Primer protocolo para empresas y trabajadores con cáncer: “Te crece el pelo y creen que eres la misma, pero no”
Un día cualquiera. De los que vas corriendo desde primera hora al trabajo, a las clases o a llevar a los niños. Que parece un día más, pero no. Es el día en el que 110.000 personas en edad laboral reciben un diagnóstico de cáncer cada año en España. “Tu vida se para en ese momento”, advierte Almudena Escudero, paciente oncológica, para iniciar una nueva etapa de tratamiento de la enfermedad. La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) ha elaborado el primer protocolo para facilitar el acompañamiento de las empresas a los trabajadores durante este proceso, desde el diagnóstico hasta la reincorporación al trabajo tras el alta médica.
Almudena Escudero ha vuelto a trabajar, pero está aún “con tres tratamientos”. “Yo me fui del trabajo de una manera y he vuelto de otra. Eso hay que contarlo, porque no lo saben. Creen que porque te crece el pelo, vuelves a trabajar o tienes un alta médica, ya eres la misma persona que te fuiste. Pero eso no es así. Vuelve una persona diferente, con unas prioridades diferentes. Tu cuerpo no es el mismo, no puedes hacer lo mismo”, ha destacado la trabajadora este martes en el acto de presentación del protocolo en Madrid, en las oficinas del Instituto Nacional de Salud y Seguridad en el Trabajo (INSST).
La iniciativa de este protocolo laboral surgió hace algo más de dos años en la Asociación Española Contra el Cáncer debido a las dificultades que les expresaban los pacientes oncológicos en el ámbito laboral y económico, así como por el continuo aumento de personas enfermas de cáncer en edad laboral. Que se explica principalmente por tres motivos, ha resumido Isabel Orbe, directora AECC: porque nos jubilamos cada vez más tarde, porque se detecta cáncer en personas más jóvenes (un proceso en estudio y que se explica también por la detección cada vez más precoz) y porque también porque hay más supervivencia.
Por tanto, cada vez más trabajadores y trabajadoras se enfrentan a un diagnóstico de cáncer durante su carrera profesional, cuando aún necesitan un empleo para vivir, pagar las facturas, el alquiler, la hipoteca y otros gastos. Según las estimaciones de la asociación, en total en España hay “más de 800.000 supervivientes de cáncer en edad laboral”.
Y, como se apuntaba, el diagnóstico de cáncer va acompañado en muchos casos de un empeoramiento de la situación económica de los pacientes y sus familias —por el periodo de baja médica y los gastos derivados de la recuperación, entre otros—, que en un 13% de los entrevistados expresan que les ha llevado incluso a atravesar “dificultades”.
Una guía para actuar desde el primer día
El protocolo presentado este martes, tras dos años de trabajos y un proyecto piloto con 29 empresas durante seis meses, en 2025, trata de poner a disposición de las empresas una guía de actuación para responder cuando alguna de las personas de la plantilla tenga un diagnóstico de cáncer, que se adapte a sus particularidades y a las circunstancias del caso concreto. “No se trata de reaccionar, sino estar preparados para actuar de forma correcta. El diagnóstico de cáncer va a llegar”, han avisado desde la AECC.
El protocolo, que facilitará la AECC a las empresas que estén interesadas (con el asesoramiento gratuito para su implantación y el acceso a su cartera de servicios a los pacientes), consta de “dos pilares”. El primero, de “sensibilización” e información, para explicar realmente a las empresas qué es el cáncer y qué supone para los pacientes que lo padecen, qué implican los tratamientos y qué secuelas pueden sufrir los supervivientes de la enfermedad.
El segundo está dedicado al “acompañamiento desde la empresa” al trabajador enfermo de cáncer desde el primer día. Para apoyarle desde la misma fase del diagnóstico, un golpe muy fuerte psicológicamente, han subrayado desde la AECC, así como en el periodo de tratamientos y de vuelta al trabajo. Para ello, se facilitarán buenas prácticas que se pueden implantar sobre, por ejemplo, cómo afrontar la comunicación sobre el cáncer, cómo hacer el acompañamiento emocional y cómo gestionar la ausencia, la permanencia o la reincorporación del paciente oncológico en su nueva situación.
