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GALICIA

"La gente en las calles, la gente con conciencia, puede hacer muchas cosas"

El economista y activista catalán Arcadi Oliveres hablará sobre el TTIP este lunes en la Facultad de Sociología de A Coruña

Arcadi Oliveres

Arcadi Oliveres

“La economía: ¿al servicio del comercio o de las personas?”. Este es el título de la conferencia que este lunes ofrecerá en la Facultad de Sociología de A Coruña Arcadi Oliveres, dentro del ciclo Recuperar Soberanía, Desarmar o TTIP, organizado por ECOAR, y por el que en las últimas semanas pasaron Susan George, Albano Dante o Ricardo García Zaldívar. Oliveres, economista, experto en relaciones norte-sur, comercio internacional y deuda externa, tiene en sus haber cinco décadas de activismo a favor de la justicia social. Tuvo un papel muy importante en la Associació Justícia i Pau y, más recientemente, en el movimiento 15M. En 2013 creó junto con Teresa Forcades y otras activistas la plataforma Procés Constituent. Con esta conferencia se cierra el ciclo de charlas alrededor del TTIP y sus efectos, pocos días antes de la jornada de movilización a nivel europeo contra el acuerdo de libre comercio, que se celebrará el próximo sábado 18 de abril, con varios actos convocados en Galicia.

Hace unos días, en este mismo ciclo de conferencias, Ricardo García Zaldívar centraba su crítica al TTIP en que el acuerdo le da más poder a las empresas y se lo retira a la ciudadanía. Entiendo, por el título de tu charla, que incides en algo parecido...

Estoy de acuerdo con esa idea, pero a lo mejor yo iría un poco más atrás. Tengo la impresión de que la raíz de este problema es la Organización Mundial de Comercio (OMC), que tiene su origen en el GATT y en la victoria norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, que puso la economía a su servicio, creando unas estructuras internacionales para este fin (FMI, Banco Mundial y GATT). Ya en el momento en que se creó la OMC, se temía que lo que pretendía no era sólo la rebaja de los aranceles y las aduanas, sino que también buscaba una liberalización en el campo de los servicios y de las inversiones industriales. Esto implicaba que todos los instrumentos de los que podía disponer un país para preservar su industria o sus estructuras de transporte iban a desaparecer.

Como en ese momento ya vieron que esto iba a ser difícil de aplicar de una vez en todos los países, entre otras cosas por el rechazo social que encontraron en las calles de Seattle en 1999, comenzaron con la estrategia del 'divide y vencerás', fomentando la firma de pactos bilaterales. Se hicieron varios, en distintos puntos del mundo, y ahora llega el TTIP, que evidentemente es muy potente. El TTIP busca además establecer una alianza entre Europa y los EE.UU. para contrapesar el poder creciente de China.

Tenemos el ejemplo previo del NAFTA, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado en 1992 por Estados Unidos, Canadá y México. Y no tuvo que pasar mucho tiempo para comprobar el desastre que este pacto tuvo para la economía mexicana, con un incremento de la pobreza y del desempleo, y con el mantenimiento de la emigración masiva hacia el norte. Evidentemente la UE no es México, hay un mayor equilibrio con respecto a los Estados Unidos, pero por lo que hemos podido saber, parece que desde Europa no se quiere tener ninguna capacidad negociadora.

Hace unos meses poco o nada se sabía de los puntos que se estaban negociando, y se corría el riesgo de que el acuerdo fuera aprobado sin debate ni oposición. ¿Se ha conseguido romper ese muro de silencio sobre el TTIP?

Saben que se la gente tiene más información sobre el acuerdo, el rechazo al TTIP va a crecer, y por lo tanto procuran taparlo todo lo que pueden. En esta estrategia de opacidad hay un claro precedente, el AMI (Acuerdo Multilateral sobre Inversiones) finalmente frustrado porque la gente sí llegó a tener conocimiento de lo que pasaba. El AMI fue denunciado públicamente por Jack Lang, que había sido ministro de Cultura en Francia, y que en su condición de eurodiputado había tenido acceso a él. Hizo públicos los documentos en Internet y generó una rebelión contra el AMI. Y muy posiblemente cosas como esta explican la obsesión actual en mantener ocultas las negociaciones del TTIP. En las últimas semanas vimos como los eurodiputados que pidieron tener acceso a los documentos oficiales de las negociaciones, como Ernest Urtasun (ICV), fueron obligados a hacerlo en unas condiciones muy restrictivas [en una habitación cerrada, sin móviles, grabadoras e incluso sin bolígrafo]. Por lo tanto, la opacidad es total, no sólo frente a la población sino frente a los representantes de esa población.

