La medicina represaliada por el franquismo: una base de datos recupera la memoria de los científicos valencianos
La figura del rector Joan Peset Aleixandre —médico, académico, intelectual—, fusilado en 1941 en el cementerio de Paterna, es uno de los símbolos de la represión franquista en el País Valenciano. Pero en el territorio hubo muchos otros Peset, médicos o científicos depurados o que tuvieron que vivir en el exilio tras la guerra civil. Al menos, 400.
El catedrático emérito en Historia de la Ciencia de la Universitat de Valencia Josep Lluís Barona, una de las voces más autorizadas en la materia, ha liderado un equipo para construir una base de datos que recupere todos los casos. Profesionales de la medicina, la enfermería, la ciencia o la vida académica que sufrieron la represión. Es la primera base de este tipo, según asegura la institución académica.
Tras más de tres décadas de búsqueda, el equipo de Barona ha documentado cientos de casos en este archivo digital, que lleva el nombre de Ciencia represaliada. Se puede consultar en medcieval.uv.es o en el enlace sobre estas líneas. El proyecto nace de la propuesta de “documentar la cartografía de la represión”, así como de reflexionar, desde un punto de vista historiográfico, sobre “el interés de la perspectiva valenciana”, profundizando en la investigación de los centenares de médicos y personal sanitario –enfermeros y enfermeras, matronas, practicantes, farmacéuticos...), de químicos, naturalistas, ingenieros y arquitectos que “vieron truncada su vida y su carrera –académica y profesional– en los años de la guerra y, sobre todo, en los posteriores a esta, durante la represión franquista”, en que el exilio republicano hizo desaparecer su rastro, según relata Josep Lluís Barona en un comunicado difundido por la UV.
El objetivo prosigue Barona, “no es solo reivindicar las figuras como Joan Baptista Peset, José Puche, Luis Urtubey, José Chabás, las personas más eminentes y emblemáticas de la ciencia y de la medicina valenciana, sino también todas aquellas anónimas: poner nombre y rostro, y, en lo posible, llegar a reconstruir su biografía, su proceso de penalización y lo que vivieron al final de la guerra”.
La base de datos incluye una definición amplia de profesionales: profesionales de la salud y otros sanitarios: médicos, enfermeros, practicantes, comadronas, farmacéuticos, odontólogos; científicos: biólogos, arqueólogos, físicos, químicos, naturalistas, matemáticos y tecnólogos, entre los que hay ingenieros y arquitectos. El proyecto cuenta con fondos del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.
El catálogo se ha presentado este jueves en unas jornadas en el Instituto López Piñero, donde varios investigadores han ofrecido sus ponencias sobre el exilio y la represión. El franquismo supuso “un empobrecimiento general en todos los saberes, una ruptura personal y colectiva y una pérdida irreparable”, señala Joan Lloret Pastor en la presentación.
La investigadora Isabel Ortega, desde México, ha abordado la historia de Cecilia Sanz Sanz, su bisabuela. Es una de las pocas mujeres que componen esta base de datos dadas las dificultades documentales. Nacida en Xàtiva, hija del director del hospital Ernesto Sanz Roselló, fue secretaria de algunas cédulas del PCE valenciano y médico en el ejército republicano. En 1939 cruzó la frontera francesa y se enroló hacia Mèxico. Hoy un festival en Tampico lleva su nombre en homenaje a su trabajo.
En el equipo se encuentran Joan Lloret, médico pediatra que impartió clases de Historia de la Ciencia en la Universitat de València; Àlvar Martínez, profesor jubilado de la Universitat de València e investigador del Instituto López Piñero; Josep Bernabeu, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad de Alicante; y Àngel Beneito, doctor en Geografía e Historia, e investigador de memoria histórica, represión y exilio de la guerra civil española.
0