CV Opinión cintillo

Feminofobia y educación sexual super-machista

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En el presente artículo quiero mostrar las obligaciones y consejos sexofóbicos que sufrieron las mujeres durante el nacionalcatolicismo. Todas las frases están en catecismos y otros libros católicos (de 1955 a 1975) que, por cuestión de espacio no pongo sus títulos ni autores, pero son ‘máximas’ ciertas, y no están manipuladas ni descontextualizadas. Son afirmaciones de cardenales, obispos, sacerdotes, canónigos, presbíteros, jesuitas, paulinos, benedictinos, capuchinos y dominicos –es decir, quienes más sabían de sexualidad-. Y hay muchísimas más de las que aquí puedo escribir. Vale la pena que la juventud de hoy sepa cómo se educó a las generaciones del franquismo y por qué la sexualidad dentro de muchas familias sigue siendo un tema tabú. Sin duda la represión de la sexualidad de las mujeres, su desvalorización, el considerarla pecaminosa y sucia, provoca la inseguridad y prohíbe disfrutar de la sexualidad de manera natural. Fue durante la dictadura –y durante siglos de patriarcado- un medio importante para el control, la sumisión y la exploración del cuerpo y del placer de las mujeres, lo cual psicológicamente les hacía introyectar sus pulsiones más íntimas con una falta de amor propio, y un autorechazo y autoodio hacia su persona. La represión sexual genera un complejo de culpabilidad y una coraza y rigidez orgánica que incapacita la vitalidad y alegría de vivir libre. De ahí que todas las religiones monoteístas y las dictaduras se hayan valido de ella.

Para colmo, esa represión, retroalimentándose física y psíquicamente genera neurosis y angustia e inhibe la razón, la actividad y la lucha crítica contra el poder y la injusticia. No es casual pues que durante la dictadura se impusiera la insania de una moral puritana y de la abstinencia. Valga decir que aunque también a los hombres se les aconsejaba contención no tenía el acento prohibitivo que sufrían las mujeres: para ellos su moralina se envolvía y manifestaba farisaica e hipócrita: mientras que el adulterio de la esposa era delito, el del marido se consideraba de buen tono y un privilegio que tuviesen queridas; y que los hijos pijos de derechas se desvirgaran avasallando a una criada. Veamos unas pocos de estas ‘máximas’, y que las jóvenes sientan hoy la ironía o el sarcasmo correspondiente. Algunas son surrealistas y todas, precisamente, obscenas.

Anticonceptivos: “Todos los métodos anticonceptivos, sobre ser moralmente condenables, son perjudiciales para la salud”. “Ante el peligro del uso, en las diferentes clases sociales, de productos anticonceptivos se considera necesario intensificar la vigilancia y la enérgica represión”. “No parece permisible que el semen que se ha de enviar al laboratorio para analizar sea recogido por otro medio que por el de un coito fisiológico natural. La recogida condomatosa (con condón), pero teniendo una ínfima perforación en su extremo la goma empleada –con lo cual su efecto anticoncepcional ya no se ejerce- o la recogida del sobrante después de un contacto sexual normal. Se manda para ello incorporarse a la mujer inmediatamente después del acto, colocándose un platillo debajo en el que el sobrante que cae se recoge y se puede mandar a analizar”

Higiene física y psíquica: “Como ‘medida higiénica’ está muy extendida entre las mujeres la irrigación vaginal después del coito. Esta es una práctica de prostíbulo que ha trascendido a las costumbres de la gente honesta. Entre gente decente ni es higiénica ni es moral”. “Que la esposa no acostumbre al marido a verla semidesnuda. Agradable en los primeros años, con el tiempo su personalidad se haría desagradable: algo así como la licencia sexual y el adulterio”. “La posición vertical, o sea, de pie, no puede ser más peligrosa, pues expone al hombre a graves accidentes, a la parálisis de las dos piernas. Y cuando la mujer ocupa el sitio de su marido el acto conyugal no se cumple como debiera”. “Tener cópula con la consorte ‘tempori menstrui naturalis’ es pecado ‘per se loquendo’, por la indecencia; pero no será en la mujer cuando el marido pide el débito con instancias, y cuando de no pagarle se teme peligro de incontinencia”.

