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Ser judío y crítico con Israel en Alemania: “Tengo miedo a expresar mi opinión”

Una mujer con una bandera palestina participa en una marcha en la ciudad alemana de Frankfurt, el 16 de julio de 2025.

Saül Gutmann

Berlín —
11 de mayo de 2026 22:29 h

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Ser judío ya no es garantía de nada en Alemania, un país en el que puedes enfrentar acusaciones de antisemitismo siendo descendiente de supervivientes del exterminio nazi y sentarte ante un tribunal por acusaciones de negar el Holocausto.

Lo sabe bien Martín Gak. “A la tierna edad de 50 años, entro por primera vez en mi vida en una sala de audiencias, y lo hago como judío, y no sólo como judío, sino como judío en un tribunal alemán”. Este fue uno de los primeros párrafos del alegato que leyó Gak para defenderse de las acusaciones de “incitación a la xenofobia” y “negación del Holocausto” el pasado mes de noviembre ante el tribunal berlinés. “No soy antisemita, no soy negacionista del Holocausto, y por supuesto no albergo odio hacia mí mismo, mi familia, mis amigos ni hacia muchos de mis héroes filosóficos, culturales, periodísticos o políticos”, afirmaba.

Tras los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023 contra el sur de Israel (en los que los milicianos palestinos mataron a más de 1.200 personas y secuestraron a unas 250) y el comienzo del genocidio israelí en Gaza, Gak escribió en la red social X: “Los judíos nunca fueron víctimas”, en respuesta a otro usuario que escribió: “Los judíos ya no son víctimas”. Fue suficiente para que la Fiscalía aceptase una demanda anónima contra este académico, periodista independiente y judío de origen argentino residente en Berlín desde hace más de 15 años.

Martín Gak en Berlín.

La defensa de Gak se basó en explicar que la interpretación de su frase “los judíos nunca fueron víctimas” como una negación del Holocausto es desconocer la tradición intelectual del judaísmo y el debate sobre su propia identidad. “Es una conversación completamente vernacular dentro del judaísmo”, explica Gak a elDiario.es. “La conversación es el judío como víctima. Yo digo que los judíos nunca fueron víctimas. El judío como víctima o el judío siempre víctima es un insulto que el sionismo extiende sistemáticamente sobre la diáspora. De hecho, es una de las formulaciones más horribles y más cercanas al nazismo, que asegura que el judío europeo es incapaz de defenderse, siempre una víctima”.

El “filosemitismo” alemán

El llamado filosemitismo –imperante en posiciones de poder en la política, la cultura y los medios de comunicación en Alemania– y la llamada “razón de Estado” alemana (la defensa incondicional del Estado de Israel como proyecto nacional judío) son fundamentales para entender la situación en la que se encuentran Martín Gak y otras voces judías disidentes en el país.

Gak habla de la construcción del “buen judío”: “El filosemitismo alemán es simplemente la idea de que el judío es bueno. Punto. Y no es que el judío sea bueno porque hizo algo bueno, sino que el judío es esencialmente bueno, lo que es una reacción igualmente psicótica como el antisemitismo, donde el judío es malo”, explica. Sus constantes críticas en redes sociales a las políticas de segregación y limpieza étnica aplicadas por el Estado de Israel contra la población palestina lo convierten, según él, en un “judío malo” para el establishment alemán.

El filosemitismo alemán es simplemente la idea de que el judío es bueno. Y no es que sea bueno porque hizo algo bueno, sino que el judío es esencialmente bueno, lo que es una reacción igualmente psicótica como el antisemitismo

Martín Gak argentino judío residente en Berlín

La “razón de Estado” en defensa de Israel, que no tiene anclaje legal en Alemania y responde básicamente a la expresión de una voluntad política inaugurada por la canciller Angela Merkel en 2008 ante el Parlamento israelí, complementa ese filosemitismo. “Aquellos que salen de esta línea ideológica, de este mátrix filosemita, son básicamente subversivos”, advierte el periodista y académico.

