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“Si no se revierte el abandono rural en el territorio valenciano, estamos abocados a sufrir incendios de quinta o sexta generación”

Bomberos de la Generalitat y expertos señalan a la despoblación del mundo rural como uno de los factores clave en el descontrol de la masa forestal y la mayor dificultad a la hora de combatir y prevenir los incendios

Para los brigadistas forestales es necesario un cambio de paradigma en la prevención de incendios, que pase por la inversión en fórmulas que incentiven el retorno a las zonas rurales

El significativo aumento de la masa forestal es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los brigadistas.

El significativo aumento de la masa forestal es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los brigadistas.

Los incendios forestales han formado parte de la idiosincrasia propia y de los efectos del clima en el arco mediterráneo a lo largo de generaciones. Sin embargo, durante los últimos años, la combinación de diversos factores, entre los que se encuentra el cambio climático, está transformando las campañas de incendios y tornándolas más continuas e intensas. La imagen global presenta una oleada de incendios excepcionales causada por una mezcla de cambio climático y del abandono al que se ha visto sometido el mundo rural, que ya no cuenta con los elementos naturales de protección contra los incendios que tradicionalmente existían.

Los expertos en la materia señalan a la despoblación del mundo rural como uno de los factores clave en el descontrol de la masa forestal que se acaba traduciendo en una mayor dificultad a la hora de controlar y prevenir los incendios. Para Jorge Barreda, brigadista forestal y miembro del Fòrum de la Nova Ruralitat de Castellón,  el abandono de actividades agrícolas tradicionales, como los cultivos y el pastoreo, ha transformado el bosque, que ha dejado de ser “totalmente continuo, sin mosaicos agroforestales, todo una zona continua”.

El abandono del mundo rural se ha traducido en un aumento de la masa forestal del 35% durante las últimas tres décadas. “Los cortafuegos siempre han existido de manera natural y ahora, con el éxodo del mundo rural, estos espacios no existen y tenemos que crearlos. Todo está relacionado, el abandono rural va de la mano de la falta de apoyo a los agricultores y ganaderos locales, que son los que han llevado tradicionalmente a cabo una transformación planificada del terreno”, explica Barreda.

Durante los últimos dos años, la Generalitat ha venido destinando más de un millón de euros en la provincia de Castellón para crear brigadas de mitigación forestal –compuestas por grupos de cinco personas que trabajan durante seis meses al año-. Esta iniciativa pionera debería poder servir como punta de lanza que articulase un proyecto exponencial para todos los pueblos de la provincia de Castellón –segunda provincia más montañosa del Estado español-.

Para Dionís Montesinos, portavoz de Bomberos Forestales de la Generalitat Valenciana, la situación presenta la paradoja de que uno de sus principales detonantes ha sido la desaparición de la actividad humana en las zonas rurales de interior y, sin embargo, el mayor problema de los bomberos en la actualidad son las zonas de interfaz urbano-forestal (zonas urbanizadas rodeadas de bosque).

“En los protocolos de actuación situamos la vida de las personas como prioridad absoluta, después el patrimonio material de los mismos y, por último el patrimonio natural. Si, pongamos el caso, un incendio tiene un potencial de propagación en tres direcciones, hemos de descuidar dos de ellas para priorizar el salvar las zonas habitadas. Esto en pueblos como Xodos o Montanejos es relativamente fácil, pero en zonas como Llutxent –incendiada el año pasado-, en las que había muchas urbanizaciones, resulta muy complicado”, explica Montesinos.

Cambio de paradigma

Los modelos de incendios han cambiado con el tiempo y son distintos a los que se producían hace unas décadas –llamados de tercera o cuarta generación-. En la actualidad, con la despoblación de las zonas rurales, el cambio climático y el estrés hídrico que produce la sequía, junto a la simultaneidad de incendios y la creciente masa forestal, se hace palpable la necesidad de adaptar el modelo de prevención a la situación actual.

Para el portavoz de los bomberos, ese cambio de paradigma debe pasar por la “ampliación de la inversión en fórmulas que generen puestos de trabajo en las zonas de interior dedicados a trabajos preventivos en lugares estratégicos, creando mosaicos de discontinuidad entre la masa forestal y las zonas de población y diversificando las especies naturales.  Si no se revierte el abandono rural en la Comunitat Valenciana, estamos abocados a sufrir incendios de quinta o sexta generación”.

Además de la sustitución de la acción tradicional humana en las zonas rurales por efectivos de brigadas que lleven a cabo esa labor de forma artificial, es necesario fomentar actividades como el pastoreo estratégico e incentivar un retorno sostenible de la población a las zonas rurales que ayude a minimizar la intensidad de los incendios que se produzcan.

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