Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Trump busca a la desesperada una salida de Irán tras sembrar el caos
Podemos corteja a Rufián para las generales, pero él evita nuevos pasos
Opinión - ¡Orbán, la toxina ultra que envenenó Europa', por Rosa María Artal

El alto el fuego alivia la presión sobre las bolsas pero la inestabilidad permanece: estos son los ganadores y los perdedores

MercadosTregua

Lucía Llargués

10 de abril de 2026 22:20 h

2

La guerra entre Estados Unidos e Irán, iniciada el pasado 28 de febrero, ha tensionado las bolsas de todo el mundo en medio de una fuerte crisis energética, provocada por el bloqueo del estrecho de Ormuz y el encarecimiento del petróleo. La tregua anunciada este miércoles por Donald Trump ha impulsado una recuperación de los mercados tras semanas marcadas por caídas, volatilidad y miedo a una recesión global.

Los expertos coinciden en que la reacción de las bolsas refleja más un alivio puntual que un cambio de escenario. Sin embargo, advierten de que el conflicto y, sobre todo, la evolución del precio del petróleo seguirán condicionando la economía global. “La inestabilidad no terminará hasta que termine la guerra”, resume el economista israelí Joseph Zeira, profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

El petróleo como detonante de la crisis

Desde el inicio del conflicto, las bolsas han caído con fuerza en todo el mundo, como puede verse en el siguiente gráfico. El S&P 500 ha llegado a ceder más de un 7%, el Nasdaq cerca de un 10% y el Dow Jones alrededor de un 6%. Mientras en Europa el EuroStoxx bajó un 5% y en España el IBEX 35 registró en marzo su peor mes desde 2022, con una caída superior al 7%. En Asia, el impacto ha sido aún más severo, con el Nikkei japonés desplomándose más de un 13%. Y en el caso de la bolsa israelí, el TA-35 rozó el 9%.



Para los analistas, el principal canal de transmisión ha sido la energía. El encarecimiento del petróleo, impulsado por la tensión en el estrecho de Ormuz por donde transita cerca de una quinta parte del suministro mundial, ha actuado como un shock de oferta negativo sobre la economía global.

“El petróleo funciona como un impuesto indirecto: eleva los costes de producción y transporte, reduce márgenes empresariales y frena el crecimiento”, explica Manuel Pinto, analista de mercados en XTB. Este impacto se extiende más allá del crudo, afectando a cadenas industriales y materias primas estratégicas, desde fertilizantes hasta semiconductores, y reforzando las presiones inflacionistas.

Como consecuencia, el barril de Brent pasó de cotizar en torno a los 73 dólares a superar los 116, alimentando el riesgo de un escenario de bajo crecimiento con inflación elevada, añade.

¿Qué ha cambiado tras el alto al fuego?

El mercado ha reaccionado a cada anuncio de desescalada. En esta ocasión, el precio del Brent ha caído más de un 13%, situándose por debajo de los 100 dólares, mientras las bolsas han registrado subidas generalizadas.

El mercado israelí ha liderado el repunte, con un avance acumulado cercano al 18% desde los mínimos recientes. Le sigue Japón, con repuntes en torno al 13%, mientras que Europa registra subidas más moderadas, cercanas al 2%. En España, el IBEX 35 acumula un avance del 4,6% en este mismo periodo.



Con la caída del precio del petróleo, las bolsas han reaccionado con fuerza. Según Pinto, este giro refleja un cambio de dinámica: las economías importadoras de energía, como Europa o Asia, son las más beneficiadas cuando baja el crudo, mientras que Estados Unidos pierde parte de su ventaja como exportador.

Aun así, el patrón se repite: subidas rápidas tras noticias positivas y caídas cuando no se confirman avances. El experto esloveno Rok Spruk lo resume así: “los mercados tratan estas noticias como impactos de corta duración, cuya relevancia depende de su credibilidad”.

Israel: mercados fuertes, economía débil

El caso de Israel se diferencia al resto, aunque la mayoría de mercados reaccionaron inicialmente con caídas, el TA-35 mostró fortaleza tras el inicio del conflicto, corrigió posteriormente con la escalada y ahora lidera el repunte con un 18%. Para Spruk, este comportamiento refleja la “resiliencia estructural” de la economía israelí, apoyada en sectores de alto valor añadido. Sin embargo, el diagnóstico macroeconómico es mucho más negativo.

