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Claves de la alianza de Puig con Estée Lauder: pelear cara a cara con L’Oréal, relanzar el negocio y revivir en bolsa

El presidente de Puig, Marc Puig, durante la salida a bolsa del grupo.

Cristina G. Bolinches

24 de marzo de 2026 21:59 h

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Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Esa premisa –a veces un tanto manida al hablar de operaciones corporativas– encaja a la perfección con uno de los movimientos empresariales más importantes en lo que va de 2026. Puig, el gigante catalán de la cosmética y los perfumes, ha confirmado que mantiene conversaciones con su competidora estadounidense Estée Lauder para integrar ambos negocios. Las dos son grandes multinacionales, pero –como se verá más adelante– son más conocidas por las marcas que tienen en su portafolio de perfumes, cremas y maquillajes que por sus denominaciones corporativas.

De momento no hay nada cerrado. Ambas partes solo han confirmado que hay un proceso de negociación abierto. Ese paso ya ha sido suficiente para alimentar el apetito de los inversores, que este martes, han premiado las acciones de Puig con una subida de casi el 13%, mientras que las de Estée Lauder caminaban en dirección contraria, con un retroceso superior al 10% durante la jornada del martes, lo que deja entrever algún detalle más de este movimiento empresarial.

Analizamos las claves de esta posible integración, qué marcas tienen cada empresa, cómo son de grandes y qué puede pasar a partir de ahora.

¿Qué sabemos? ¿Será una fusión o una compañía comprará a la otra?

Lo que sabemos es que las dos empresas están hablando, mantienen abierto un proceso de negociación, de diálogo, que puede acabar con un acuerdo o no. Eso es clave, porque las dos multinacionales han mandado sendos comunicados a los supervisores de las bolsas de Madrid y de Nueva York en los que se cuidan de dejar todo abierto.

De esta forma, no hablan de detalles, no desglosan cómo se estructuraría esa unión de los negocios, qué compañía llevaría la voz cantante y cuál de las dos lanzará una oferta de compra por la otra. Es decir, cuál será formalmente la compradora y cuál la comprada. Tampoco hablan de precios, ni de reparto accionarial, solo dejan claro que están hablando.

Hay muchas incógnitas sobre la mesa, pero la previsión de diferentes firmas de análisis es que la compradora sea la firma norteamericana, que propondría una combinación de acciones y efectivo. La firma de análisis Jefferies cree que la operación se llevaría a cabo con una prima por Puig –un sobreprecio sobre la cotización del lunes previa a confirmarse las conversaciones– de alrededor del 30%. También prevén que los Puig mantengan, si se cierra la compra, alrededor del 14% del capital de la nueva empresa. Mientras, JPMorgan cree que la familia catalana tendrá la voz más relevante en el futuro equipo gestor. “Nos sorprende que la familia Puig vaya a renunciar a su independencia y al control mayoritario”, indica esta firma, según recoge la agencia Efe.

Lo que está claro es que crearían un gigante de la cosmética y de los perfumes, valorado en bolsa, a día de hoy, en casi 40.000 millones de euros, que solo estaría por detrás de L’Oréal, con la que podrán pelear en negocio. Sin embargo, la empresa francesa seguirá siendo mucho más grande como cotizada, porque su valor en el parqué de París supera los 187.000 millones de euros.

¿Qué es Puig y qué marcas tiene?

Puig es el gigante español de los cosméticos, los perfumes y el lujo. Bajo su paraguas están marcas como Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier, Rabanne, Nina Ricci o Dries Van Noten, entre otras. Y es una empresa familiar, en manos de la tercera generación. En concreto, la familia posee el 93% del capital –de los derechos de voto– a través de la sociedad Exea Quorum, según figura en los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Una inversión familiar repartida entre 14 primos, todos miembros de la tercera generación, repartidos en cuatro ramas familiares.

En cuanto al negocio en sí, Puig tiene su sede en L'Hospitalet de Llobregat, emplea a más de 11.000 personas en todo el mundo y tiene siete fábricas, seis en Europa (en España, en Vacarisses y en Alcalá de Henares) y una en India.