Política: “La mujer marxista, con la blasfemia en los labios y las más absurdas negaciones en el corazón, ha repartido por igual entre mercenarios y semimaridos la vileza de su mercancía y la mercancía vil de sus hijas”. “Margarita Nelken, diputado, agitador comunista, agente a sueldo de Moscú, es un hombre público. En la galería de monstruos de nuestra historia tiene un puesto señalado”. “Datos tomados de publicaciones oficiales permiten adquirir informes sobre la vida sexual en Rusia: la mayoría de las jovencitas rusas de doce y trece años están desfloradas”. “De esa sociedad republicana sin Dios, frívola y disoluta, de mujeres saltarinas y retozonas, ¿qué hay que esperar?”. “Es ciertamente curioso que cuando la mujer se presenta con apariencias de una cortesana, reclame emanciparse del hombre, igualdad de derechos políticos y sociales y la misma libertad sexual”. “A mí, sacerdote, me da miedo el entusiasmo con que la juventud femenina aplaude toda consigna de libertad y progreso. Yo veo una revolución latente. Las jóvenes modernas parece que han nacido de hombre y hombre, la naturaleza falla en ellas”.

Malas costumbres: “Se ha visto al encenderse las luces después de algunas películas que las mujeres estaban como un ascua, las mejillas ruborizadas, los ojos lanzando llamas, llamas de carnalidad, ardiendo en los más bajos deseos”. “A los bailes –máxime si son en recintos cerrados- concurren todas aquellas jóvenes corrompidas que están hamrientas de presa”. “Mala es la costumbre de besarse y abrazarse, pero no es más deplorable la otra costumbre de ir cogidos del brazo como si fueran casados”. “Puédese ver mozas que se dedican a ejercicios deportivos y andan en pantaloncitos suscitando ásperas y justas repulsas de la parte más sana del pueblo”. “La mujer no enlaza con un hombre su brazo hasta que el sacerdote les une las manos al bendecir el contrato matrimonial”. “El espectáculo de las playas es intolerable por ley de concupiscencia”. “¡Mujeres! Por patriotismo, por decoro social, por vuestra propia dignidad, las que acudáis a las playas usad un traje de baño decente”. “Usar traje de baño de dos piezas es deshonestidad y pecado”. “La joven seria no frecuenta el teatro, el baile, las citas, sino la iglesia y con velo. Prefiere la casa a los paseos, la aguja al paseo, el hogar a los salones”. “La soltera nunca irá sola, todo lo más acompañada de un familiar”. “En tus relaciones con el novio sé cauta, reservada, digna, y, sobre todo, huye de las sombras. La hora oscura es la hora del ángel de las tinieblas. Ciertos coloquios prolongados ocultan siempre la emboscada del mal”. “En el camino de la perdición la mujer llega más lejos que el hombre. Cuando se entrega al mal es peor que el hombre”. “Un consejo preventivo de gran importancia para los novios es que no estén nunca a solas”. “Los bailes tienen el peligro de desarrollar en las jóvenes palpitaciones enfermizas”. “El coger el teléfono para invitar a tu novia al baile ya es pecado grave”.

Lesbianas: “Lesbianas y tríbadas se reclutan entre las mujeres perversas o voluptuosas”. “La perversión del lesbianismo lleva implícita la degeneración total de las funciones fisiológicas y psíquicas”

València: En Valencia, pese a la vigilancia de la autoridad, las mujeres burlan muchas veces las disposiciones sobre traje de baño y uso de albornoz. Hay que multiplicar los celadores de la moralidad. Podría dotarse de carnet durante el verano a los hombres de Acción Católica”.

Virginidad: “La pureza es cosa hermosa. Mi buena lectora, tú ciertamente no querrás ser el instrumento de Satanás ni un ángel de corrupción”. “Lo mejor y más grande que tiene una mujer es su pureza. Lo hombres lo saben perfectamente; todos quieren una madre pura. Aquí nadie perdona”. “Para guardar la virginidad en las jóvenes, se han de cerrar por ellas mismas los caminos de acceso en que pudiera peligrar que el enemigo entre por sus alcázeres y se haga dueño de la fortaleza”. “El mayor riesgo de la soltera caída está precisamente en que bajo la depresión moral producida por la pérdida de su virginidad, caiga en la prostitución. En efecto, así sucede la mayor parte de las veces”. “Si una chica no llega al altar virgen, aunque se haya confesado no tiene derecho a vestir de blanco. A los hombres engañará; ante Dios será hipócrita y pecaminosa”. “Los divorciados que vuelven a emparejarse son adúlteros, indignos de los Sacramentos y de sepultura eclesiástica y no pueden salvarse. Sus hijos son adulterinos”.