“Desde octubre de 2023, la economía israelí está en una recesión severa”, advierte Joseph Zeira, quien señala que el PIB empresarial ha caído un 8% y la inversión cerca de un 20%. El desplome del turismo y el aumento del gasto militar, financiado en gran parte con deuda, agravan el deterioro. “La economía real no refleja la aparente estabilidad de los mercados financieros” defiende.

La política marca el paso

Durante todo el conflicto, la volatilidad ha estado estrechamente ligada a la evolución política. Cada declaración tenido un impacto en los mercados en una u otra dirección. Las palabras de Trump han actuado como catalizador, como apuntan los analistas, generando movimientos bruscos en función de las expectativas de escalada o desescalada. “Esto refuerza la idea de que los inversores están reaccionando más a expectativas que a cambios reales en la economía” sostienen.

Pinto apunta a un patrón recurrente: subidas impulsadas por el optimismo seguidas de correcciones ante la falta de confirmación. Desde una perspectiva académica, el experto en macroeconomía Spruk matiza este comportamiento: “Los mercados tratan las declaraciones políticas como shocks informativos de corta duración”, explica, señalando que su impacto depende de si se perciben como creíbles y viables.

Ganadores y perdedores

El conflicto ha dibujado un mapa de ganadores y perdedores. El sector energético ha sido el principal beneficiado durante la subida del petróleo. En España, Repsol destacó con fuertes alzas en marzo, mientras que a nivel internacional grandes petroleras estadounidenses como ExxonMobil y Chevron se vieron impulsadas por el encarecimiento del crudo.

El sector de defensa también reaccionó con fuerza al inicio del conflicto, con alzas en compañías estadounidenses como Northrop Grumman o General Dynamics, que llegaron a subir más de un 6% y algo más de un 1% a principios de marzo. Aunque parte de esas ganancias se corrigieron posteriormente con la desescalada. Lockheed Martin, por su parte, llegó a rozar máximos históricos: en torno a los 670 dólares y subidas superiores al 60%.

Uno de los casos más destacados es el de la israelí Elbit Systems, cuyas acciones han subido más de un 23% desde finales de febrero, impulsadas además por un récord en su cartera de pedidos superior a 28.000 millones de dólares.

En el sector tecnológico, las empresas vinculadas al ámbito militar fueron las primeras en registrar subidas iniciales. Palantir Technologies llegó a ganar casi un 6% en los primeros días y acumuló un alza del 12%. Sin embargo, el escenario cambió cuando Irán señaló como posibles objetivos a grandes tecnológicas como Apple, Microsoft, Google, Meta, IBM, Intel o Tesla, lo que provocó caídas generalizadas. Con el alto el fuego, el sector ha recuperado parte del terreno perdido.

Por el contrario, sectores como el turismo, la automoción han sido los más perjudicados, afectados por el aumento de costes y la incertidumbre global. Este comportamiento refuerza la idea de que el mercado ha reaccionado principalmente al impacto de la energía más que a un deterioro estructural del crecimiento global, tal y como señalan los expertos.

¿Shock temporal o riesgo estructural?

La gran incógnita es si el conflicto dejará una huella duradera en la economía global o si se trata de un episodio transitorio. Spruk considera que, por ahora, los mercados lo están valorando como un “shock extremo pero contenido”, es decir, un riesgo que se mantiene pero con baja probabilidad de alterar de forma permanente la arquitectura financiera global.

Pinto sostiene que el escenario base sigue siendo relativamente constructivo, pero subraya que este optimismo es frágil. Zeira, sin embargo, recuerda los límites de esta lectura desde los mercados: la economía real muestra un deterioro mucho más profundo que el que reflejan los índices bursátiles.

Los mercados han celebrado la tregua, pero continúan dependiendo de un equilibrio inestable, altamente condicionado por la evolución del petróleo y por decisiones políticas difíciles de anticipar.

Etiquetas
stats