En 2025, facturó más de 5.000 millones de euros, en un negocio que avanza a un ritmo de casi el 8%, y ganó casi 600 millones. La mayor parte de esa actividad se concentra en los perfumes y en la moda, que aportan más del 70% de los ingresos. Mientras, el 17% corresponde a las marcas de maquillaje, como Charlotte Tilbury. Precisamente, esta última enseña es una de las adquiridas en los últimos años, en los que Puig ha crecido a golpe de talonario. De hecho, en su folleto de salida a bolsa explicaba que, desde 2011, había destinado cerca de 2.500 millones de euros a compras.

¿Y qué es Estée Lauder?

Al igual que Puig, la multinacional estadounidense comparte ese perfil de empresa familiar. La dueña de marcas como Clinique, Aveda, Bobbi Browm, Jo Malone, Mac, La Mer o Tom Ford fue fundada por Josephine Esther Mentzer y su marido Joseph Lauder después de la Segunda Guerra Mundial y creció vía marcas con la que expandir su actividad. Al igual que ocurre con Puig su estructura de capital diferencia entre derechos económicos y de voto y, respecto a estos últimos, más del 80% está en manos de los herederos de Lauder.

En tamaño, factura tres veces más que Puig. Cerró el último ejercicio con un volumen de ingresos superior a los 14.000 millones de dólares, pero no vive su mejor momento financiero. Ese último ejercicio lo cerró con números rojos, que superaron los 1.000 millones de euros. 

Y si Puig es fuerte en perfumes, Estée Lauder lo es en las cremas, que aportan casi el 50% de su volumen de negocio, mientras el maquillaje es el 30% y las fragancias se quedan por encima del 15%. En su caso, no está presente en el negocio de la moda, con lo que si se fusiona con Puig entraría en una nueva categoría.

¿Por qué negocian ahora?

Sus negocios encajan y, hasta cierto punto, se necesitan. Puig en un negocio en expansión, aunque no haya brillado en bolsa desde su salto al parqué hace casi dos años. Con el despegue de este martes ha mejorado sustancialmente su cotización, pero desde que saltó al mercado ha perdido casi un 27% de capitalización.

En cambio, la que puede ser su socia lleva tiempo tratando de reinventarse, sobre todo después de la pandemia y de anunciar un recorte de empleo de cerca de 7.000 personas, para tratar de redimensionarse. Hace solo unas semanas, su consejero delegado Stéphane de La Faverie, reconoció a la agencia Bloomberg que estaban dispuestos a participar en conversaciones sobre fusiones y adquisiciones

Puig es fuerte en perfumes; Estée Lauder, en cremas y maquillaje. La primera concentra la mitad de sus ventas en Europa, Oriente Medio y África. La segunda, enfoca casi el 60% de su actividad en América del Norte y Asía. Ambas tienen que competir en un entorno donde la incertidumbre está acelerada –más aún con el conflicto bélico desatado en Irán–, los costes energéticos y de transporte escalan y el mercado del lujo lleva tiempo viviendo momentos complicados, primero por el frenazo de Asia; ahora, en Oriente Medio y, entre medias, los aranceles que han complicado a compañías como Puig el acceso al mercado estadounidense.

Y hay otras empresas reforzándose. Algunos grandes grupos textiles, como Inditex, se han metido de lleno en el negocio de las colonias a través de marcas como Zara. Y grupos del segmento lujo, como Kering –dueño de Gucci, Yves Saint-Laurent y Balenciaga–, cerró hace unos meses el fichaje de Luca de Meo, ex consejero delegado de Renault, para dar un giro a su estrategia. Uno de sus primeros pasos fue la venta de su negocio de belleza a L'Oréal, por 4.700 millones de dólares. 

¿Y tiene algo que ver el cambio de CEO?

Las grandes empresas no suelen dar puntada sin hilo y solo una semana antes de reconocer sus negociaciones con Estée Lauder, Puig anunció que separaba las funciones de presidente y consejero delegado “en línea con las buenas prácticas para empresas cotizadas”. 

El primer puesto se mantiene en manos de la familia, con la continuidad de Marc Puig; mientras que el cargo de primer ejecutivo ha salido del clan, pero se mantiene en alguien de la casa, Jose Manuel Albesa. 

“Este es un momento emocionante en la evolución de Puig. La combinación de unos cimientos muy sólidos y un fuerte crecimiento establecen la plataforma para la siguiente etapa de nuestra historia”, aseguró Puig a través de un comunicado al explicar el cambio de roles. Ahora se sabe que esa etapa puede pasar por la integración con Estée Lauder.

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