La caída de las llegadas irregulares de migrantes a España y Europa desmonta el discurso alarmista de PP y Vox
El mismo año en que el discurso antimigratorio vivía un nuevo avance en España, las llegadas irregulares de migrantes, aquellas colocadas por la derecha en el centro de su rechazo a la inmigración, se desplomaban. Mientras las intervenciones de líderes de PP y Vox criticaban una supuesta política española de “fronteras abiertas”, la realidad en el terreno evidenciaba un cambio de tendencia que los datos oficiales acabaron por confirmar: el número de entradas clandestinas a suelo español ha caído en 2025 hasta su nivel más bajo desde 2022, según los datos del Ministerio del Interior.
El mayor descenso de las entradas irregulares hacia Europa se ha registrado en España, especialmente en la ruta hacia Canarias. Las llegadas clandestinas a suelo español han disminuido un 42,6% en 2025 con respecto al año anterior, alcanzando su cifra más baja desde 2019, según los datos del Ministerio del Interior. En el conjunto de la UE la tendencia también ha sido a la baja, con una caída del 26% en comparación con 2024, sostienen los datos de Frontex.
La travesía hacia el archipiélago canario, una de las más peligrosas para llegar a Europa y convertida durante el último lustro en la principal vía de entrada irregular a España, ha experimentado una brusca reducción en 2025. Si en 2024 alcanzaron las costas canarias en inestables embarcaciones 46.843 personas, el año pasado lo hicieron 17.788, un 62% menos. La caída en el flujo hacia suelo español es muy superior a la disminución del 1% detectado en Italia, cuyas duras políticas han sido mencionadas como ejemplo en repetidas ocasiones por parte de Alberto Núñez Feijóo.
Principal razón: acuerdo con Mauritania
El principal factor que explica la reducción del flujo migratorio hacia España se encuentra a cientos de kilómetros de suelo español: el aumento del control migratorio por parte de Mauritania tras distintos acuerdos firmados con la Unión Europea y el Gobierno español para frenar las salidas de migrantes desde su territorio a cambio de cientos de millones de euros.
En los últimos años, el país africano pasó a ser uno de los principales puntos de salida de cayucos, desde donde se embarcaron la mayoría de migrantes llegados a Canarias en 2024, buena parte solicitantes de asilo malienses empujados por el conflicto en su país. En marzo de ese mismo año, la UE selló con Mauritania un pacto de cooperación en materia migratoria para frenar las salidas de cayucos hacia las islas a cambio de una financiación de 210 millones de euros, una política de “cooperación fronteriza” defendida por las autoridades españolas y europeas, pero muy criticada por organizaciones de defensa de la población migrante ante la falta de mecanismos de control en materia de derechos humanos.
Un año y medio después, las llegadas a Canarias caían al mismo tiempo que aumentaban las redadas, abusos y detenciones arbitrarias contra la población migrante residente en Mauritania, según han documentado organizaciones como Human Rights Watch. La ONG documentó el pasado agosto los abusos cometidos por la policía, guardia costera, marina, gendarmería y el Ejército de Mauritania en operativos fronterizos y de control migratorio. “Estos incluyen tortura, violación y otras formas de violencia; acoso sexual; detenciones y arrestos arbitrarios; condiciones inhumanas de detención; tratos racistas; extorsión y robos; y expulsiones sumarias y colectivas”, recoge la investigación. “Las represiones y violaciones se vieron agravadas por el respaldo continuo de la Unión Europea y España a la externalización del control migratorio en Mauritania, mediante años de apoyo a las autoridades fronterizas y de migración del país”, concluyó el informe.
No es una estrategia nueva. “Históricamente, el número de llegadas irregulares desciende o va en aumento no tanto por un cambio en los países de orígenes, sino por el estado de la cuestión de las relaciones bilaterales con los países que acaban conteniendo las salidas de migrantes”, resume Blanca Garcés, investigadora senior del Área de Migraciones del CIDOB (Barcelona Centre for Internacional Affairs). “No se debe tanto a cambios de fondo de los cambios estructurales de los países de origen, sino si los países terceros, como Marruecos o Mauritania, están ejerciendo ese papel de guardianes desde fuera”, añade.
