El BCE prepara la primera subida de tipos de interés tras la guerra en Irán por su impacto en los precios
La guerra que iniciaron Donald Trump y Benjamín Netanyahu contra Irán, que ha cumplido esta semana 100 días, ha supuesto la muerte de miles de inocentes y ha profundizado una crisis de la que Europa empezaba a salir. Ahora se puede convertir en el aldabonazo para que a partir de este jueves los ciudadanos y las empresas de la UE tengan más dificultades para pagar sus deudas. El Banco Central Europeo (BCE) se reúne el 11 de junio bajo la presión por subir los tipos de interés que provoca una inflación por encima del 2%. Otros bancos centrales ya han dado el paso con incrementos de tipos por los precios de los combustibles, como han sido los de Noruega y Australia, mientras Trump está presionando a la Reserva Federal para que mantenga la política monetaria sin movimientos.
La situación económica de la Eurozona, con un crecimiento del 0,1% en el primer trimestre del año, y el hecho de que se trata de una crisis de oferta, que se puede solventar con la recuperación de la producción, no debería dar alas al Consejo de Gobierno del BCE para impulsar un endurecimiento de la política monetaria. Sin embargo, sus miembros llevan dos semanas preparando el terreno para la que sería la primera subida de los tipos desde septiembre de 2023, con un incremento de un cuarto de punto que los elevaría al 2,25%.
Con la publicación de las actas de la reunión del BCE del 28 y 29 de abril, Ronald Temple, analista jefe de mercados de Lazard, ya advirtió de que el mensaje general que estaba emanando desde la sede del organismo en Fráncfort (Alemania) es que la discusión ya no gira en torno a si deben producirse nuevas subidas, sino sobre el momento adecuado para aplicarlas: “Ya se sabía que había voces halcones en el consejo de gobierno del BCE, pero la fuerza de esas voces y la probabilidad de al menos una subida de tipos se hicieron más evidentes con la publicación de las actas”.
Entre los más duros se encuentra Isabel Schnabel, la vocal alemana del Comité Ejecutivo del BCE, que ha asegurado que “dada la magnitud y la persistencia del shock actual, en mi opinión ya no es posible pasarlo por alto. Desde la perspectiva actual, creo que será necesaria una subida de los tipos de interés en junio”. Schnabel ha ido más allá al decir que “está aumentando el riesgo de un desanclaje de las expectativas de inflación”, es decir, según la vocal alemana los ciudadanos y las empresas empiezan a dejar de creer que los precios volverán al nivel del 2%, con lo que es más difícil controlar la inflación.
El dato que ha terminado por hacer crecer en el BCE al bando de los halcones, que apuestan por ahogar la economía como fórmula ortodoxa para rebajar los precios, ha sido la inflación de mayo, que se elevó al 3,2%, la más alta desde septiembre de 2023. Los precios de la energía fueron un 10,9% más elevados respecto al año anterior, volviendo a dirigir la mirada hacia el conflicto de Oriente Medio como el epicentro de esta crisis inflacionaria.
A esta situación ha ayudado también la falta de concreción y de planes por parte de la Administración Trump para conseguir el final del conflicto que afecta a Oriente Medio. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde circulaban el 20% del transporte marítimo de petróleo y gas, ha golpeado los precios en todo el mundo. Ahora el presidente de EEUU es incapaz de controlar a Israel, que ha ignorado su petición de no atacar a Irán, aunque finalmente ha terminado anunciando un cese de los ataques. La escalada de tensión en la región se ha elevado hasta llevar la tregua a su peor momento y Teherán ha llegado a anunciar que se prepara para un conflicto “prolongado”.
Con esta situación, Xavier Chapard, analista de LBP, apunta que este incremento de precios “debería acentuar la inquietud del BCE ante los efectos indirectos de la crisis energética. Este hecho convierte en prácticamente inevitable una subida de los tipos a mediados de junio y aumenta la probabilidad de otra subida durante el verano”.
Subida incluso con acuerdo de paz
De hecho, hasta un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán ya no parece suficiente. Pierre Wunsch, que preside el Banco Nacional de Bélgica, respalda un incremento de 25 puntos básicos en los tipos de interés incluso si se confirmara un acuerdo de paz en Oriente Medio antes de la reunión del BCE. “Si se confirma un acuerdo de paz justo antes de la reunión, formará parte del debate. Pero no sabremos si será duradero o creíble. El debate podría ser algo menos sencillo. Pero probablemente seguiría habiendo argumentos para subir los tipos; simplemente serían algo menos sólidos. Llegado un punto, no podemos dejar que el mercado haga todo el trabajo. Tenemos que adoptar una posición”, argumentó Wunsch.
Sin embargo, la Comisión Europea ha rebajado en tres décimas las previsiones económicas para la zona euro, hasta un 1,1% en 2026. Ya hay varias casas de análisis que están poniendo en la mesa, a pesar de la presión de los halcones, que será solo necesaria una subida de tipos, como planteó el gobernador del Banco de Finlandia, Olli Rehn, en una posición contraria a la de Schnabel: “Si bien los riesgos inflacionarios han aumentado, una subida de tipos en junio tendría un carácter preventivo, como una medida de aseguramiento, y no respondería a presiones inflacionarias ya arraigadas”, según el finlandés.
La semana pasada, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó un informe en el que apuntaba a que la eurozona crecerá apenas un 0,8% en 2026 acuciada por el “deterioro de la confianza”. El analista de LBP recuerda que “la Comisión Europea no ha señalado a ninguno de los países que actualmente se encuentran inmersos en un procedimiento de déficit excesivo en relación con sus presupuestos de 2026. También ha propuesto una flexibilidad presupuestaria de 0,3 puntos del PIB este año, lo que da cierto margen para aplicar medidas que amortigüen la crisis energética. Aunque se esperaban, estas decisiones reducen los riesgos de tensiones políticas de cara al verano”.
“Una sola y basta”
Pero la mala situación de la economía está llevando a relevantes participantes de los mercados a ser más cautelosos respecto a las posiciones más duras en política monetaria. “Una sola y basta” es el discurso que se está extendiendo entre instituciones financieras como JP Morgan, Pictet o Carmignac, según publica Bloomberg.
“La economía europea puede absorber esta subida de 25 puntos básicos; no representa un gran peligro. Pero si entramos en un ciclo de endurecimiento monetario con subidas consecutivas, la situación podría ser diferente”, apuntó Guillaume Rigeade, codirector de renta fija de Carmignac.
“El mercado espera tres subidas; probablemente harán una sola, simplemente para demostrar que están atentos a los datos de inflación. La economía europea no está ganando impulso”, comentó por su parte Luca Paolini, estratega jefe de Pictet.
Ante la incertidumbre de la situación, en la sede del BCE también hay sectores que admiten cierta precaución. Se recuerda la lección aprendida de la pasada crisis de precios, tras la invasión de Ucrania por Rusia. Entonces se cayó en una política monetaria demasiado agresiva, con muchas subidas de tipos en poco tiempo, que deterioraron la economía europea más de lo esperado.
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