El acuerdo comercial entre la UE y EEUU cumple un año bajo la tensión de las amenazas de Trump
Este lunes 27 de julio se cumple un año del acuerdo comercial pactado en Turnberry (Escocia) entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen que impuso un arancel del 15% a los productos europeos. A pesar de las tensiones provocadas por las cambiantes posiciones de Trump y sus continuas amenazas ante las políticas regulatorias de la UE, especialmente en el terreno digital y medioambiental, la Comisión Europea defiende que el acuerdo comercial ha sido “positivo” para las empresas de la UE porque “aporta certidumbre, a pesar de que todavía están pendientes de solventar disputas por las cadenas de suministro y exención de tasas sobre determinados productos.
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, destacó que “al asegurar un techo arancelario del 15% en lugar de la alternativa de una escalada comercial, la Comisión garantizó que los exportadores, inversores y cadenas de suministro estratégicas de la UE pudieran mantener estables los niveles comerciales. El comercio de bienes y servicios entre la UE y Estados Unidos aumentó un 4,5% hasta alcanzar los 1,8 billones de euros en 2025”.
La buena marcha del comercio entre ambos bloque es explicada por Paul Donovan, economista jefe de UBS, en que “el volumen del comercio mundial como proporción de la economía global ha aumentado durante diez trimestres consecutivos. Las guerras comerciales son un fenómeno centrado en Estados Unidos. El resto del mundo ha seguido comerciando entre sí con relativa normalidad. El mercado estadounidense es un importante destino para el consumo, pero no lo es todo. El consumidor estadounidense ha mostrado una notable resistencia a reducir sus importaciones. La amenaza de imponer aranceles antes de que entren en vigor genera mucho ruido en las estadísticas, pero, en términos generales, Estados Unidos importa hoy aproximadamente lo mismo que en 2024”.
El problema para Europa es la poca fiabilidad de un socio como Estados Unidos. Sinan Ülgen, investigador del think tank Carnegie Europe, explica que “Estados Unidos es el socio más paradójico de la UE. El país es el principal anclaje de las cadenas de suministro dentro del núcleo estratégico de los socios comerciales de la Unión, pero al mismo tiempo la convergencia política entre ambos bloques está disminuyendo. La creciente imprevisibilidad de la política comercial estadounidense, unida a una política exterior cada vez menos favorable a la relación transatlántica, está transformando al principal socio de seguridad de la UE en uno de sus mayores multiplicadores de riesgos sistémicos para las cadenas de suministro”.
Imprevisibilidad de Trump
Prueba de la imprevisibilidad del presidente estadounidense es que este viernes Trump ha amenazado a la UE con más aranceles ante las últimas sanciones comunitarias a Google, de 890 millones de euros. “¡La Unión Europea vuelve a las andadas y, como de costumbre, apunta directamente contra GRANDES empresas estadounidenses!”, ha publicado Trump en Truth Social.
“¡Estados Unidos de América no es una 'hucha' para Europa, ni permitiremos que lo sea! Iniciaremos de inmediato una investigación bajo la Sección 301 sobre esta práctica de 'ROBAR' a las empresas estadounidenses y, por ende, al contribuyente estadounidense. La Unión Europea pagará un precio muy alto por esta conducta ilegal y profundamente poco ética, sobre la cual les he advertido reiteradamente. Las sanciones serán totalmente revocadas y se les impondrá un ARANCEL sustancial a la mayor brevedad posible”, ha remarcado el presidente de EEUU.
Finalmente, se han confirmado los temores de la UE. Trump está presionando a Europa con amenazas comerciales por la legislación digital de la Unión Europea, que se está traduciendo en multas cuantiosas contra los gigantes tecnológicos estadounidenses. De hecho, en las instituciones europeas había cierto temor a que las últimas penalizaciones contra tecnológicas de EEUU fueran respondidas con aranceles adicionales o el incumplimiento de los compromisos comerciales, como finalmente ha ocurrido.
Bernd Lange, eurodiputado socialdemócrata y presidente de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, ha señalado que “la legislación digital de la UE no es una provocación comercial. Si Washington utiliza las multas de 890 millones de euros impuestas a Google como pretexto para imponer aranceles adicionales o incumplir sus compromisos comerciales, la Unión Europea debe responder con rapidez”.
