Incendio de Sierra de Gata: Un año de las llamas que abrieron camino a la nueva gestión forestal

Vista de un helicóptero, realizando una descarga para controlar el incendio forestal en Sierra de Gata. / EFE.

Fueron días tristes. “De horror y temor. Viendo correr las llamas sin freno con la velocidad del viento”. Estos son los recuerdos que tiene de incendio de Sierra de Gata Óscar Antúnez, alcalde de Hoyos. Fue una de las tres localidades desalojadas (también Acebo y Perales del Puerto) por la cercanía del fuego.

Se cumple un año de aquél gigantesco incendio que devoró casi 8.000 hectáreas, en su mayoría pinar y monte bajo, y que despojó las sierras de su belleza. Pero la naturaleza sigue su curso y de aquellos mantos ennegrecidos ya brota de la vida, imparable.

Para el regidor de Hoyos la mayor lección puede ser la de evitar que un nuevo fuego acabe en una catástrofe similar. No tiene dudas de que la clave es un cambio en la política forestal que acabe con aquellos monocultivos de pinos que en pleno franquismo llenaron los montes.

Algo que días atrás también transmitió la consejera de Agricultura, Begoña García Bernal, que reconocía que el incendio supuso un punto de inflexión y reflexión para los gestores públicos, “siendo conscientes de la necesidad de diseñar una estrategia”.

Efectos del monocultivo

Aunque es cierto que el pino resinero es un árbol autóctono de la región, en grandes concentraciones pueden favorecer incendios fatales como el del pasado año. Pero también entra en juego la ausencia del pastoreo y otros cuidados que mitiguen sus efectos.

Justo las claves que contempla el nuevo modelo forestal que plantea la Junta de Extremadura en colaboración con la Universidad de Extremadura: un mosaico capaz de interrumpir esos incendios que de manera natural se producen en la cuenca mediterránea, pero que no son tan grandes cuando hay diversidad.

La nueva fórmula aboga por sacar aprovechamiento de los montes de utilidad pública con la intención de evitar el despoblamiento con actividades agro-silvo-pastorales. Castañares, cerezales y olivares, entre otras especies, deben estar más presentes en los montes extremeños en detrimento del pino según la apuesta de la Universidad de Extremadura, que coordina el proyecto.

La población local, protagonista

El modelo para la Sierra de Gata, pero que más tarde se extenderá a otras tantas zonas arboladas de Extremadura, contempla un convenio con la Universidad de Extremadura con un presupuesto de 409.000 euros para los próximos 24 meses, con la dirección del investigador y profesor Fernando Pulido.

Fiel defensor de las políticas participativas, que tienen en cuenta a la población local, critica las políticas forestales que se hacen “desde arriba”, sin contar con la población que reside y vive en zonas forestales.

Un año de trabajos

El director general de Medio Ambiente, Pedro Muñoz Blanco, puso de manifiesto en Canal Extremadura Radio que el aspecto de Sierra de Gata tras un año es bien diferente gracias a una primavera y las lluvias, y a los trabajos de recuperación que se han llevado a cabo.

Tras el incendio, detalló en la radio pública, se ha trabajado en evitar el arrastre de las cenizas a los embalses y puntos de abastecimiento, seguido de labores contra la erosión y la degradación de los suelos. También se retiró la madera quemada, prestando especial atención a la zona que estaba afectada por el nematodo del pino.

Frente a algunas críticas sobre la gestión del Gobierno regional, el director general dijo que ha sido la primera vez que ha habido participación social tras un incendio, para lo que han mantenido contactos con alcaldes y se han realizado jornadas divulgativas para explicar el nuevo modelo de política forestal.

Comenta igualmente que ya hay iniciativas de ganaderos que desean trabajar con el sector caprino en estas zonas, junto a otros que desean transformar sus parcelas y diversificarlas.

Un pinar puede tener su aprovechamiento, pero el monocultivo no da la oportunidad a otras alternativas, como un rebaño de cabras y el posterior aprovechamiento lácteo y la industria del queso; o las oportunidades por ejemplo de los castaños y los cerezos, explicó.

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