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¿Qué tiene que cambiar para que cuando se habla de los genitales en las aulas no haya risas?

"Las personas se conocerían, sabrían identificar lo que les apetece en cada momento, sabrían aceptarse y existiría un abanico de maneras de ser y hacer en la sociedad". Eso es lo que pasaría si se abordase la educación sexual en las aulas según Lourdes Pérez Jiménez, sexóloga de Emaize, un centro sexológico de Vitoria-Gasteiz con más de 20 años de experiencia en programas escolares. Desde educación no existen directrices generales, no se marcan objetivos que deban cumplir los docentes como sí ocurre en Geografía, Historia, Matemáticas u otras asignaturas. Pérez cree que sí sería oportuno establecer unos objetivos respecto a la educación sexual, pero que, sin embargo, "ya estamos dando mensajes con nuestras actitudes, con los comentarios del día a día, cuando se refuerzan unas actitudes respecto a otras", explica la profesional.

Uno de los problemas en el ámbito de la educación sexual es que, sobre todo en edades más tempranas, creen que se limita a los genitales y la reproducción, aspectos aún no normalizados en la mayoría de los casos. "Esa falta de normalización quizás sea responsabilidad de las informaciones, de los inputs que les llega a los chavales", comenta la sexóloga. Entonces, ¿qué se debe hacer para que vean la educación sexual como mucho más que solo eso y lo asuman como algo más? Según Inma Ruiz de Lezana Marañón, otra profesional de este centro, "lo ideal sería que en las familias lo tuvieran totalmente integrado, que desde pequeños hubieran hablado y tratado la vulva o el pene como la nariz". Pero muchas veces las familias no saben cómo afrontar determinadas situaciones, pero, según Ruiz de Lezana, "es normal porque todavía está presente el modelo represivo de nuestros antecesores", aunque reconoce que lo erótico, en la sociedad actual "también está siendo un valor. Vivimos en una sociedad hipersexualizada y erotizada, pero estos dos modelos de represión-hipersexualización aún conviven".

Emaize actúa en colegios en todas las edades, aunque, según estas especialistas, los centros solicitan su ayuda cuando ha surgido una alarma y se cree oportuno trabajar ciertas situaciones. Pero este no es el camino, según Pérez y Marañón. Lo ideal sería "acompañar a cada chico y chica en todos los sucesos, potenciar los valores de cada persona para que no ocurra nada". Pero los recursos escasean. "Faltan recursos, que las instituciones apoyen económicamente los planes y falta tiempo", explica Inma Ruiz de Lezana Marañón. Además "es necesario que los programas que se pongan en marcha se hagan con criterio y bien". En este caso, Pérez Jiménez se refiere a que, en ocasiones, llegan manuales a los centros que "los profesores no saben cómo emplearlos ni trabajarlos". Por ello, ve la necesidad de que haya "profesionales que estén acompañando y asesorando estos procesos educativos".

¿Desde dónde cogen los estereotipos y mitos?

Hoy en día, con todos los aparatos, tecnologías y fuentes de información que existen, a lo largo del día llegan muchos estímulos. Este exceso de información que recibimos a lo largo del día viene dado, según las profesionales, "por el tiempo significante que ocupan las nuevas tecnologías en nuestras vidas". Ruiz de Lezana Marañón plantea el reto de encontrar claves en el ámbito educativo para integrar y acompañar a los jóvenes en el buen uso de estas herramientas. Pero reconoce que no es fácil. Es consciente de que "existe una brecha importante ya que unas generaciones saben y conocen el uso de estos recursos y otras no".

A pesar de todos estos factores de influencia, las sexólogas inciden en la importancia de educar a los niños y jóvenes "en todos los niveles", que todos los agentes educativos -familia, profesores-sociedad- "tomen conciencia de ello". De esta manera, "tendrán capacidad crítica y podrán saber lo que necesitan y quieren en cada momento". Por ello, el entorno tiene una "gran responsabilidad como transmisores de valores" en las tareas que se desempeñan a diario o de los temas que se abordan ante ellos.

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