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El FMI alerta de que los hogares vulnerables soportarán la “carga más pesada” de la guerra en Irán

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva,en una fotografía de archivo. EFE/ALI HAIDER

Álvaro Celorio

30 de marzo de 2026 17:00 h

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha comenzado a poner la venda antes de conocer cuán profunda será la herida que deje la guerra en Oriente Medio en la economia mundial. La institución con sede en Washington ya avisa: serán los hogares más vulnerables quienes soporten “la carga más pesada” del conflicto, bien sea a través de los precios de la energía, de los alimentos encarecidos por la escasez de fertilizantes o de las disrupciones financieras a los que las cuentas públicas de los Estados, aún sin recobrarse del choque de la pandemia, no serán capaces de hacer frente.

En una entrada en el blog de la institución publicada este jueves, los principales técnicos del organismo con sede en Washington D.C. hacen una primera aproximación del coste del conflicto desatado por los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, antes de su informe de Perspectivas sobre la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), que publicarán el próximo 14 de abril.

La guerra en Oriente Medio ya se está dejando notar en la economía a través de distintos canales: la energía, por la subida de los precios del petróleo y el gas; el comercio, por los efectos del bloqueo del Estrecho de Ormuz; la inflación, mediante posibles efectos de segunda ronda en el caso de que el conflicto se enquiste y los precios energéticos contagien al resto del tejido productivo; y los shocks a los mercados financieros y de deuda soberana.

España, protegida por las renovables

La clave cuáles sean finalmente estos efectos, dicen los economistas, está en la duración del conflicto: podría ser un episodio breve, pero que dispare los precios del crudo y el gas durante unos meses antes de volver a ajustarse o una guerra larga, con una energía cara que “añada presión sobre los países más dependientes”. “Todo depende de cuánto dure el conflicto, hasta dónde se expanda y cuánto daño se le haya inflingido a infraestructuras y cadenas de suministro”, apunta el organismo multilateral.

El corte 'de facto' del Estrecho de Ormuz ha disparado los precios del crudo y del gas. En Europa, señala el FMI, “el shock ha resucitado el espectro de la crisis del gas de 2021-2022”. Pero aquí España aparece como referente, gracias a la capacidad de generación de las energías verdes. “Países como Italia o Reino Unido están especialmente expuestos por su dependencia en la electricidad generada con la quema de gas, mientras que Francia o España están relativamente protegidos por sus grandes capacidades de la nuclear y las renovables”, destaca el documento.

Más allá de los efectos sobre los precios, el corte del Estrecho de Ormuz está obligando a reconfigurar rutas de tránsito del comercio mundial lo que no solo encarece los trayectos, sino también los seguros de las cargas y dilata los tiempos de entrega. El coste de redirigir el tráfico aéreo para evitar el Golfo Pérsico también golpea de lleno al turismo.

Un tercio de los fertilizantes que se consumen en el mundo pasan por ese canal de menos de 40 kilómetros entre Irán y Emiratos Árabes Unidos, lo que ya amenaza las cosechas y los precios de la alimentación a lo largo de todo el año.

“Los más vulnerables soportarán la carga más pesada. La población en los países de bajos ingresos están más en peligro ante una subida de los precios porque la comida supone el 36% de su consumo, de media, comparado con el 20% de las economías emergentes o el 9% en las avanzadas”, destaca el organismo. “Eso hace cualquier aumento en los precios de los fertilizantes o de la alimentación no solo un problema económico, sino sociopolítico, especialmente allí donde los recursos fiscales para amortiguar el golpe son limitados”, incide.

La inflación podría agravarse y pasar a efectos de segunda ronda muy difíciles de enfriar. El caso de Europa es el más claro, según los técnicos. “Si las personas y los negocios en cualquiera de estas regiones creen que la inflación seguirá alta durante más tiempo, podrían trasladarlo a salarios y precios, dificultando contener el shock sin un frenazo económico más acusado. La guerra no solo aumenta la inflación actual, sino que pone en riesgo la expectativa de que esté menos firmemente controlada”, aducen.

“Nos enfrentamos a estos efectos tan complejos en un momento en el que muchas economías tienen un espacio fiscal limitado para absorber estos shocks. Muchos países ya estaban registrando niveles de endeudamiento récord, generando preocupación sobre su sostenibilidad fiscal”, dice el documento. Es por esto el FMI dice que “es más importante que nunca” adoptar políticas apropiadas con medidas “cuidadosamente equilibradas” a las necesidades específicas de cada país, sobre todo en el caso de aquellos Estados con menos recursos.

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