Responsables de Recursos Humanos de varias empresas que han participado en el proyecto piloto de la AECC han explicado algunas de las medidas que han implantado en sus compañías. Por ejemplo, Paloma Losada, de la empresa de la empresa de mensajería GLS, ha explicado que la multinacional ha decidido “complementar al 100% las bajas laborales” de procesos oncológicos, de manera que los trabajadores no vean afectado su salario. La cooperativa financiera Cajamar está llevando a cabo varias campañas de detección precoz del cáncer para su plantilla, ha explicado Juan José Mellado, primero de colon y ahora de mama.
En Bilstein Group, de recambios de automóviles e industrial, Toño Barredo ha destacado la necesidad de incluir en estos protocolos a “quienes cuidan” a pacientes oncológicos. A hijos, parejas, hermanos o padres de un paciente de cáncer, que también “están afectados” por estos procesos y pueden necesitar apoyo psicológico, así como más flexibilidad en el trabajo para acompañar a sus familiares a pruebas o a tratamientos de quimioterapia, ha señalado Barredo.
Rafael Serra, de Peronda Cerámicas, ha reclamado un trabajo “de pico y pala” para llevar a la práctica esta guía y que no quede relegada al “baúl de los manuales” de Recursos Humanos.
Que el trabajo no sea un problema más, sino un apoyo
El objetivo de la iniciativa es contribuir para que el entorno laboral no sea un problema más del paciente de cáncer, sino un apoyo e incluso una motivación en su recuperación. En la actualidad, un 53% de las personas con cáncer siente que la enfermedad ha frenado su progresión profesional, casi un 50% ha experimentado impedimentos para hacer su trabajo y un 23,4% se ha visto obligado a dejar el trabajo, según el Observatorio de la AECC. Casi un 9% afirma haber sido despedido como consecuencia de la enfermedad.
Cuando llega el diagnóstico, “lo primero que necesitas es un apoyo real y flexibilidad”, ha explicado Almudena Escudero. “En mi caso fue muy importante poder contar. Tener esa confianza para contar lo que pasaba” en su empresa, recuerda. La respuesta fue muy positiva, con la empresa volcada en cómo podía ayudarla. En muchas ocasiones, los jefes y compañeros “no saben cómo reaccionar ante un diagnóstico de cáncer”, dice Escudero, por lo que estos protocolos pueden ser de utilidad para seguir eliminando tabúes sobre la enfermedad.
En su reincorporación, trabajadora y empresa han abordado cuál es su estado de salud actual, con un regreso adaptado, teletrabajo y con flexibilidad. “He ido poquito a poco. Tienes efectos secundarios de tratamientos, necesitas hacer ejercicio, comer bien, son tratamientos muy largos. Necesitas ese apoyo, esa flexibilidad, el no estar justificándote todo el tiempo. Hay permisos para Ir al médico, pero un día no puedo trabajar, porque no me encuentro bien. Eso lo tienes que contar, tienen que entender que no eres la misma persona. Teniendo eso claro, para ti es mucho más fácil, esa presión se va”, explica Escudero.
Jorge Romero, también paciente oncológico, ha puesto el acento en la necesidad de un abordaje “individualizado” para cada paciente. “Detrás de cada cáncer, hay una circunstancia diferente”, ha subrayado, con trabajadores que prefieren no contar la enfermedad, quienes comparten lo que les sucede con la empresa y sus compañeros, personas prefieren trabajar pese al diagnóstico (aun con dificultades), o quienes se encuentran de baja médica.
Con un gran apoyo de sus compañeros y jefes, Romero decidió regresar al trabajo antes de lo previsto, con la flexibilidad para ausentarse si lo necesitaba. En su caso, el trabajo era un foco de motivación en su recuperación, ante la necesidad de “dejar de sentirse enfermo”. “Que yo haya necesitado volver no significa que otras personas necesiten más tiempo”, ha destacado. Su empresa complementaba el 100% del salario, lo que le permitió “solo preocuparme por recuperarme”.
Desde la AECC se han puesto a disposición de las empresas para hacer más amigables los entornos de trabajo a los pacientes oncológicos. “El cáncer no es algo ajeno. Está en la calle, en nuestro día a día, es nuestra realidad. Hay que hablar de cáncer en todos los entornos. Sé que no es una palabra sexy, pero lo es mucho menos si no tiene nombre y cara”, ha destacado la directora de la asociación.
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