Commerzbank: la historia de un gran banco alemán con pérdidas millonarias pese al rescate del Estado

Sede del Commerzbank en Alemania.

Aldo Mas

Berlín —

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Manfred Knof, el nuevo CEO de Commerzbank, no ha tardado ni un mes en presentar sus intenciones al frente de esta entidad germana, considerada la segunda entre los grandes bancos alemanes. Sólo está por detrás de Deutsche Bank.

El de Knof es un plan de choque que ha generado protestas entre los trabajadores, pero el CEO lo justifica hablando en favor de devolver a la entidad “viabilidad” y “rentabilidad”. Con esos dos términos en la mano argumenta ahora Knof la necesidad de deshacerse, de aquí a 2024, nada menos que de 10.000 trabajadores.

Eso significa, grosso modo, terminar con los contratos de uno de cada tres empleados con los que Commerzbank cuenta en Alemania. De las 790 oficinas del banco, cerrarán 340, según lo previsto.

Dicen que a Knof se le ha traído al frente de Commerzbank para “sanearlo”, una tarea que parece haberse obviado en la entidad en los últimos años, aunque no sin consecuencias.

“Commerzbank está herido desde la crisis financiera de 2008. De ésta ha pasado ya mucho tiempo y el banco sólo ha conseguido beneficios en contadas ocasiones”, recuerdan a elDiario.es expertos en finanzas del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW).

Tanto es así que los números del banco de 2020 muestra una entidad hundida en las pérdidas. Hasta 2.900 millones de euros en números rojos registró en el pasado ejercicio. En 2019, Commerzbank logró presentar 644 millones de euros en beneficios, cantidad que se juzga escasa en el ámbito financiero internacional.

El banco sólo acusó pérdidas mayores a las actuales en tiempos de la crisis de 2008. Entonces, el agujero en las cuentas alcanzó los 4.300 millones de euros, una situación que implicó el rescate del Estado, que entró en el capital del banco con una inyección de 18.000 millones de euros.

Aquella operación significó que ahora el 15,6% de Commerzbank sea público. Pero después de años sin acometer reformas como las que ahora Knof quiere implementar en la entidad –como la digitalización del banco, por ejemplo– mientras aprieta el cinturón a diestro y siniestro, en los responsables públicos se percibe cierta falta de paciencia con la entidad.

“Todo el mundo sabe que hay algo que hacer, también algo muy drástico”, ha dicho a cuenta del plan de Knof en Commerzbank el socialdemócrata Olaf Scholz, ministro de Hacienda y vicecanciller alemán. Scholz fue de los que en 2018 apostó por fusionar Commerzbank con Deutsche Bank para formar un “megabanco” germano.

Aquellos planes casi suenan ahora a delirios de grandeza en Fráncfort, la capital financiera alemana, porque la fusión se quedó en nada. Es más, Deutsche Bank lleva ya tiempo acometiendo un plan de reducción de costes como el que ahora Knof quiere imponer en Commerzbank. Esos planes significa encoger en la medida de lo posible a estos gigantes alemanes de las finanzas.

“A la dirección le da igual lo que hacer con los trabajadores”

No es un secreto que este tipo de operaciones se hacen con miles de despidos. De ahí que en Ver.di, el mayor sindicato germano del sector servicios, instara a Commerzbank a “utilizar los mejores instrumentos para negociar y evitar dificultades para los trabajadores”.

Así se expresaba en unas declaraciones a la agencia Deutsche Presse Agentur Stefan Wittmann, responsable del área de finanzas de Ver.di. Para él, dados los planes de Knof en Commerzbank, “uno tiene la impresión de que a la dirección le da igual lo que hacer con los trabajadores”.

Es en Alemania donde Knof tiene pendiente hacer los mayores recortes. Hasta 7.000 trabajos en suelo germano están amenazados por los planes de ahorro en costes con los que la dirección de Commerzbank quiere sacar de la zona de pérdidas a la entidad.

En cuanto ha trascendido de las altas instancias del banco hay poco para ofrecer a una fuerza de trabajo que en Commerzbank se muestra mayoritariamente pesimista. Así, según una encuesta de la que ha informado el diario económico Handelsblatt, sólo un 20% de los empleados del banco interrogados en dicho sondeo decía ser optimista de cara al futuro.

“Los grandes bancos alemanes no se recuperaron bien de la crisis de 2008”

En las páginas económicas del diario conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung, Hanno Mussler, observador del mundo financiero germano, avanzaba esta semana que “llevará tiempo hasta que Commerzbank llegue al puerto de la salvación”.

Si ese puerto se identifica con un valor bursátil similar al de los buenos momentos previos a la crisis de 2008, cuando la acción de la entidad estaba en unos 221 euros, la travesía de Commerzbank es, en efecto, de muy larga duración. El precio de la acción este viernes era de 5,63 euros.

En el DIW señalan que la situación de Commerzbank representa en buena medida “el hecho de que a los grandes bancos alemanes no les va especialmente bien, incluso aunque ahora Deutsche Bank haya vuelto a presentar beneficios, unos beneficios que por cierto son mucho más pequeños a los que tenía antes”.

Para explicar esta situación hay más factores que las consecuencias económicas que ha impuesto la pandemia de la COVID-19. En el DIW mencionan, por ejemplo, el progresivo aumento de la competencia en la banca de inversión, un sector en el que hicieron prósperos negocios los gigantes de las finanzas como Commerzbank, al menos, hasta la crisis financiera de 2008.

Con esa crisis comenzó de un viacrucis de Commerzbank y compañía que se ha puesto aún más cuesta arriba debido a la pandemia. “Los grandes bancos alemanes no se recuperaron bien de la crisis financiera. Commerzbank no es una excepción, más bien todo lo contrario”, concluyen desde el DIW.

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