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Nueve consejos para combatir el mal olor corporal en verano

Foto: Pixabay

Aunque el verano es sinónimo de ropa ligera, sol, agua fresca y noches largas de estrellas diamantinas, para algunas personas tiene otro reverso más cercano a la pesadilla. Son las que padecen la bromhidrosis, una enfermedad relativamente poco común por la cual el sudor de sus axilas, genitales y/o pies resulta muy desagradable merced a determinados compuestos químicos.

Diez alimentos que contribuyen al mal olor corporal

Diez alimentos que contribuyen al mal olor corporal

Es un problema que va más allá de lo meramente físico y que deriva en una vertiente de sufrimiento psicológico, acoso y automarginación social por miedo a sudar en exceso en presencia de otras personas, que de este modo notarán el mal olor de la persona que padece bromhidrosis. Sin embargo, según algunos dermatólogos, la bromhidrosis está infradiagnosticada y podrían ser muchas más de las que creemos las personas que emanan mal olor corporal al sudar.

Glándulas ecrinas y apocrinas

Las glándulas sudoríparas son las encargadas de perder agua por la piel en lo que se conoce como transpiración. Su función es regular el calor corporal mediante la evaporación del sudor, pero también excretar toxinas y restos metabólicos de los procesos del cuerpo. En su composición, el sudor de muchas glándulas no se diferencia demasiado de la orina, aunque las concentraciones de los componentes no son tan altas. Así que podemos decir que meamos también por la piel.

Existen dos tipos de glándulas sudoríparas: las ecrinas y las apocrinas. Las ecrinas se distribuyen por todo el cuerpo, y están más centradas en la evaporación del agua corporal, aunque también excretan sustancias, principalmente sales y metabolitos hidrófilos. Las apocrinas se concentran en las axilas, los genitales y los pies. Se las relaciona más con la excreción que con la termorregulación, y se cree que son responsables de la secreción de las llamadas feromonas u hormonas de atracción sexual

Las secreciones de las glándulas apocrinas tienen un componente importante de lípidos, y una vez en la superficie de la piel, serán descompuestas por las bacterias de nuestra flora dérmica por un lado en amoníaco y por otro en ácidos grasos cortos y compuestos volátiles de muy diferente y variada estructura. En las personas que padecen bromhidrosis el problema es que estos compuestos tienen un olor rancio y fétido que resulta muy desagradable.

No se conoce completamente si el problema yace en la composición de la flora dérmica, o bien en la cantidad y el tipo de grasas secretadas respecto a otra persona que no padezca bromhidrosis, aunque se ha observado que las personas afectadas tienen unas glándulas epocrinas más grandes y más densas, por lo que se cree que el mal olor sería por mayor producción de compuestos volátiles.

Por supuesto, la intensidad del olor dependerá en tal caso de la proporción de grasas secretadas, pudiendo ir desde trastornos muy graves, con implicaciones sociales, a otros leves que solo notan las personas que están cerca de los afectados; es por ello que los dermatólogos piensan que la enfermedad o trastorno está infradiagnosticado y se daría en personas que ni siquiera sospechan que huelen mal.

Principales causas de la bromhidrosis

Como se ha dicho, no hay pruebas concluyentes de que haya una causa única y más bien se sospecha que es un problema multifactorial en el que pueden intervenir una mayor densidad de glándulas apocrinas, que sean más grandes y que secreten más grasas. Pero también en algunos casos puede concursar la preponderancia en la flora dérmica de algunas bacterias con mayor actividad descomponedora, o bien algunas infecciones bacterianas de la piel como la tricomicosis axilar, el eritrasma o el intértrigo, y en estos casos el problema se daría también en el sudor de las glándulas ecrinas.

Otra causa puede ser el uso de determinados medicamentos, como algunos antidepresivos, o bien un exceso de sudoración e incluso la mala higiene, que en verano debe evitarse a toda costa. También se citan determinados alimentos a evitar, como el ajo y la cebolla, por generar determinados metabolitos sulforados, que todavía potenciarán más el olor. Los lácteos pueden ser otro alimento responsable si se abusa, al igual que las grasas animales en general, pues se cree que una parte de ellas pueden ser excretadas por el sudor si predominan en la dieta.

También el alcohol, como compuesto excitante y que provoca procesos inflamatorios, aumenta la sudoración corporal para compensar la mala circulación termorreguladora, y por tanto puede ser responsable de malos olores en personas que padecen bromhidrosis. El deporte y la actividad física también pueden propiciar el problema, así como el café o el té. Finalmente, licores como ginebras o especias como el curry, con aceites esenciales de olor muy fuerte y que se pueden expulsar por la sudoración, dan mal olor.

9 consejos para combatir el mal olor corporal en verano

Mantener una higiene dérmica impecable: ducharnos diariamente si sospechamos que padecemos bromhidrosis es fundamental, así como lavarnos cada vez que sudemos en las zonas sensibles. Es importante secarnos después bien para evitar el crecimiento bacteriano.

Usar jabones germicidas: el uso de jabones especiales de farmacia que eliminan las bacterias de las zonas sensibles es una medida a considerar en verano para evitar que estas puedan fermentar el sudor apocrino.

Aplicarnos cremas con antibióticos: el uso de este tipo de cremas tópicas en lugar de cremas hidratantes debe estar prescrita por un dermatólogo, que debe valorar el nivel de nuestra bromhidrosis y determinar si es solamente apocrina (solo en axilas, genitales y pies) o también ecrina, lo que afectaría a todo el cuerpo, aunque este tipo es muy raro en adultos y se circunscribe a determinadas infecciones.

Afeitarnos las axilas y los genitales: se sabe que la eliminación del vello contribuye a la menor pervivencia bacteriana además de retener menos los malos olores. Por lo tanto una preceptiva depilación puede ayudarnos durante el verano. De todos modos existen argumentos sólidos contra la depilación del sexo, por lo que podemos limitarla a las axilas.

Evitar los alimentos promotores del mal olor: además de los citados arriba, hay otros alimentos que ya te comentamos en Diez alimentos que contribuyen al mal olor corporal.

Evitar las bebidas que aumentan la sudoración: básicamente el alcohol y las infusiones excitantes.

Usar ropa bien seca: la humedad de los tejidos puede fomentar el crecimiento bacteriano; por el contrario la ropa absorberá el sudor impidiendo que las bacterias lo descompongan.

Evitar el ejercicio intenso: si lo realizamos por cuestiones laborales o por deporte, nos ducharemos inmediatamente después hasta bajar la temperatura corporal y usaremos antitranspirantes.

No abusar de los refrescos: los refrescos azucarados, así como las chucherías, alteran el metabolismo y tienden a convertir el resto de los alimentos en grasas, que se almacenan en los pliegues abdominales, pero también se excretan parcialmente, aumentando así el mal olor.

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Publicado el
1 de julio de 2019 - 21:17 h

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