Otros aranceles por políticas laborales
Además, este jueves Jamieson Greer, representante comercial de EEUU, anunció la imposición “de aranceles a 60 socios comerciales [59 países más la UE] por no establecer ni aplicar de manera efectiva la prohibición de importar mercancías producidas mediante trabajo forzoso”.
La medida responde a un nuevo movimiento del presidente de EEUU por restablecer gravámenes a la importación de alcance casi mundial, después de que el Tribunal Supremo de EEUU anulara los aranceles de entre el 10% y el 50% impuestos en abril del año pasado al amparo de una ley de emergencia nacional.
En otro paso para no complicar aún más las tensas relaciones entre ambas administraciones, desde la Comisión Europea se ha intentado rebajar el impacto de estos nuevos aranceles. Un portavoz de la institución comunitaria ha señalado sobre las nuevas tasas de EEUU que “la UE valora positivamente que estén en consonancia con los compromisos arancelarios acordados” en el tratado comercial UE-EEUU.
“Los EEUU establecen un tipo arancelario global del 10% para la UE y vuelve a introducir las exenciones arancelarias adicionales para la UE, como el corcho y los diamantes, además de las ya existentes para los aviones y sus componentes, los medicamentos genéricos y los principios activos farmacéuticos”, comentaron desde la Comisión.
En Bruselas no se quiere crear un nuevo conflicto con la Casa Blanca cuando se está negociando la eliminación del arancel del 15% de una lista de decenas de productos que suman más de 115.000 millones de euros en exportaciones de la Unión Europea. La lista con centenares de productos abarca desde productos agroalimentarios como el aceite de oliva, productos del cerdo, quesos y vino, así como maquinaria, productos químicos o material sanitario.
Sin embargo, Bernd Lange calificó los nuevos aranceles como “disparatados” con el argumento de que “alegar un problema de trabajo forzoso, insinuando que los europeos no respetamos la lucha contra el trabajo forzoso, es una locura. Tenemos una legislación excelente, incluso más estricta que la de Estados Unidos”. Realmente, la institución comunitaria se conocía este movimiento por parte de Washington y rechazaba firmemente las conclusiones estadounidenses sobre trabajo forzado, pero el objetivo que asumieron las autoridades europeas era que el nuevo arancel no estuviera por encima del límite del 15%.
Johannes Fritz, director ejecutivo de Global Trade Alert, afirmó en Financial Times que, aunque las nuevas medidas reproducían en gran medida los tipos arancelarios anteriores, algunos países europeos habían salido relativamente beneficiados debido a la composición de sus exportaciones a Estados Unidos
“Los tipos suben, especialmente para Brasil, pero también para China. En general, bajan para los europeos, aunque solo sea ligeramente. Italia y España se beneficiaron de una reducción de los aranceles aplicados al calzado, a las prendas de vestir tejidas y de punto, así como a los bolsos”, explicó Fritz. Según los cálculos Global Trade Alert Bélgica, España e Italia son los países que más se beneficiarían, ya que sus tipos efectivos se reducirían entre 1 y 1,5 puntos porcentuales.
Vigilantes sobre el acuerdo
Además, la Comisión Europea está siendo especialmente vigilante para que EEUU cumpla con el límite arancelario máximo acordado del 15%, especialmente en sectores estratégicos como el acero y sus derivados o camiones y sus componentes, entre otros productos.
Un alto funcionario de la Comisión explicó que el 7% de las exportaciones de la UE afronta aranceles superiores al 15% y puso como ejemplo el queso, que bajo el régimen de la Sección 122 paga un arancel del 10% más el arancel de Nación Más Favorecida (MFN) del 14,9%, resultando en una tasa del 24,9%, lo cual es un claro incumplimiento del acuerdo.
Además, la UE también está negociando alrededor de una investigación de las autoridades de Estados Unidos sobre los precios de los medicamentos alemanes. La intención de EEUU es determinar si el sistema alemán de fijación de precios hace que las empresas estadounidenses asuman más costes en investigación y desarrollo. La UE considera que estas presiones interfieren de manera preocupante en los sistemas nacionales de salud europeos, con lo que se ha propuesto el reto de coordinar una respuesta a nivel de la UE y evitar que EEUU anuncien aranceles de represalia que quiebren el acuerdo.
0