Medida “a corto plazo”
Pese a que dichos acuerdos pueden detener los flujos por un tiempo, su impacto suele ser temporal. No es, recalca, una medida con efectos estables. “Aunque esa política sí suele reducir las llegadas por esas rutas, lo hace solo en el corto plazo”, analiza la experta de CIDOB, que señala las consecuencias negativas de la llamada “cooperación fronteriza”: “Es una estrategia con muchos costes. Tiene costes en derechos humanos, porque se delega un control migratorio bajo nuestra financiación pero sin vigilancia; pero también coste económico y político, porque siempre se hace a cambio de algo”.
Pero cuando una ruta migratoria se cierra, pronto acaba abriéndose otra, sostienen los expertos. “Cuando los factores que empujan a emigrar siguen estando, al final se encuentran otras rutas, más peligrosas”, recuerda Garcés, que recuerda el ejemplo de Marruecos. El país magrebí, tras sendos acuerdos con España y la UE, en el que se incluía el cambio de posición española con respecto al Sáhara Occidental, las autoridades alauíes aumentaron su vigilancia fronteriza y la represión contra los migrantes en tránsito. “Marruecos empezó a aumentar el control y el flujo se fue desplazando hacia el sur hasta que Mauritania pasó a ser el principal punto de salida, lo que daba lugar a rutas más largas y peligrosas”, añade. “Son vasos comunicantes”.
Actualmente, todavía no se ha percibido que se haya abierto de forma clara una nueva ruta con un volumen de migrantes considerable desde Mauritania. En el caso de los trayectos con destino a España, las travesías desde Argelia hasta Baleares han subido un 24,5%. Sin embargo, los perfiles de quienes suelen utilizar este camino no corresponden por el momento a los que solían atravesar el Atlántico rumbo a Canarias, apunta la investigadora Helena Maleno, fundadora de la ONG Caminando Fronteras. “La mayoría son argelinos, aunque desde hace dos años hay cada vez más presencia de subsaharianos, como somalíes o sudaneses que estaban en Túnez o Libia”, sostiene. Es decir, algunos de quienes trabajaban en ambos países a la espera de embarcarse a Italia, se han desplazado a Argelia para tratar de llegar a Europa pasando por Baleares.
El descenso de llegadas irregulares a España no ha acabado con las muertes en el trayecto. Según el último balance de Caminando Fronteras, organización en contacto directo con familias de los migrantes desaparecidos y fallecidos, 3.090 personas perdieron la vida en las fronteras españolas entre el 1 de enero y el 15 de diciembre. Entre ellos 192 mujeres y 437 menores de edad. “El Gobierno español quiere vender como un éxito la reducción de llegadas, pero no es ningún triunfo porque no se ha protegido la vida de estas personas: las tragedias continúan y, en comparación con el año pasado, el porcentaje de muertes sigue aumentando”, cuestiona Maleno. Sus datos evidencian que, aunque los cruces han bajado, las condiciones extremas y los riesgos mortales en rutas como la argelina y canaria continúan atrapando a miles de personas migrantes en el mar.
Más inmigración, pero la que PP y Vox no critica
Que hayan bajado las llegadas irregulares no quiere decir que haya descendido la llegada de inmigrantes en España. En los últimos años el número de personas extranjeras residentes en España continúa en aumento, en lo que los sociólogos denominan ya como el último boom migratorio. Pero la mayoría no llega de manera clandestina por mar ni tierra, sino que aterriza en suelo español en avión con sus documentos en regla.
Mientras el discurso sobre inmigración de PP y Vox suele poner el foco en las entradas clandestinas de población africana, la mayoría de inmigrantes llegan a España a través de los aeropuertos y proceden de Latinoamérica. Aunque entran por un paso oficial con un visado de turista, buena parte de ellos acaban permaneciendo irregularmente cuando caduca su permiso de estancia. “8 de cada diez inmigrantes en situación irregular proceden de aeropuertos. Hay una singularidad muy particular: la irregularidad no va asociada a las llegadas irregulares. La mayoría llegan de forma regular”, dice la investigadora senior de CIDOB.
El discurso antiinmigración, sin embargo, no suele reflejar esa dimensión de los flujos migratorios. “Los migrantes deseados por la derecha suelen ser los latinoamericanos, que constituyen la mayor parte de la situación irregular. Mientras que los que son problematizados suponen una ínfima parte de las personas sin papeles en España y la mayoría se encuentran de forma regular e incluso tienen la nacionalidad”, analiza Garcés, unas circunstancias que apuntan al racismo o la islamofobia vinculados a los mensajes imperantes en la extrema derecha.
Gráficos: Ainhoa Díez Ruiz.
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