La Fiscalía investiga la difusión de un vídeo sexual de una jugadora de 14 años por parte de otros futbolistas en Arrigorriaga
La Fiscalía de Menores investiga, tras un atestado previo de la Ertzaintza, un supuesto caso de violencia sexual en el seno del club de fútbol Deportivo Padura, en Arrigorriaga, Bizkaia. Los hechos se han hecho públicos tras la denuncia de las asociaciones Urruma Talde Feminista de Arrigorriaga y Bidaure, asociación para la protección de menores víctimas de la violencia de género. Según sostienen, varios jugadores menores de edad del equipo han “acosado” y difundido un vídeo sexual de otra jugadora de 14 años. “Hemos tenido conocimiento de un caso de violencia sexual ejercida por jugadores menores de edad componentes del club contra una jugadora también menor de edad del equipo femenino. Estos jugadores acosaban a la menor mientras esta acudía a sus entrenamientos, agravando la situación que la menor soportaba”, critican desde las asociaciones feministas.
La denuncia va dirigida también a los responsables del club de fútbol, quienes, según sostienen desde los grupos feministas, “siendo conocedores de esta situación no han ofrecido la respuesta que cabría esperar con base en protocolos contra casos de violencia machista y principios que parece querer promover el equipo”. “No se han posicionado a favor de la menor, y las medidas adoptadas han sido insuficientes para garantizar el bienestar y protección de la menor acosada”, lamentan.
Por su parte, desde el C.D. Padura han lanzado un comunicado admitiendo “actitudes contrarias a los valores” que el club quiere promover en cuanto a igualdad de género y contra la violencia hacia las mujeres. Sin embargo, no han condenado lo ocurrido. “El Club Deportivo Padura ha iniciado el proceso de elaboración de un protocolo de igualdad de género y prevención de la violencia hacia las mujeres. En los últimos años, el club ha experimentado un crecimiento notable en el número de niñas y chicas que practican fútbol, en una entidad que hasta hace no mucho estaba fuertemente masculinizada. Esta evolución positiva ha llevado al club a dar pasos firmes y responsables, siendo consciente de la discriminación estructural que históricamente han sufrido las mujeres en el ámbito deportivo”, defiende el escrito.
“Por ello y habiendo sido detectadas algunas actitudes contrarias a los valores del club, queremos manifestar de manera clara y rotunda que no se tolerará ninguna actitud de falta de respeto, acoso o violencia ya sea verbal, psicológica o física, venga de donde venga: personal técnico, jugadores, directivos, personas aficionadas o cualquier otra vinculada a la actividad del club”, argumentan desde el equipo.
De esta manera, el protocolo, por el que el club cuenta con colaboración del Ayuntamiento de Arrigorriaga, establecerá “medidas de prevención, sensibilización, actuación y acompañamiento, así como los cauces necesarios para la detección y denuncia de cualquier comportamiento contrario a los valores de igualdad, respeto y dignidad que defiende el club”.
Desde los colectivos feministas critican que tanto los eventos a favor de la igualdad promovidos por el club, que llevará a cabo en mayo un torneo de fútbol femenino, como el protocolo creado, son algo “positivo”, pero que debe hacerse “de manera coherente, haciendo frente de manera ejemplar a este tipo de casos que se dan dentro de la propia entidad”. “No activar de manera firme todas las medidas disponibles y dar la espalda a la víctima es intolerable y humillante para todas las mujeres y para la sociedad en general. Además, las acciones del club deberían ser ejemplo para todas las personas que forman parte del mismo, gran parte de ellas menores de edad. La protección de la infancia y la erradicación de la violencia machista no son campañas de imagen, son una responsabilidad ética, social y legal”, argumentan.
En este sentido, las asociaciones feministas han presentado al club cuatro exigencias. La primera de ellas, “pedir una disculpa pública, clara y directa a la víctima y a sus compañeras y la adopción de medidas reparadoras”. La segunda, la adopción de “medidas disciplinarias hacia los agresores”. La tercera, la “implementación urgente y efectiva” de un protocolo contra la violencia machista, cumpliendo la normativa vigente. Y, por último, la cuarta, la garantía de “mecanismos reales de prevención, detección y actuación que aseguren que ninguna niña o mujer vuelva a vivir situaciones similares”.
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