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Alemania prueba medidas contra el alza de precios en la energía: billetes mensuales de tren y transporte público a 9 euros

Un tren de Deutsche Bahn

Aldo Mas

Berlín —

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Viajar en transporte público en la ciudad y en trenes regionales por nueve euros al mes. Esa idea es la que pone a prueba a partir del próximo miércoles el Gobierno alemán. El canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, dio en abril luz verde a esta medida, integrada en el último paquete de iniciativas públicas de amplio espectro lanzadas para enfrentarse a la inflación, en particular al alza de los precios de la energía por culpa de la guerra de Rusia contra Ucrania.

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Entre esas medidas, acordadas entre los socialdemócratas, ecologistas y liberales que forman la “coalición” semáforo que lidera Scholz, también hay rebajas fiscales y una notable inyección de gasto público en ayudas económicas. Implementar dicho tique mensual a nueve euros es posible gracias al gasto del Estado alemán, que empleará no menos de 2.500 millones de euros para compensar que las empresas de transporte público dejen de cobrar las tarifas habituales.

El billete mensual de nueve euros solo es válido para los meses de este verano (junio, julio y agosto). La administración de Scholz lo ha presentado como una “gran oportunidad” para la promoción del transporte público, según los términos del ministro de Transportes, el liberal Volker Wissing. El billete en cuestión no incluye los trenes ICE, que son los de alta velocidad aquí ni tampoco los Intercity. Esas líneas son las que más rápido permiten a los viajeros llegar a su destino.

“Tenemos que ver [en el billete a nueve euros] una gran oportunidad”, ha manifestado recientemente Wissing en la radio pública Deutschland Funk. La misma idea transmitía en las páginas económicas del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung Daniela Gerd, una de las responsables de la Deutsche Bahn (DB), la gran empresa ferroviaria alemana. “Yo veo el billete de nueve euros como una oportunidad. Es una oportunidad única para lograr nuevos clientes”, planteaba Gerd en una entrevista con el diario de la capital económica germana.

En la historia reciente de Alemania solo se recuerda una iniciativa así cuando se echa la vista atrás. En concreto, a 1995, cuando se probó con el llamado “tique buen fin de semana”. Este billete permitía viajar por Alemania con la libertad que facilita el billete de los nueve euros pero solo en viernes, sábado y domingo. Costaba, en marcos, el equivalente a unos 7,5 euros.

La iniciativa no es que fuera bien. Hubo tanta gente utilizando el “tique de fin de semana” que, según recordaba Dyrk Scherff en las páginas del dominical del Frankfurter Allgemeine Sonntag, la iniciativa murió de éxito. La demanda de transporte público superó la oferta de las empresas, que vivieron días complicados por no poder absorber a tanto viajero.

¿Dónde está el problema?”

En aquella época hubo numerosas quejas sobre el servicio que daban las empresas de transporte ferroviario, que dieron imagen de haberse visto superadas. En cualquier caso, aquel billete no fue el impulso definitivo para el transporte público en un país que se sigue considerando una nación de coches. No en vano, son alemanas compañías como Volkswagen, Daimler – responsable de marcas como Mercedes o Smart – y BMW.

Hasta cierto punto, resulta extraño ver a un liberal-conservador como Wissing haciendo la apuesta del transporte público. Su jefe en el partido de los liberales alemanes, el FDP, es Christian Lindner, ministro de Hacienda. Lindner es famoso, entre otras cosas, por conducir un coche de lujo de la marca Porsche. El FDP es, por otro lado, de los partidos alemanes que siguen defendiendo la ausencia de límites de velocidad en las autopistas alemanas.

Según recuerda a ElDiario.es Hubertus Bardt, responsable del Instituto para la Economía Alemana (IW, por sus siglas en alemán), un centro de estudios económicos con sede en Colonia, la iniciativa de Wissing podría haber servido para mejorar el estado del tráfico ferroviario alemán. La última gran ola de inversiones públicas en el sector ferroviario en Alemania data de hace décadas. Por eso, él opina que “se podrían haber comprado más trenes nuevos o invertir en la mejora de las vías”.

Una oferta tan buena como los billetes a nueve euros para los usuarios, sin un ostensible refuerzo de las infraestructuras y de las empresas ferroviarias, es algo que muchos han visto como problemático. “Desde hace años discutimos sobre el hecho de que queremos hacer más por el transporte público. Ahora el Gobierno federal usa miles de millones ¿Dónde está el problema?”, se ha defendido Wissing, el ministro de Transportes alemán.

Éxito masivo antes de que salgan los trenes

Wissing se ha topado con no pocas resistencias ante el billete a nueve euros, del cual se han vendido a estas alturas cantidades ingentes, incluso cuando su uso sólo es posible a partir del 1 de junio. En algo más de un día, a principios de esta semana, según el diario Bild, el periódico más leído del país, se contaban no menos de un millón de ventas. Por lo visto, solo en medio día se vendieron el lunes hasta 200.000 billetes.

Ahora bien, se da la circunstancia, según planteaba esta semana el diario económico Handelsblatt que “la red ferroviaria está a punto de colapsar” en Alemania. Así lo explicaban en esta publicación, donde daban cuenta de cómo viajeros e industria sufren actualmente un estado de las infraestructuras ferroviarias que podría mejorar.

Pese a que en 2021 se invirtieron hasta 15.400 millones de euros en el sector, la puntualidad en el sector va a la baja. En enero eran puntuales el 80,9% de los trenes. Actualmente, el porcentaje está en el 69,1%, según las cuentas del Handelsblatt, lo que significa, grosso modo, que uno de cada tres trenes alemanes no es puntual.

Los hay que auguran que el billete de nueve euros podría hacer empeorar el servicio. Responsables de la DB, como Gerd, ya ha avisado de que habrá tramos especialmente turísticos con más afluencia de lo normal. Su empresa se ha preparado para la demanda del billete de nueve euros poniendo a disposición otros 50 trenes, que se suman a los 700 que hay en actividad.

El aumento del trabajo este verano en la DB forma parte de lo esperable. Para Gerd, y para Wissing, lo deseable es que el billete de nueve euros resulte un éxito, no que la iniciativa acabe muriendo por el apoyo masivo que pueda generar.

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