Almería, a punto de perder otra parte de su patrimonio histórico: una iglesia del siglo XVII se prepara para su derribo parcial
Almería está a punto de perder otra parte de su patrimonio histórico. La iglesia de San Francisco, situada en Cuevas de Almanzora desde el siglo XVII, está en un estado próximo a la ruina, lo que obligará a derribar parte de su torre-campanario para evitar que se produzcan desprendimientos que pongan en peligro a los viandantes. Una decisión que es la consecuencia de los años de “abandono” institucional que denuncian desde la asociación Amigos de la Alcazaba. Lamentan que la desidia, sobre todo de la diócesis de Almería, deja al templo al borde de la desaparición.
La iglesia de San Francisco comenzó su construcción en 1655 y concluyó casi un siglo después. Su importancia, aparte de por el evidente valor patrimonial que le otorga el paso del tiempo, está en que forma parte de la historia de Almería, ya que fue levantada gracias al mecenazgo de los marqueses de los Vélez, la familia con más poder en toda la provincia en esa época, hasta el punto de contar con señoríos en Granada y Murcia. Por lo que el templo es testigo de unos años que explican también la construcción del propio municipio de Cuevas de Almanzora. Sin embargo, la falta de protección y el abandono institucional obligan a un derribo parcial que parece ser la antesala de su posterior desaparición.
Porque el templo carece de ninguna protección específica, pero la Ley de Patrimonio sí obliga a que sea conservado. Una obligación que recae en la diócesis de Almería al ser su propietaria, pero que no se ha llevado a cabo como debería, poniendo en peligro la integridad estructural de la iglesia. Mientras, el Ayuntamiento de Cuevas dice tener recursos limitados para poder afrontar la restauración del inmueble y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ni siquiera muestra interés puesto que no es un templo catalogado como bien de interés cultural (BIC).
Un deterioro “histórico”
Así, desde Amigos de la Alcazaba llevan tiempo alertando de que la situación no es nueva. “El convento no ha envejecido de pronto ni se ha deteriorado de un día para otro”, explica a este medio Juanmi Galdeano, portavoz de la asociación. A su juicio, el deterioro del edificio es el resultado de “una situación histórica” que se arrastra desde hace décadas y que no puede atribuirse únicamente a los actuales responsables institucionales. “Se han sucedido varios obispos y varios alcaldes y nadie ha sido capaz de abordar este problema”, señala.
La asociación insiste en que la demolición parcial de la torre es sólo la consecuencia visible de una degradación prolongada. “El patrimonio es una cuestión de medio y largo plazo y aquí nadie lo ha afrontado”, lamenta Galdeano, que advierte de que el templo presenta daños en distintos puntos de su estructura, incluida la cúpula. “Según se ha explicado, el edificio necesita una restauración integral. La pregunta es si, cuando llegue el momento, la solución también será tirar la cúpula”, añade.
Para Amigos de la Alcazaba, la demolición de la parte superior del campanario puede marcar el inicio de una pérdida progresiva del conjunto histórico. “Es más barato demoler que restaurar”, sostiene su portavoz, que teme que el convento de San Francisco acabe siendo “paulatinamente demolido” a medida que el deterioro avance.
La diócesis de Almería, propietaria del inmueble, defiende sin embargo que la intervención responde a una cuestión estrictamente de seguridad. Según explican desde el obispado, la iglesia se encuentra en “estado de ruina” y su restauración requeriría una inversión de varios millones de euros. “La cúpula ya presenta desprendimientos y se ve el cielo desde el interior”, señalan, lo que evidencia el avanzado deterioro del edificio.
El problema más urgente, según la diócesis, es el estado de la torre-campanario. A diferencia de otras partes del templo, cuyo deterioro se produce hacia el interior, la torre podría colapsar sobre la vía pública. “Si se cae, caería sobre la calle y sobre las personas que pasan por allí. Es una zona muy transitada y sería peligrosísimo”, explican fuentes del obispado.
Trabajos insuficientes
La diócesis asegura que en los últimos años se han realizado refuerzos estructurales para tratar de estabilizar la torre, pero que esas intervenciones no han sido suficientes. “Hemos intentado reforzarla con estructuras, pero el estado es tan malo que con una lluvia fuerte, con viento o con un pequeño temblor podría venirse abajo”, señalan. Por ese motivo, la decisión adoptada junto al Ayuntamiento pasa por demoler únicamente la parte más alta del campanario. “No se va a tirar toda la torre, sólo la parte superior, que es la que presenta mayor riesgo”, subrayan.
El obispado insiste además en que restaurar sólo la torre no solucionaría el problema de fondo. “El conjunto de la iglesia está en estado semirruinoso. Arreglar la torre sin intervenir en el resto del edificio no serviría de mucho”, apuntan. Según su versión, una restauración completa del templo exigiría una financiación que la diócesis no puede asumir. “Ojalá las administraciones públicas pudieran aportar esos millones de euros, pero ahora mismo no disponemos de ellos”, añaden.
Desde el Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora, gobernado por el PSOE, sostienen por su parte que su capacidad de actuación es limitada al tratarse de un edificio de propiedad eclesiástica. “No tiene ninguna protección específica y además pertenece a la diócesis, por lo que el Ayuntamiento no puede solicitar ayudas para intervenir allí”, explican fuentes municipales. El consistorio asegura que el deterioro del templo se arrastra desde hace décadas. “Hace unos 30 años que está en mal estado”, señalan. También recuerdan que en el pasado hubo intentos de encontrar soluciones alternativas para el edificio. “Hubo una oportunidad de que una hermandad se quedara con el lugar, pero no hubo acuerdo con la diócesis”, apuntan.
Mientras tanto, el Ayuntamiento afirma que sí está trabajando en la recuperación de otros elementos del patrimonio local. “Estamos arreglando patrimonio del municipio con fondos propios y subvenciones, pero en este caso los técnicos consideran que el estado del edificio ya no permite una actuación viable”, sostienen.
El resultado es que uno de los templos históricos de Cuevas de Almanzora se enfrenta ahora a un futuro incierto. La demolición de la parte superior de la torre pretende evitar un riesgo inmediato para los vecinos, pero también abre un debate más profundo sobre la gestión del patrimonio histórico y sobre quién debe asumir la responsabilidad de evitar que edificios con más de tres siglos de historia acaben desapareciendo.
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