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El pintor barroco Frans Hals, el "Velázquez" que inspiró a maestros del XIX

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El pintor barroco Frans Hals, el "Velázquez" que inspiró a maestros del XIX

El pintor barroco Frans Hals, el "Velázquez" que inspiró a maestros del XIX

El pintor barroco neerlandés Frans Hals, un desconocido pero admirado cual "Velázquez" por grandes maestros del siglo XIX como Van Gogh, Liebermann o Manet, resucita en una exposición abierta hoy al público en su propio museo en Haarlem (Holanda).

"Rembrandt es grande y magnífico pero Frans Hals es mucho más misterioso y peculiar, y eso fue precisamente lo que intrigó a los artistas contemporáneos. Además, les era familiar porque la tonalidad, los colores, la intensidad y la afinidad hizo que todos lo compararan con Velázquez", explicó a Efe la directora del museo, Ann Demeester.

Manet fue uno de los que vio una conexión directa entre Hals y el arte barroco español y, por eso, afirmó en una ocasión: "No me puedo creer que Hals no fuera un español. No sería tan extraño, al final y al cabo es de Malinas (ahora ciudad en Flandes, pero entonces en los Países Bajos españoles)".

Poco se sabe sobre la vida personal de Hals (1582-1666): nació en algún lugar de lo que ahora se conoce como Bélgica, quizás cerca de Amberes, y emigró a la actual Holanda cuando tenía 3 o 4 años, donde se casó dos veces y tuvo 14 hijos.

La información que existe sobre él es la que se puede deducir de su arte, pero no hay pistas sobre cómo era su estudio, quiénes fueron sus pupilos, cómo trabajaba o con quién se relacionaba.

"Por la época, debía conocer a Rembrandt pero no tenemos ninguna prueba o documento que lo certifique. Tampoco hay cartas que nos den acceso a una información real y verificada sobre él. Es un artista inusual en sus tiempos y lo sigue siendo", afirma la directora.

Con la exposición que abre hoy sus puertas en Haarlem y hasta el 24 de febrero, se busca conmemorar el redescubrimiento de este pintor aclamado y de referencia de la Edad de Oro, que cayó en el olvido en el siglo XVIII, ignorado por los críticos y superado por la introducción de la tradición académica en el arte.

Cuando todo comenzó a ser más preciso, fino, adaptado a las normas y a una cierta disciplina, los cuadros de Hals dejaron de venderse porque, como explica Demeester, su arte era "salvaje, espontáneo, directo, un tanto bruto, y su tipo de bravura no estaba apreciada en esos tiempos" nuevos.

Su tipo de pintura "libre" se asoció con su estilo de vida "frívolo" y se presentó como un mal ejemplo, hasta que en el siglo XIX hubo "una catarsis, un cambio" que comenzó de la mano del crítico francés Théophile Thoré -quien también llevó al redescubrimiento de Vermeer- con la publicación de trabajos de Hals en varias revistas de gran tirada.

Esos artículos de hace ya 150 años, que le presentaron como ejemplo para los artistas modernos, significaron la renovación del interés por sus obras y la reevaluación de su estilo entre los pintores de la época, pero también supusieron un aumento de los precios de sus cuadros por el interés de museos y coleccionistas.

Precisamente en 1862, el Museo Cívico de Haarlem se dedicó a promover la obra de Frans Hals y se convirtió en un lugar de peregrinación para artistas como Édouard Manet, Max Liebermann, Singer Sargent, Gustave Courbet, Vicent van Gogh, Mary Cassatt o James Ensor, que quisieron inspirarse y aprender de él.

Las entonces nuevas generaciones de artistas hicieron copias de pinturas enteras y de detalles, desde su forma de dibujar las manos hasta los rostros o el cuerpo entero.

En muchos casos, las copias fueron más pequeñas que los originales y se hicieron durante una sola visita a Haarlem, por lo que se las llevaron a casa como recuerdo y las guardaron durante años, hasta que acabaron en manos de museos como el Metropolitano de Nueva York, el Instituto de Arte de Chicago o de coleccionistas privados.

En esta exhibición, titulada "Frans Hals y los modernos", que cuenta con unos 80 préstamos de museos de todo el mundo, se colocan por primera vez sus cuadros originales junto a 50 copias hechas a sus obras maestras por los pintores del XIX, durante su peregrinación y estancia en Haarlem.

"Al contrastar sus pinturas con las reacciones modernistas a su trabajo, se muestra su impresionante impacto en los artistas de la época", asegura Demeester sobre pintores considerados ahora un exponente del postimpresionismo y que sacaron del olvido a uno de sus predecesores.

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