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ENTREVISTA
Antropóloga e investigadora israelí

Maya Wind, antropóloga israelí: “Las universidades israelíes operan como cómplices del genocidio y del apartheid”

La antropóloga e investigadora Maya Wind, galardonada por la American Educational Researcher Association.

Olga Rodríguez

24 de mayo de 2026 21:52 h

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En 2008, “tras años de activismo contra el proyecto colonial israelí”, la antropóloga israelí Maya Wind rechazó hacer el servicio militar obligatorio. Las consecuencias de aquella decisión fueron cuarenta días de cárcel “y empezar una nueva vida, una nueva comunidad, un nuevo entorno: una vida basada en la verdad”, explica. Wind vive ahora en Estados Unidos, es doctora por la Universidad de Nueva York y actual investigadora en la Universidad de California.

Su “posición como ciudadana blanca judía israelí” le permitió acceder a los archivos y bibliotecas estatales y militares en Israel. Allí encontró numerosos documentos oficiales que demuestran, “con gran detalle, los numerosos vínculos de las universidades israelíes con los aparatos de violencia del Estado de Israel”.

Wind ha plasmado las conclusiones de su estudio en un libro que ahora se publica en español: Torres de acero y marfil: Cómo las universidades israelíes destruyen la libertad palestina (Verso Libros). elDiario.es mantiene esta entrevista con ella en una terraza de Madrid, a su paso por España.

Pregunta: En su libro explica que, ya antes de la creación del Estado de Israel, el movimiento sionista creó tres universidades en Palestina.

Respuesta: Como la mayoría de los Estados coloniales de asentamiento, el Estado israelí fue fundado con el mismo objetivo: eliminar y reemplazar al pueblo palestino por población judía. Desde el principio, todas las instituciones de este proyecto estatal tuvieron que involucrarse en ello.

Las universidades forman parte de eso. El movimiento sionista las concibió como parte de la infraestructura de ese Estado que imaginaban. Y así se construyeron tres universidades, empezando por la Universidad Hebrea en 1918, y luego el Technion y el Instituto Weizmann en las décadas de 1920 y 1930. Desde el principio fueron muy explícitos: eran centros de formación para desarrollar conocimientos, tecnologías y ciencia al servicio del sionismo. Y así ha sido hasta hoy.

Las universidades israelíes están facilitando el genocidio, la academia israelí es cómplice y por eso debe ser aislada

¿Cómo cooperan estas universidades con la ocupación colonial de asentamientos y el apartheid?

Hay tres formas. La primera es la infraestructura física de los propios campus. Israel está siempre en un proyecto de expansión territorial. A medida que Israel se expande y aparecen nuevas fronteras, se construyen nuevas universidades para consolidar lo que Israel llama la “judaización”, es decir, el proyecto simultáneo de reducir las tierras y propiedades palestinas —el despojo de los palestinos— mientras al mismo tiempo se expanden los centros de población judía y los asentamientos en la Palestina histórica.

Así que, en todos los lugares donde se fundan —ya sea la Universidad de Haifa en Galilea, la Universidad Ben Gurion en el Naqab o la Universidad Ariel en la Cisjordania ocupada—, estas universidades sirven como anclas de este proyecto destinado a reemplazar a los palestinos por judíos. Ese es siempre un pilar de la ingeniería demográfica.

Sin el apoyo de Europa y de Estados Unidos, este genocidio israelí habría terminado hace años

La segunda forma es…

Sostener durante décadas un régimen de apartheid requiere conocimientos especializados. Las universidades se convierten así en espacios fundamentales para generar esa experiencia. Disciplinas como las ingenierías, el derecho, la criminología, la arqueología o los estudios de Oriente Medio se usan para la implicación de las universidades en la violencia, al servicio del dominio colonial.

Y otra de las formas que usted indica es el modo en que las universidades israelíes sirven directamente al Ejército y a la industria militar.

Las principales industrias militares israelíes —las tres mayores empresas armamentísticas del país— fueron originalmente empresas estatales. Con el tiempo se privatizaron, aunque solo parcialmente, no por completo.

Esas empresas nacieron en los campus de las primeras universidades, como el Instituto Weizmann, la Universidad Hebrea y el Technion. Pero es que, además, las universidades siguen ofreciendo sus laboratorios para sostener el desarrollo y la fabricación de armas y tecnologías militares hasta hoy, incluso durante el genocidio.

El programa europeo Horizonte es una fuente muy importante de financiación y legitimidad para las universidades israelíes y por eso debe suspenderse para esas instituciones.

Otro vínculo relacionado que menciona es la formación de la fuerza de trabajo.

El Shin Bet, la policía y los soldados —las personas que mantienen la violencia colonial israelí— reciben formación a través de programas universitarios especializados, diseñados para ellos específicamente. Por ejemplo, el Departamento de Estudios de Oriente Medio e Islámicos de la Universidad Hebrea alberga un programa de élite para entrenar soldados de inteligencia en árabe y conocimientos regionales con el fin de vigilar y controlar a la población palestina.

