputados a Vox”.

La de Podemos también ha cargado contra la idea de que la delincuencia sea un problema al que la izquierda deba dedicar gran atención. Y ha afeado que la izquierda se suba al carro de las críticas al velo musulmán. Dos de los temas que, precisamente, Rufián y Emilio Delgado tocaron en febrero pasado de forma opuesta a la visión expresada por la exministra de Igualdad.

El de Santa Coloma se revolvió cuando Montero le dijo que, sobre el problema de la vivienda, “hay unos partidos que son rentistas, pero hay otros que no se atreven a decir nada”. “Se están haciendo cosas en vivienda”, protestó Rufián.

El republicano pidió a Montero reconocer los límites parlamentarios y que algunos gobiernos han decepcionado. “La izquierda ha gobernado en Catalunya y en España y el aceite lleva alarma”, ha lanzado con su lenguaje habitual el republicano ante la que fue ministra durante casi tres años.

Los tres protagonistas del acto que llevaba como título la pregunta "¿qué hay que hacer?"

El celebrado este jueves ha sido el segundo de los actos protagonizados por el líder de ERC en el Congreso con otras figuras de la izquierda estatal, tras la velada que compartió con el diputado de Más Madrid en febrero. Las cosas eran más fáciles entonces, porque el papel de los republicanos en un escenario como Madrid quedaba limitado a ser la celestina de las fuerzas “a la izquierda del PSOE”. En Barcelona las cosas son más difíciles y Rufián tenía que decir algo sobre cómo se incardina su propio partido en la fórmula que propone.

La reclamación del jefe de filas republicano hacia los suyos no ha sido demasiado explícita, pero ha acabado trasluciendo. A juicio de Rufián ERC debe “inspirar” la confluencia de las izquierdas estatales. Es más, igual que, según ha indicado, Podemos ha limado sus diferencias con el resto de izquierdas, la dirección de Junqueras debe “liderar” ese proceso de acercamiento en Catalunya.

Rufián ha evitado llegar más lejos pese a que Montero le había tendido la mano a un “camino electoral” conjunto.

Pero Rufián es muy consciente de que, en ERC, el debate que ha abierto comenzó causando extrañeza, en verano pasado, y ha acabado generando malestar. Por mucho que el jefe de filas en Madrid dore la píldora a Oriol Junqueras, de quien dice que quiere que sea president de la Generalitat, y manifieste su “orgullo” por ser de ERC, la dirección de los republicanos cree que la actual ola beneficia más a las izquierdas soberanistas que a fórmulas de unidad.

A Rufián le acompañaron este jueves su incondicional, Joan Tardà, el secretario general adjunto, Oriol López, y un puñado de diputados más. Una representación republicana pequeña para un acto celebrado en la capital catalana.

Que el acto entusiasmaba más a las bases de Podemos que a las de ERC quedaba claro mucho antes del inicio. La entrada al auditorio se conseguía enseñando la entrada descargada en su día, y que se agotó al poco tiempo de salir. Pese a eso, dos personas ataviadas con una bandera de Podem y un pañuelo morado con el símbolo feminista en la cabeza intentaban entrar en el recinto. “Nos dicen que se ha pactado hacerlo sin símbolos”, admitía el hombre sin mucho convencimiento.

La sala ha llenado sus más de 300 localidades y la universidad ha habilitado una aula contigua para que siguieran el acto otras tantas personas. Pero, a diferencia de lo que ocurrió en Madrid, este jueves no ha habido grandes colas ni la expectación ha desbordado la sala. Otra prueba de que la fórmula de Rufián se ve diferente en la capital española que en la catalana.

Etiquetas
stats