¿Es posible detener o echar abajo el TTIP?

Al igual que la opinión pública fue capaz hace años de echar abajo el AMI, si ahora hubiera una buena información y una buena movilización, habría opciones de al menos retrasarlo o de limitarlo mucho. En Seattle, en la primera reunión de la OMC, las protestas en las calles hicieron que cumbre fracasara. Tuvieron que organizar una nueva ronda, tres años después, en Qatar -un lugar más tranquilo porque las manifestaciones están prohibidas- para poder avanzar en su proyecto. La gente en las calles, la gente con conciencia, puede hacer muchas cosas. A lo mejor no derrotar totalmente el TTIP, porque para eso habría que derrotar algo anterior, que es el capitalismo, pero sí modificarlo mucho.

¿Qué importancia tiene la movilización del 18 de abril?

Merece la pena movilizarse y que ese 18 de abril se convierta en un gran acto de difusión y protesta ante la opinión pública. Fíjate que hace menos de un año celebramos unas elecciones europeas en las que prácticamente nadie habló del TTIP, y tampoco de otros temas muy importantes de la política europea, como la deuda o el euro. Esas elecciones se movieron únicamente en términos de política interna. Es muy importante que haya una formación de la opinión pública en estos temas. Va a ser muy importante, por lo tanto, ese 18 de abril, pero tenemos que estar todos los días del año presionando con respecto al TTIP

En los últimos meses ha descendido la intensidad de las movilización en las calles, coincidiendo con la cercanía de las elecciones de este 2015. ¿Este descenso de las movilizaciones se explica sólo por el escenario electoral?

Sí se percibe un descenso en las movilizaciones sociales. Y la explicación seguramente acabas de darla en tu pregunta: estamos en un año electoral, con elecciones municipales, autonómicas y las estatales en otoño. Hay gente que trabaja en los movimientos sociales que tiene también que preocuparse de estas cosas, y esto puede haber desviado un poco la atención. Pero en cualquiera caso la realidad es que el PP lleva años practicando un ataque frontal a los intereses de la población, favoreciendo tan sólo a una pequeña minoría. Y un partido que se comporta tan mal con sus ciudadanos merece una severa derrota. Por eso la lucha electoral es muy útil y necesaria, para finalizar rápidamente con esta situación, aunque por supuesto no es la única forma, y la movilización en las calles debe seguir.

¿Eres optimista? ¿Va a ser el 2015 un año de cambio?

Yo soy optimista por naturaleza, y sí creo que este año vamos a ver cambios. No sé si un gran cambio, pero sí al menos un pequeño cambio. Además, hay que tener en cuenta que habitualmente siempre se produce en el último momento una cierta reacción conservadora en el electorado. Pero va a haber cambios, porque la población ya no resiste más esta situación, este malestar, y ya no hablo de la clase media, hablo de las clases completamente depauperadas, que no tienen trabajo, que no tienen ingresos, que no tienen vivienda y a veces no tienen ni que comer. En Catalunya en esta semana santa los colegios tuvieron que abrir porque muchos niños, se faltaba el comedor escolar, no tenían nada que comer.

¿Como valoras el ambiente político en Catalunya y lo que puede pasar este año en las distintas citas electorales?

En Catalunya se mezclan dos grandes ejes: la reivindicación nacional, que ganó mucha fuerza en los últimos años a consecuencia de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, y la reivindicación social. Yo soy partidario de la independencia, pero sin darle un muy importante contenido social no serviría absolutamente para nada. Unas personas están sólo preocupadas por el eje independentista, otras sólo por los temas sociales, otros por las dos cosas, y al final se produce una mezcla que vamos a ver a través de las elecciones de mayo y las de septiembre que resultado tiene.

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