Willem Dafoe: “Las nuevas tecnologías que supuestamente nos iban a dar libertad nos han atrapado y aislado”
Willem Dafoe tiene uno de esos físicos capaces de transformarse según la película. Es como si su cuerpo mutara para cada papel. Un camaleón capaz de acercarse igual al mito vampírico en La sombra de un vampiro que al rostro de una leyenda de la pintura en el biopic de Van Gogh que dirigió Julian Schnabel. De ofrecer una interpretación tan empática como la de The Florida Project y tan desagradable como la que entrega en El afintrión, el filme que le ha llevado al BCN Film Fest y donde es una de las grandes estrellas que pisará Barcelona estos días.
El anfitrión es una rara avis en la industria. Tiene un director español, Miguel Ángel Jiménez, un equipo técnico español y a intérpretes de aquí como Carlos Cuevas o Francesc Garrido. Sin embargo, en su centro se encuentra la presencia de un Willem Dafoe que con su carisma se lo come todo. Y tiene sentido, porque interpreta a un magnate griego en el año 75, recluido en una isla, haciendo negocios con la dictadura griega y la española, y manejando todo a su antojo porque se puede permitir comprar todo y a todos. ¿Les suena? Es normal, porque detrás de su personaje, de nombre Markos Timoleon, se encuentra la sombra de Aristóteles Onassis.
De él hay mucho más que los orígenes turcos y la vida en Grecia. Está el drama de un hijo muerto en un accidente de aviación y el poder que amasó gracias a sus negocios. Con ese trampantojo Jiménez crea una mirada dura al poder, a cómo el dinero corrompe y crea la ilusión de poder tenerlo todo. La fiesta de cumpleaños del título en inglés (The birthday party) es la de la hija del ricachón que él ha organizado y que tiene motivos secretos para celebrarse. Casi todos los personajes quieren más poder y más billetes; y los que no (el servicio) lo que quiere es huir de esa isla.
Dafoe se presentó en Barcelona para presentar el filme, derrochó simpatía y cintura para esquivar las preguntas más incómodas, como ocurrió cuando se le preguntó si creía que hombres como al que interpreta son los que gobiernan el mundo actualmente. “Estoy de acuerdo, sí”, dijo y soltó una sonora carcajada sin profundizar para no dar ningún nombre ni opinar nada más. “Venga, hazme otra pregunta”, dijo de buen humor dejando claro que no iba a entrar donde él no quisiera.
Ese mundo, el de la riqueza, aseguró que no suele pisarlo mucho. “No suelo tener la oportunidad de conocer a personas muy ricas. No me siento cómodo porque esa no es mi cultura. Pero ha habido ocasiones en las que he conocido a personas muy ricas, muy elegantes, muy cultas y muy interesantes. No puedo hablar de sus negocios, pero eran interesantes. Pero, en general, esos ricos que se hicieron a sí mismos, los llamados nuevos ricos… no me relaciono con ellos”, afirmó.
Matizó que no le gusta generalizar, pero sí que se atrevió a decir que “el dinero es un falso dios”. “No me gusta hablar sobre el significado o los temas de una película, pero algo que resulta bastante claro es que ciertas personas se autodestruyen, matan lo que aman por su propia arrogancia. Y eso es fascinante porque, como animales, uno pensaría que seríamos más sensatos. Se supone que somos más inteligentes que eso, pero no lo somos. Y mi personaje es un ejemplo perfecto de ello. Mata lo que ama”, puntualizó.
Nunca digo: eso no me interesa o eso no lo hago. Estoy abierto a todo tipo de cine, porque creo que eso es lo que te mantiene comprometido con el trabajo cinematográfico
Tampoco se pronunció sobre cómo ve el momento actual de Hollywood, con una fusión entre dos grandes estudios que muchos consideran una amenaza a la pluralidad. “Todo está en crisis ahora mismo, por si no lo sabías”, dice y vuelve a reírse a carcajadas para luego reflexionar sobre la industria: “Mira, nunca he tenido una visión general muy clara debido a mi trabajo tan ecléctico. Y no vivo en Hollywood. No sé nada del negocio, pero algo bastante seguro y obvio es que la experiencia del cine, que tanto me gusta, está desapareciendo por motivos económicos y por los hábitos sociales de la gente”.
Para Dafoe ha habido muchos cambios, pero cree que hay un “elefante en la habitación” del que nadie habla: las nuevas tecnologías. “Hay toda una generación que se ha criado sin siquiera ver películas. Están más orientados a formatos cortos como TikTok. No quiero sonar como un viejo cascarrabias porque no pertenezco a esa generación, pero es así. Lo realmente importante ahora es que la experiencia colectiva es difícil de encontrar porque todos estamos aislados. Las tecnologías y las nuevas formas de vida aparentemente eficientes que se suponía que nos daban libertad, en realidad nos han atrapado, aislado y alienado”, subrayó.
Confía en que todo ello acabe provocando un cambio, y vuelva “la experiencia colectiva que ocurre en el teatro, las artes escénicas y el cine”. “Una de las peores cosas de que la experiencia en salas esté desapareciendo, es que eso crea vínculos, provoca empatía, ayuda a darnos cuenta de dónde estamos y hacia dónde vamos. Tal vez podamos recuperarlo de alguna manera, y creo que eso es particularmente importante porque empieza a reflejarse en la política y en cómo todos sobrevivimos”, zanjó.
Define su carrera, que alterna papeles en superproducciones como el primer Spider-Man con títulos de Abel Ferrara, como “una dieta equilibrada”. Las decisiones que ha tomado han estado “condicionadas por lo que había disponible y las preferencias en cada momento”, pero sí que asegura tener un lema, y es nunca decir “Eso no me interesa, eso no lo hago”. “Estoy abierto a todo tipo de cine, porque creo que eso es lo que te mantiene comprometido con el trabajo cinematográfico. Tienes que reinventar tu forma de hacer las cosas cada vez cuando haces diferentes tipos de producciones y eso realmente te ayuda a evitar cierta corrupción de hábitos”, opina.
Su ritmo de trabajo sigue siendo altísimo. Tiene proyectos y estrenos constantemente y no baja el ritmo. Pero no lo hace para no aburrirse: “Yo nunca me aburro. De joven sí, pero ahora nunca. Me gusta tener un objetivo. Me gusta la responsabilidad de saber que voy a por algo. Y cuando tengo tiempo libre… tal vez tenga demasiado tiempo libre. Creo que me siento un poco más saludable cuando trabajo”.
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