El aumento de la recaudación fiscal hasta mayo cubre casi todo el coste de los dos decretos contra la inflación

Imagen de archivo de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. EFE/David Fernández

Diego Larrouy


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El Estado cuenta con un colchón de ingresos para cubrir las medidas que se han impulsado para intentar amortiguar los efectos de la elevada inflación por la guerra en Ucrania. Así se desprende de los datos de recaudación hasta el mes de mayo que ha publicado recientemente la Agencia Tributaria. En los cinco primeros meses del año, los ingresos tributarios del Estado aumentaron en unos 13.400 millones de euros. Con ello, se cubre casi por completo el coste de los dos decretos aprobados por el Gobierno, en marzo y en junio, para contrarrestar los efectos de la subida de precios en empresas y familias. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cifró ambos paquetes en un coste de 15.000 millones de euros.

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El informe mensual de recaudación de la Agencia Tributaria cifró los ingresos para el Estado acumulados hasta mayo en 54.472 millones de euros. En el mismo periodo del año pasado, la cifra era sensiblemente inferior, de 41.012 millones de euros. Y eso pese a que en 2021 se alcanzó un récord de recaudación en España al cierre del curso. Es decir, el bagaje durante los cinco primeros meses deja un aumento en ingresos de más de 13.460 millones de euros.

El primer paquete de medidas anticrisis, aprobado en mayo con iniciativas como los pagos directos a los sectores profesionales más afectados, la bonificación a la gasolina o la subida del Ingreso Mínimo Vital, contaba con una proyección de coste de 6.000 millones de euros —otros 10.000 millones correspondían a una nueva línea de préstamos ICO—. En junio, y ante el agravamiento de la situación de alta inflación, el Gobierno tuvo que ampliar este decreto y entraron medidas como el cheque para familias vulnerables o las rebajas a los abonos de transporte público. Según informó Sánchez, serán otros 9.000 millones de gasto para el Estado. En total, 15.000 millones, apenas 1.540 millones menos de lo que el Estado lleva recaudado de más frente al año pasado hasta mayo.

Las estadísticas de recaudación tributaria señalan que se ha producido un aumento de recaudación del 19% en los cinco primeros meses del año, hasta los 97.097 millones, de los que 54.472 millones corresponden al Estado y, el resto, a las Comunidades y las Corporaciones Locales. La Agencia Tributaria achaca en el informe este incremento a tres factores: el incremento de los ingresos del IVA del 21,4%, por el aumento del consumo y de los precios; el aumento de las retenciones del trabajo (13,4%), por la subida de empleo y el aumento de salarios y pensiones; y el menor importe de las devoluciones que se han realizado en el Impuesto sobre Sociedades respecto a las declaraciones anuales de 2020. Esto explicaría que 16 de los 19 puntos de incremento de ingresos obedecen a estas razones, según la Agencia.

Hay que tener en cuenta que estos datos muestran ya, además, un impacto negativo de 3.695 millones de euros por las rebajas fiscales de la electricidad que se aprobaron el año pasado cuando los precios empezaron a subir. Esto incluye la rebaja del IVA de la electricidad del 21% al 10% —desde el plan aprobado en junio se ha rebajado al 5%—, que ha recortado 660 millones en los cinco primeros meses del año; la rebaja en el impuesto especial sobre la electricidad, que ha restado 860 millones, y la suspensión del Impuesto Valor Energía Eléctrica, 2.175 millones de euros.

El Gobierno confía en que este colchón de aumento de ingresos permita a las cuentas públicas no generar más déficit con las medidas que ha aprobado contra la inflación. Ya lo señaló cuando en marzo de este año, semanas después del inicio de la guerra en Ucrania, el Ministerio de Hacienda apuntó que mantenía su objetivo de déficit para este año del 5%. Este compromiso se hizo más oficial cuando un mes después, en la actualización del cuadro macroeconómico que envió el Gobierno a Bruselas se mantuvo esta senda, pese a que se recortó la previsión de crecimiento. Además, el Gobierno cerró el pasado año, gracias al incremento de la recaudación y la mejora de la economía, con un déficit menor del esperado —6,76% frente al 8%—, lo que también concede margen de maniobra.

La Airef, el organismo fiscalizador de las cuentas públicas, ha hecho una estimación distinta del coste para las arcas públicas de los dos decretos de ayudas frente a la inflación. Según el departamento que dirige Cristina Herrero, el nuevo paquete costará 6.989 millones de euros, que sumado al anterior, rondará un coste algo superior a los 13.000 millones. Para la Airef, estos estímulos tendrán un impacto en el déficit de 0,5 puntos. Sin embargo, mantiene una estimación para este ejercicio más optimista que la del Gobierno, ya que prevé un déficit del 4,2%.

Presión del PP para la bajada de impuestos

El PP ha criticado en repetidas ocasiones estos meses la política fiscal del Gobierno, llegando a acusar su líder, Alberto Núñez Feijóo, al Ejecutivo de estar “forrándose” con la subida de precios. De hecho, el principal partido de la oposición propuso una bajada de impuestos que cifró en entre 7.500 y 10.000 millones de euros. Una serie de propuestas que, además de haber mermado los ingresos públicos, habría supuesto un impulso mayor de los precios según señalaron los expertos.

La Agencia Tributaria reconoce en su informe que la subida de precios ha tenido impacto en la recaudación, pero frente a las críticas de la oposición al Gobierno, lo relativiza. Por ejemplo, reconoce que la principal subida de ingresos públicos se produce por el IVA, un 21,3% en términos homogéneos. “Es cierto que en marzo se alcanzó el máximo en el incremento de los precios al consumo, pero eso no es suficiente para explicar todo el crecimiento que se está produciendo en el impuesto”, señala el documento. Afirma el organismo tributario que el máximo de precios estaba provocado en gran parte por la subida del precio de la electricidad y que, en ese caso, el IVA estaba rebajado. Lo atribuye, especialmente, a la mejora del consumo.

Uno de los impuestos sobre los que se ha puesto el foco en estos meses por parte de la oposición ha sido el de hidrocarburos, por la subida de precios en las gasolineras. El PP ha reclamado en varias ocasiones su rebaja o, incluso, su suspensión. Este tributo ha cosechado en lo que va de año un 15% de incremento de ingresos respecto al año pasado, debido principalmente a que entonces todavía había limitaciones de movilidad. Sin embargo, este impuesto es fijo por litro y no tiene una recaudación ligada a los precios de la gasolina. De hecho, considera la Agencia Tributaria que “los precios ahora son muy superiores a los de 2019, lo que limita la capacidad de crecimiento de estos ingresos”. Entre enero y mayo, este impuesto ha recaudado 5.153 millones, poco más que el nivel de 2019, cuando fueron en ese mismo periodo 5.044 millones.

Si bien, el Gobierno no tiene que afrontar únicamente el aumento del gasto en los decretos anticrisis durante los próximos meses. La inflación y el cambio de políticas del BCE provocará nuevos aumentos de costes en materias como el pago de la deuda. También los programas de estabilización de empleados públicos o la subida de las pensiones ligada al IPC son materias que se deberán cubrir para mantener a raya el déficit. En el lado opuesto, el de los ingresos, está pendiente de conocerse cómo será el anunciado impuesto para los beneficios extraordinarios de las eléctricas que PSOE y Unidas Podemos han acordado presentar en las próximas semanas en el Congreso para que grave los resultados caídos del cielo de este curso.

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