Muchos graduados de ese programa integran la Unidad 8200, la principal unidad de inteligencia israelí, que durante el genocidio ayudó a diseñar los llamados “bancos de objetivos” en Gaza, es decir, objetivos para asesinatos directos.

Las universidades también han facilitado la participación de reservistas en el genocidio: han otorgado becas, facilidades especiales e incluso créditos académicos a los soldados por su servicio como reservistas.

La antropóloga e investigadora israelí Maya Wind

Cuando decidí no hacer el servicio militar obligatorio en Israel fui a la cárcel y empecé una nueva vida basada en la verdad

¿Qué debe hacer la comunidad internacional respecto a las universidades israelíes?

Como señalan la Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural a Israel —nacida en 2004— y el movimiento internacional BDS [Boicot, Desinversión y Sanciones], hay que desestabilizar el sistema universitario israelí para desestabilizar el régimen de ocupación y apartheid. Así se hizo en Sudáfrica durante el apartheid. Esa es también la lógica que guía aquí a la sociedad civil palestina.

La academia israelí es cómplice y debemos aislarla para crear las condiciones para la descolonización. Esta exigencia se hacía antes de la escalada genocida. Ahora es mucho más urgente.

Aquí en España ha habido algunas universidades que han asumido públicamente el compromiso de romper relaciones con instituciones israelíes.

Han sido un referente en este sentido. Sé que no en todos los casos se ha implementado. Me reuní aquí [en Madrid] con profesores y estudiantes que están trabajando en ello. Algunos vínculos ya se han roto. Solo el posicionamiento en sí tuvo un impacto enorme, abrió el camino para que en 2025 rectores de Bélgica, Países Bajos e Irlanda hicieran lo mismo.

Espero que la gente en el Estado español comprenda el poder de su movilización, porque evidentemente los rectores no actuaron solos: actuaron bajo presión. Hubo una movilización masiva de estudiantes, profesores y trabajadores universitarios que los empujó a hacerlo.

Las universidades israelíes ofrecen sus laboratorios para sostener el desarrollo y fabricación de armamento y tecnologías militares

Además de la ruptura de relaciones hay otra demanda, relacionada con el programa Horizon Europe.

Los académicos israelíes llaman a Horizon Europe “el oxígeno de la academia israelí”. Es una fuente muy importante de financiación, prestigio y legitimidad. Las universidades israelíes han recibido durante mucho tiempo un trato preferencial a través de ese programa europeo.

Por eso muchos estudiantes y profesores en la UE están exigiendo que ninguna universidad europea participe en proyectos financiados por Horizon Europe que incluyan universidades israelíes. Del mismo modo, piden la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel. La UE sigue siendo hoy el mayor socio comercial del Estado israelí.

¿Qué consecuencias tienen las relaciones con Israel?

Este genocidio no es solo un genocidio israelí: es israelí y occidental. Sin el apoyo y el respaldo de Europa y de Estados Unidos, este genocidio habría terminado hace años. Pero hay una inmunidad diplomática permanente.

Es increíble que incluso en el Estado español siga habiendo algún tipo de relación con el Estado israelí. Estamos hablando de un Estado fuera de control que está cometiendo un genocidio. No hay excusa válida para seguir manteniendo relaciones con este Estado israelí. No podemos esperar a los gobiernos, hay que crear presión popular desde abajo.

Maya Wind, el pasado jueves en Madrid

Los proyectos coloniales nunca se descolonizan sin una fuerza externa, Israel no va a ser el primero en hacerlo, por eso necesitamos mucha presión internacional

Usted creció en Jerusalén, en una familia judía israelí. En 2008 se negó a hacer el servicio militar obligatorio.

Durante la Segunda Intifada me convertí en activista y fui a Cisjordania y a Jerusalén Este ocupada. Allí vi con mis propios ojos lo que hacía el Ejército israelí y conocí a palestinos.

Después de eso, no podía participar en el Ejército. Me uní al movimiento BDS, lo conocí a través de los palestinos, y ahí me quedó muy claro por qué era necesario y por qué los proyectos coloniales nunca se descolonizan sin una fuerza externa. No existe ni un solo caso en la historia donde eso haya sucedido. Israel no va a ser el primero. Por eso necesitamos presión internacional.

¿Cuáles fueron las consecuencias de esa decisión para usted?

La cárcel y empezar una nueva vida, en una nueva comunidad, en un nuevo entorno. Pero es una vida basada en la verdad.

Es muy importante contextualizar esto: ahora mismo estudiantes y académicos palestinos están siendo torturados y retenidos en campos de detención y tortura israelíes. Hay un genocidio en curso. De eso es de lo que debemos hablar, no de cuáles fueron las consecuencias para los israelíes.

Hay todo un teatro diplomático destinado a distraer y consolidar el 'statu quo' del dominio colonial israelí: se habla del Estado palestino sin adoptar las políticas necesarias para la descolonización

¿Qué más deben hacer las instituciones y los movimientos sociales aquí en Europa?

Es necesario que se establezca un embargo total de armas, ningún material militar debe pasar por los puertos. Se necesitan sanciones económicas, ruptura de todas las relaciones comerciales y aislamiento total: diplomático, económico, político, militar, cultural, universitario, deportivo. No debería existir ningún vínculo entre instituciones españolas e instituciones genocidas del Estado israelí. Es la única manera de presionar y conseguir resultados, y es urgentísimo.

