Los investigadores creen que la mujer cuyo cadáver apareció en un vertedero en Galicia no fue víctima de un crimen
Mila M., una vecina del municipio ourensano de O Carballiño de 38 años, apareció muerta el pasado fin de semana en el punto limpio de la localidad con marcas de golpes. Los investigadores creen que no fue víctima de un crimen y que lo que le ocurrió es que tuvo un brote psicótico y se metió ella misma en un contenedor, según publica el diario El País. Esta es la línea que está siguiendo la investigación y en la que se descarta que interviniesen terceras personas.
Cuando un operario del turno de noche encontró el cadáver, una de las hipótesis era que se tratase de un crimen, pero la autopsia concluye que las marcas que tenía el cuerpo son compatibles con que la mujer se hubiese metido en un contenedor cuyo contenido se descargó después en un camión y se trasladó a la planta de basuras.
Horas antes de que encontrasen el cadáver, a Mila M. la recogió una patrulla de la Guardia Civil cuando caminaba por la autovía AG-54, bajo la lluvia, vestida con un pijama y desorientada. Avanzaba en dirección al Club Ninfas, en el que trabajaba como camarera, y que es propiedad de su suegro, Aquilino González, dueño de otros locales del mismo tipo y con varias condenas por trata de mujeres. Los agentes decidieron llamar a una ambulancia para que la trasladase al punto de atención continuada (PAC) y allí la revisasen profesionales sanitarios. Aunque contó episodios de maltrato, consideraron que su relato era contradictorio. En la exploración médica no se apreciaron signos de violencia física. Cuando la consideraron recuperada, la dejaron ir. No se activó ni el protocolo VioGén, pensado para casos en los que se sospecha que hay violencia de género, pero la mujer no quiere presentar denuncia, ni se tomaron otras medidas ante la posibilidad de un brote psicótico. Los agentes que la atendieron se enfrentan a una investigación interna del instituto armado.
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