La vulva y el clítoris: “El clítoris en algunas mujeres adquiere un tamaño que simula el pene de un hombre. En estas (muchas veces mujeres viriloides) se da con frecuencia la homosexualidad. En otras, por el continuo roce del clítoris con prendas interiores o vestidos, conduce a la ninfomanía a la mujer”. “La joven virgen no puede torcer las directrices de su naturaleza bajo la misma delincuencia y pecado grave. No se es dueño del cuerpo sino usufructuario, ni se puede entregar a la abominación”. “En las niñas la poca limpieza de la vulva provocaría picores que pueden ser causa de hábitos nefastos”.

Vestidos: “La ropa interior no ha de ser de seda ni de otras materias tan suaves y acariciadoras que concurran a sublevar las sensaciones”. “Las niñas deben llevar vestidos amplios y que no permitan fácilmente alcanzar con las manos los genitales”. “Que las faldas bajen por lo menos diez centímetros de la rodilla. Los trajes no pueden ser escotados, ceñidos o transparentes. Las mangas que sean largas. Hay que llevar siempre medias. No hay que ir del brazo de ningún muchacho”. “El albornoz moderno que se ha introducido últimamente en las playas y que deja ver parte de las piernas es indecentísimo”:

Besos: “Las chicas tienen idealizado el beso. Amor y beso para ellas es lo mismo ¡Qué cándidas! Yo les aseguro que los besos son esputos. - ¡Qué asco! - ¿Qué, el esputo? –No, el beso”. “Los besos verdaderamente deshonestos, esto es, los que se darían en las partes deshonestas de otros, siempre son pecado mortal, aunque no exista peligro de afecto venéreo, por razón de la grave indecencia que encierran y del inminente peligro de lascivia que acarrean. Partes deshonestas llaman los teólogos a las partes genitales o las a ellas próximas”. “Aun tratándose de besos ligeros, una muchacha no debe besar a un joven, ni dejarse besar por él, porque tales expansiones menoscaban siempre el pudor, la noble inaccesibilidad que la hace respetar por el joven”.

Masturbación: “Todas esas jóvenes que se nos muestran demasiado locuaces, llenas de fantasía, raras, suspiradoras, amigas de apandillarse, y que ven correr las horas sin inmutarse…, son ‘viciosas solitarias’”. “Cometido el pecado de la masturbación por una mujer de pie, en más de un caso ha venido a provocar la parálisis, congestionándose la médula con el consiguiente desmazalamiento de piernas”. “El tacto de los órganos procreadores puede ocasionar la excitación de las terminaciones nerviosas, extremadamente sensibles, situadas en la piel. Esta excitación se transmite del ‘nervus dorsalis’ al ‘nervus pudendus’”.

Deportes: “La separación de sexos debe observarse y extenderse también a los entrenadores, que serán del sexo de los alumnos”. “Debe rechazarse la participación de la mujer en los espectáculos deportivos masculinos, pues en esos casos sale de su propia condición”.

El cuerpo: “El placer es mayor asesino que la peste y la guerra”. “Nuestro cuerpo no es sino un puñado de polvo, pero este polvo es el nidal de nuestras pasiones; por eso es polvo, sí, pero polvo amasado con algo que es ardor y calentura y relámpago y rugido, con ese algo que se llama concupiscencia; por eso nuestro polvo tantas veces se inflama con fiebre de deseos y ruge con calenturas de orgullo y se encabrita y se desboca con el ímpetu desenfrenado de los yeguas salvajes”. “Empecemos por definir inmoralidad pública. Es esa señorita atrevida, presente en mil partes con las formas más variadas y provocativas”. “El ‘petting’ extramatrimonial entre adultos es adulterino”

Masones, judíos y marxistas: “Los vestidos cortos y ceñidos los introdujeron mujeres deshonestas para estimular los deseos de la sensualidad. La masonería ha hecho de ello arma para combatir la religión”. “, Los masones y los judíos, enemigos de la Iglesia, se valen del cine para atacar su dogma, su moral, su cultura”. “De la guerra marxista acá ha perdido mucho más la mujer que el hombre: han perdido por el libertinaje de la República. Ese libertinaje metió malicia recargada de inmoralidad”. “El cine, dominado por los masones y los judíos, es la morfina de nuestro tiempo”.

La bicicleta: “Te aconsejo que consideres los peligros que la bicicleta presenta por la inmodestia que causa en los vestidos”. “Sexto Mandamiento: ¿Andas en bicicleta por recreo? ¿Has leído cosas peligrosas? ¿Vistes mujer con cristiana decencia? Recapacita”.

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