El día que Chiquito de la Calzada denunció a Lucas Grijander, el falso Chiquito creado por Pepe Navarro
Hubo una época, a mediados de los años 90, en la que en España se escuchaban constantemente palabras como Fistro o Pecados. Normalmente esos términos se acompañaban de un movimiento de manos, o una pierna que se mecía de forma descompasada como si tuviera un espasmo. ¿El culpable? Un cómico nacido en Málaga en 1931, que tras comenzar su carrera como cantaor se convirtió en una estrella del humor con más de 60 años gracias a un programa de chistes llamado Genio y Figura.
Chiquito de la Calzada llegó como un tsunami a una España que quería ser moderna pero que seguía riéndose con chistes de mariquitas. Chiquito representaba bien esa dualidad. Un cómico que reinventaba el lenguaje y la forma de contar chistes, pero que seguía anclado en las viejas narrativas del humor. Quizás fuera por eso por lo que se convirtió en el personaje más conocido de España, y por lo que varias de sus expresiones más siguen usándose habitualmente.
Su llegada supuso, también, la llama para hacer arder la guerra de las televisiones privadas, que con su llegada en 1990 pusieron patas arriba un panorama en donde, hasta el momento, solo imperaba el monopolio de la televisión pública. Antena 3, con un modelo que copiaba a EEUU y sus talk shows, y Telecinco, que imitaba a la televisión privada italiana de excesos, bailes y explosión.
En aquella guerra que se encarnizó se instauró el todo vale, con la cobertura de Alcasser y las Mamachichos y sus bailes como máximos exponentes. Pero ese todo vale también se pudo ver cuando, a mediados de los 90, Chiquito de la Calzada decidió parar temporalmente de la rutina frenética que le había llevado a estar en todos los bolos, todas las promociones y hasta dar las Campanadas. La cadena de la competencia, Telecinco, salió en su programa estrella, el late night de Pepe Navarro, Esta noche cruzamos el Mississippi, con un personaje que se parecía demasiado a Chiquito.
Se llamaba Lucas Grijander, lo interpretaba un desconocido que hasta entonces había sido guarda jurado, y llevaba la imitación del personaje a otra dimensión. Crearon un país ficticio, Chiquitistán, y la creación se convirtió en un éxito que si bien no superó, sí se puede decir que igualó al ausente Chiquito, que vio en su casa cómo primero Lucas Grijander, y después un segundo personaje, Krispin Clander, amenazaban su trono usando las palabras que él había creado. De ellos sacaron un merchandising ingente basado en canciones, teléfonos y mil promociones de las que, evidentemente, Chiquito de la Calzada no vio un duro.
Lo que pocos saben es que Chiquito, tras ver en la televisión cómo alguien usurpaba su personaje y se forraba a su costa, demandó a Telecinco y a la productora de Pepe Navarro por vulneración de derechos de propiedad intelectual. Lo que aquel juicio dirimía era si Chiquito era una persona pública, y por tanto estaba sujeto a la parodia, como ocurre con los políticos, o si era un personaje, una creación, y estaba protegido por la Ley de Propiedad Intelectual.
Aquel juicio era inédito en la televisión, y ahora un documental de Movistar Plus+ —que nace de una idea de Diego San José y dirige Juan Zavala junto a Javier Morales— revisa el caso, además de intentar entender qué hizo a Chiquito alguien tan especial en la cultura popular española. Se estrena en la plataforma el 1 de octubre y cuenta con testimonios que van desde el propio Pepe Navarro a amigos de Chiquito de la Calzada como Paz Padilla o Manolo Sarria, intentando analizar lo que supuso aquello en ese paradigma cambiante de la televisión en España.
El documental deja algunas perlas desconocidas, como la amistad de Chiquito con Mario Conde después de que este último le viera actuar. Conde participa en el filme contando que incluso le llegó a llevar las finanzas tras su éxito y que toda la ambición del cómico era comprar una casa para él y su mujer. “El éxito más grande de su vida”, como lo describen.
Para el humorista, ver a Florentino Fernández, que también aparece en el documental, era traumático. “Llamaba a su mánager diciendo que estaban hablando de él y no podía dormir, se angustiaba mucho”, recuerda Paz Padilla. El propio Chiquito de la Calzada reconocería en una entrevista que se estaban forrando a su costa.
Pepe Navarro lo niega en pantalla. “No lo copiamos. Usamos a Chiquito como un paradigma social, y a partir de ahí creamos una parodia de un país. Fuimos más allá del personaje que él creó, fue una evolución más extensa de lo que era”, dice a cámara mientras opina que aquella demanda fue porque le comieron la cabeza al ver que “podía ganar algún dinero”.
Aquel juicio fue, como no podía ser de otra forma, surrealista. Florentino Fernández recuerda que le preguntaron cosas como si él había dicho frases como “La vaca cobarde de la pradera” o “Ese caballo viene de Bonanza”. También se planteó otra duda que tiene incluso una vertiente más filosófica, ¿hasta qué punto un creador es original o siempre se basa en alguien?, ¿de dónde sacó Chiquito sus frases?, ¿no eran las mismas que usaba gente de Cádiz como Paco Gandía? Puede que Chiquito no sacara ni un euro de aquel juicio, pero entre chiste y chiste planteó dilemas sobre la propiedad intelectual que siguen vigentes en nuestra actualidad.
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