Bin Salmán, nombrado primer ministro de Arabia Saudí justo antes de la demanda por el asesinato de Khashoggi

Mohammed bin Salman, en una imagen de archivo.

El rey de Arabia Saudí, Salmán bin Abdulaziz al Saúd, que también ocupa el puesto de primer ministro tal y como indica la ley, anunció este martes que su hijo, el príncipe heredero y gobernante de facto del país Mohamed bin Salmán, será el nuevo jefe del Ejecutivo saudí, una medida poco habitual en el reino árabe.

Varios expertos y críticos con el régimen saudí sostienen que se trata de una maniobra para blindar al príncipe heredero de una demanda presentada en EEUU por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. El momento, dicen, es revelador. El juez estadounidense John Bates pidió hace meses al Gobierno de Biden que transmita su opinión sobre si el príncipe heredero saudí está protegido por la inmunidad soberana, una protección de la que suelen gozar líderes mundiales como reyes y primeros ministros. Tras solicitar un aplazamiento, la respuesta de EEUU se espera para la próxima semana.

“Parece que han aconsejado [al príncipe Mohammed bin Salmán] dar este paso antes de la respuesta de la Administración Biden”, ha señalado Abdullah Alaoudh, director en el Golfo de la ONG Dawn, en declaraciones a The Guardian. La demanda fue presentada en octubre de 2020 en Washington por la prometida de Khashoggi, Hatice Cengiz.

La orden sobre el nombramiento fue emitida “como excepción a lo dispuesto en el artículo 46 de la Ley Orgánica del Gobierno”, sostiene el decreto. Dicho artículo estipula que el rey de Arabia Saudí debe ser también el primer ministro. La última vez que un príncipe heredero saudí fue nombrado también primer ministro fue durante el reinado del rey Saud (1953-1964).

Hasta el momento, el rey Salmán ejercía como primer ministro y el controvertido Mohamed bin Salmán era el viceprimer ministro, además de príncipe heredero, aunque es desde hace años quien gobierna de facto en el país.

Según la agencia de noticias oficial saudí, SPA, esta medida se enmarca dentro de una remodelación de todo el Gabinete por orden del monarca, que ascendió al trono en 2015 y dos años después nombró a su hijo como príncipe heredero, tras destituir a su hermano del cargo.

Desde ese año, Bin Salmán ha sido el gobernante de facto del mayor productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), mientras que su padre ha tenido que ser intervenido en varias ocasiones por problemas de salud. Anteriormente, Bin Salmán había sido nombrado ministro de Defensa y fue el adalid de la ofensiva de la coalición militar en Yemen, que comenzó tan solo dos meses después de que asumiera el cargo.

En los últimos años, el controvertido príncipe ha estado en el centro de varias polémicas y fue responsabilizado por la CIA del asesinato del periodista y disidente saudí Jamal Khashoggi en el consulado de su país en Estambul en 2018.

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