Una treintena de colectivos rechazan el plan de la Xunta para verter junto a Sálvora los lodos del dragado del Lérez
La oposición al plan de la Xunta para dragar el río Lérez a su paso por Pontevedra y depositar los desechos bajo el mar, cerca de las islas de Sálvora y Ons -ambas integradas en el Parque Nacional das Illas Atlánticas-, está creciendo. Una treintena de colectivos han registrado alegaciones en las que avisan de que las muestras no se tomaron a la suficiente profundidad y, por lo tanto, se ha caracterizado mal el material que se va a extraer. También critican que no se analiza el compuesto más tóxico derivado del mercurio y que el depósito de los lodos va a favorecer los episodios de mareas rojas -proliferación de microalgas que afectan a bivalvos, como el mejillón, e impiden que se puedan consumir-.
Las críticas al plan de la Xunta se están haciendo públicas esta semana, con la finalización del periodo de exposición pública del estudio de impacto ambiental. El proyecto para limpiar el río en el entorno de la ciudad de Pontevedra lleva años pendiente en los despachos de San Caetano. En 2021, el Ministerio para la Transición Ecológica suspendió el depósito de materiales procedentes de dragados en la zona que se venía usando desde 1998: el llamado punto exterior de Sálvora o E/8. Encargó un análisis para conocer en qué estado se encontraba la zona y la viabilidad de otros dos puntos para hacer esos vertidos. Uno es el llamado punto B, muy cercano al E/8, y otro el punto D, más al sur y propuesto para residuos procedentes de las zonas más meridionales de las Rías Baixas. Los análisis concluyeron que el estado ecológico era bueno y que las otras dos áreas alternativas estudiadas también eran adecuadas para deshacerse de los materiales.
Con ese visto bueno, la Xunta se apresuró a poner en marcha el plan de dragado y el presidente gallego, Alfonso Rueda, anunció a principios de febrero que se iniciaba la tramitación a través de Portos de Galicia, un ente que depende de la Consellería do Mar. El cálculo es que se van a extraer 500.000 metros cúbicos de material y la propuesta, depositarlos en zona B. Este punto sigue estando muy cerca del Parque Nacional das Illas Atlánticas, aunque justo fuera de la zona de protección de dos millas náuticas, a diferencia del E/8, que entraba en esa área en una de sus esquinas. En el E/8 están acumulados ya tantos residuos que se ha levantado una montaña que llega a los 18 metros en su punto más elevado. Estos depósitos han sido criticados por pescadores que trabajan en la zona y ecologistas, que avisan de los posibles efectos sobre la ría de Arousa, la joya de la corona de la producción marisquera en Galicia.
El plan para el dragado y posterior depósito bajo el mar de los materiales registra alegaciones de más de una treintena de colectivos: a las ya anunciadas por la asociación ecologista Anduxía, con sede en Bueu (Pontevedra), se suman las de otras 33 entidades, entre las que están seis cofradías, numerosas agrupaciones de productores de mejillón de la ría de Arousa, la Plataforma en Defensa da Ría de Vigo, la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa, la CIG y el Colectivo Ecoloxista do Salnés. Estos 33 grupos señalan que la cuestión es “preocupante por varios motivos”, el primero de los cuales es su gran cantidad. Además, avisan de que un 15% de los residuos son finos y hay gran cantidad de materia orgánica, que es algo que “favorece la presencia de las mareas rojas”.
Otra de las críticas es que muchas de las muestras no se han hecho según exige la normativa y “la mayoría está mal caracterizada porque no se tomaron las muestras en profundidad”. Añaden que la contaminación que se había detectado en 2009 en los análisis de la empresa Centro de Investigaciones Submarinas “desaparece posteriormente” porque, razonan, se tomaron muestras superficiales, que coinciden con depósitos de sedimentos recientes.
Las alegaciones se detienen en un punto: el Foso LE 35, en el que aseguran que hay una fuerte contaminación por mercurio, pero se decide no dragarlo. En las zonas que lo rodean las muestras se toman solo en superficie, “sin verificar la existencia de contaminación en profundidad”, objetan y añaden que el plan tampoco prevé cómo se van a dragar estas zonas sin que se desplace la contaminación del Foso LE 35. Estos colectivos piden que sí se retire el material en este punto y sea “aislado en tierra como residuo peligroso”. Además, indican que no está cuantificada la presencia de monometil-mercurio, que es un compuesto tóxico.
Los colectivos se quejan también de que no se indica el tiempo que va a llevar el proceso de extracción de sedimento ni la suspensión del marisqueo que va a implicar. Otra alegación se refiere a que el punto B en el que se van a verter los materiales también está en el canal de entrada de las aguas de afloramiento, lo que quiere decir que las causas que provocaron que se desplazase el 47% del material depositado en el punto E/8 siguen dándose en el B.
Ante esta situación, reclaman a la Xunta que el material dragado no se deposite en la zona B, sino que se inmovilice en tierra en condiciones de impermeabilidad, que se amplíen los análisis de los sedimentos a extraer y que se evalúen económicamente los posibles daños a la producción de bivalvos en la ría de Arousa. Piden también un estudio más profundo del transporte de sedimentos finos en la desembocadura del Lérez para poner en marcha medidas de vigilancia ambiental y correctoras del impacto del dragado en los bancos marisqueros de la ría de Pontevedra mientras se esté actuando. Y compensaciones económicas a os afectados que deban parar la actividad.
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