La gente tiene que entender que el proyecto sionista y toda la premisa del Estado de Israel se basan en la eliminación del pueblo palestino para reemplazarlo en esas áreas por judíos. Esto requiere una descolonización total y más movilización, mucha gente está comprometida, pero el nivel de urgencia que los europeos deben aportar tiene que ser mucho mayor.

Portada del libro de Maya Wind, antropóloga israelí

¿Qué análisis hace del reconocimiento del Estado palestino por algunos países tras el inicio del genocidio?

Desde la Conferencia de Madrid [1991] ha habido un gran teatro diplomático destinado a consolidar el dominio colonial israelí. Han pasado treinta y un meses de un genocidio que continúa ocurriendo.

Hablar de un Estado palestino es una distracción que contribuye a prolongar el statu quo. Lo primero que hay que hacer es cumplir con todo lo necesario para acabar con el genocidio y después, juzgar a los criminales de guerra, exigir responsabilidades al conjunto de la sociedad israelí y abordar la descolonización.

Hay una ocupación israelí en el sur de Líbano, en los Altos del Golán sirios, en Palestina. ¿Es posible frenar esta expansión?

Sí. Israel cumple una función para Europa y para Estados Unidos, y por eso los gobiernos occidentales están prolongando esta situación. Pero nunca había existido una distancia tan grande entre lo que quieren los pueblos de estos países y lo que hacen sus gobiernos.

Lo que necesitamos ahora es presionar a los gobiernos occidentales para que pongan fin al proyecto que están sosteniendo. Las personas de estos países -Europa, EEUU- tienen la responsabilidad de levantarse frente al genocidio en Palestina.

Las instituciones europeas son responsables del genocidio y el apartheid. No podemos esperar a que los gobiernos actúen, se necesita más presión social desde abajo

Hemos visto en Europa y en Estados Unidos a integrantes de comunidades judías decir “no en nuestro nombre” y ser acusados de antisemitismo…

La acusación de antisemitismo es impulsada por el Estado israelí y por los partidarios del sionismo, pero también cumple una función muy conveniente para Europa y Estados Unidos, porque sirve para blanquear el genocidio nazi y la participación europea en la violencia antisemita. A través del Estado israelí Europa intenta lavarse las manos respecto a sus crímenes contra los judíos europeos y contra los judíos del norte de África.

Todo el mundo sabe que el sionismo siempre encontró oposición dentro de las propias comunidades judías. Nunca ha existido un consenso judío alrededor del sionismo. Es falso afirmar que la oposición a un proyecto colonial equivale a antisemitismo. De hecho, oponerse a un proyecto colonial es totalmente legítimo y necesario.

Pero esta acusación sigue funcionando políticamente, porque el discurso del antisemitismo permite a Europa utilizar su apoyo al Estado israelí para evitar una conversación más amplia sobre reparaciones y responsabilidades por su propia colonización del mundo.

Otra cuestión fundamental de la que se habla poco es el proyecto contra las universidades palestinas.

Es el “escolasticidio”: destruir la infraestructura educativa de los pueblos colonizados para reprimirlos y dominarlos. La teórica política y jurídica palestina Karma Nabulsi acuñó ese término.

Israel ha destruido sistemáticamente la educación palestina. Desde el comienzo del genocidio declaró abiertamente su intención. Han sido asesinados rectores, decanos, profesores y miles de estudiantes palestinos. Todos los campus universitarios de Gaza han sido destruidos, deliberadamente. Israel ni siquiera lo niega.

El escolasticidio es un hecho indiscutible. Que la mayoría de las universidades europeas no lo nombren forma parte del propio crimen, del borrado del sistema educativo palestino que no estamos protegiendo y que estamos dejando desaparecer.

¿Ha sentido o recibido amenazas o presiones de algún tipo?

Cualquier amenaza o presión que yo pueda recibir no es importante frente a esto. Primero, porque es mi obligación. Y segundo, porque soy israelí.

Y también porque, comparado con el valor y el coraje de mis colegas palestinos —estudiantes y profesores— que resisten cada día y continúan con su trabajo educativo y su movilización por la liberación pese a los bombardeos, el hambre, la tortura y los secuestros por parte Ejército israelí, todos nosotros tenemos que hacer mucho más.

Hay instituciones europeas, organizaciones o personas que justifican su falta de acción y de condena afirmando que reciben presiones…

Hay mucha obediencia y conformismo. Y algo peor. La gente en Europa tiene que entender que las instituciones europeas son materialmente responsables de lo que está ocurriendo. Sin el apoyo europeo —financiero, diplomático, político, económico y militar— no estaríamos en esta situación.

No se trata simplemente de pasividad. Es una complicidad activa. Lo que los palestinos están diciendo a los europeos es: eliminad los obstáculos que vosotros mismos habéis colocado en el camino hacia nuestra liberación. Esos obstáculos son vuestros. Eso es lo que la gente en Europa tiene que comprender.

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