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¿Plaga de conejos? ¡Pues matemos al zorro!

¿No deberíamos favorecer a los depredadores naturales de las plagas que azotan nuestros campos cual maldición bíblica?

Lo que sucede es la consecuencia de una visión “patrimonial” que, sobre la fauna silvestre, tienen muchos colectivos sociales de nuestro mundo rural

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Conejo de monte

Conejo de monte Turismo de Castilla-La Mancha

Durante los últimos tiempos podemos ver con cada vez mayor frecuencia en los medios de comunicación noticias sobre la existencia de una “plaga” de conejos. Especialmente grave parece la situación en el sur de la Comunidad de Madrid, donde los agricultores denuncian pérdidas económicas de importancia debido a los daños que estos lagomorfos causan en los cultivos. He tenido ocasión de moverme por los campos de dicha zona y, en efecto, puedo decir que los conejos prácticamente le saltan a uno a los pies.

Pero esta denuncia también se ha dado en la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y otros lugares. Además, no son únicamente los conejos los que causan plaga. También se habla de plaga de jabalíes, especialmente importante en Cataluña y, una vez más, en la Comunidad de Madrid, donde los jabalíes son visitantes asiduos en puntos urbanos como Las Rozas o Torrelodones.

La fauna ibérica tiene depredadores muy duchos en el arte de cazar conejos: baste recordar al lince ibérico o al búho real, y también otros depredadores que, si bien no son especialistas en el lagomorfo, sí lo depredan con cierta frecuencia como el zorro o las águilas imperial y real.

Caza del zorro, rapaces envenenadas... ¿Qué está pasando?

Por eso llama mucho la atención el hecho de que, en plena plaga de conejos, los zorros continúan siendo matados a mansalva, incluso con métodos crueles como el uso de perros, como ha sucedido recientemente en Andalucía. ¿Y qué diremos sobre las rapaces envenenadas un día sí y otro también? ¿No deberíamos, por el contrario, favorecer a los depredadores naturales de las “plagas” que azotan nuestros campos cual maldición bíblica? ¿Qué está pasando?

Lo que sucede es la consecuencia de una visión “patrimonial” que, sobre la fauna silvestre, tienen en mente muchos colectivos sociales de nuestro mundo rural. Los conejos, al igual que las perdices o las codornices, son algunas de las especies más populares de la llamada “caza menor”. La ecuación mental que se perfila en el cerebro de muchas personas es muy fácil: “A más zorros, menos conejos. Y a menos conejos, menos diversión para mí”. Por lo tanto, el conejo es “mío”, de “mi” propiedad, y tengo derecho entonces de eliminar a todo bicho viviente que ose comerse mi propiedad. Puede parecer absurdo, ¿verdad?, pero así funcionaron las Juntas de Extinción de Animales Dañinos entre 1953 y 1971: eliminando los animales que se consideraban “dañinos”, es decir, todos los animales carnívoros.

Jabalíes

Se trataba de modelar un monte perfecto para las necesidades de ocio de determinados sectores sociales: una suerte de Jardín del Edén surcado por arroyuelos y habitado por pajaritos que, como mucho, se comieran los también “dañinos” insectos. Y, por supuesto, con derecho divino de cazar todos los animales restantes, vegetarianos por supuesto. Felizmente estas Juntas desaparecieron ya, pero la mentalidad que generaron no ha desaparecido. Y se siguen eliminando los animales depredadores, legal o ilegalmente. De grado o por fuerza.

¡Y qué atrevida es la ignorancia! Siempre se ha sabido que donde había lobos había pocos zorros (y coyotes, o chacales dorados…). Y también siempre se ha sabido que donde hay linces, las ginetas y los meloncillos ponen pies en polvorosa. Pues los depredadores no sólo controlan las poblaciones de presas más eficientemente que los humanos, sino que también limitan la prosperidad de otros depredadores situados más abajo en la pirámide.

Pero el codicioso humano no está dispuesto a compartir ni una migaja de “sus” presas con quienes las han consumido miles de años antes de que el humano lo hiciera. ¿Sabéis lo que son las granjas cinegéticas? Son explotaciones donde se crían en cautividad perdices, conejos de monte, venados o jabalíes, para ser vendidos a cotos de caza donde se sueltan y se disparan. Y claro está, estos animales no son gratis. Tienen un coste.

No vamos a dejar que el zorro se coma “nuestros” conejos, ¿verdad?

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