En su alegato ante el tribunal de Berlín, Gak incluyó una referencia al filosemitismo alemán: “Reconozco que para un Estado que ha pasado la mayor parte de los últimos 80 años practicando el filosemitismo sin judíos es imposible comprender tanto el lenguaje como el contenido del intercambio. Pero es deber del Estado alemán romper con la antigua y nefasta costumbre de determinar quién es un buen judío en Alemania y quién no”.

Represión de cualquier protesta

Iris Hefets ha sido detenida varias veces por expresar su opinión en contra de la actuación de Israel. El 14 de octubre de 2023, salió por primera vez a la calle en el distrito de Neukölln con un cartel con el siguiente mensaje escrito a mano: “Como judía e israelí: paren el genocidio en Gaza”.

Una semana después de los ataques de Hamás, el ejército israelí ya había comenzado su ofensiva de castigo contra la Franja, con intensos y masivos bombardeos indiscriminados. Esta psicoanalista judía-israelí, que ha estado más de tres décadas viviendo en Berlín, decidió ese día salir sola a la popular plaza de Hermannplatz tras haber intentado en vano registrar una concentración legal con su colectivo Jüdische Stimme für gerechten Frieden im Nahost (Voces judías por una paz justa en Oriente Medio).

Pancarta en la que se puede leer "El silencio de Alemania es cómplice del genocidio", en una manifestación en Berlín.

Las autoridades de la capital alemana prohibieron de manera preventiva todas las manifestaciones pro-palestinas tras los ataques del 7 de octubre de 2023. Pero los asesores legales de la organización –considerada “extremista” y apologista de la violencia de Hamás por los servicios secretos internos de Alemania– dijeron a Iris que la Constitución alemana amparaba su derecho individual a levantar un cartel contra el genocidio en Gaza pese a la prohibición preventiva de concentraciones.

Tras unos pocos minutos, un grupo de antidisturbios se le acercó y le pidió a Hefets que bajase el cartel o tendrían que detenerla. La secuencia quedó grabada por un periodista independiente. Ante la negativa de Iris, los agentes la obligaron finalmente a ir hasta la furgoneta policial, donde la retuvieron durante una hora y la obligaron a identificarse. “Les di mi pasaporte israelí y, de repente, se volvieron muy amables”, recuerda en una entrevista con este periódico. “Esa fue sólo la primera detención. La represión fue después mucho peor”, continúa.

Ahora son los alemanes los que hablan por nosotros, los judíos, que nos hemos vuelto superfluos. Ellos saben mejor que nadie qué es el antisemitismo, ponen a sus hijos nombres judíos. Son los nuevos judíos

Iris Hefets israelí residente en Alemania

La mujer se ha convertido en una persona pública en Alemania, tal vez en contra de su propia voluntad. Los vídeos de sus detenciones a manos de policías en manifestaciones pro-palestinas se convirtieron durante meses en virales en redes sociales. Otras personas judías participantes en marchas o acciones pro-palestinas, como el estudiante israelí Udi Raz, han sufrido el mismo destino.

Iris asegura que ya no se siente segura como judía-israelí en el que ha sido su país de residencia durante los últimos 30 años: “Alemania se ha tragado Israel en una especie de acción caníbal. Ahora son los alemanes los que hablan por nosotros, los judíos, que nos hemos vuelto superfluos. Ellos hablan por los judíos, saben mejor que nadie qué es el antisemitismo, ponen a sus hijos nombres judíos. Son los nuevos judíos”, afirma.

“Represión sistemática”

Durante muchos años, los judíos residentes en Alemania tuvieron mayor margen para hacer críticas al Estado de Israel que otros ciudadanos no judíos raramente se habrían atrevido a hacer en público. La situación cambió tras el 7 de octubre de 2023.

En el marco de la campaña de criminalización y persecución que sufre el movimiento propalestino en Alemania, los judíos no están libres de sufrir la represión. El informe Distorsionando la justicia: observaciones en los tribunales sobre casos relacionados con Palestina en Berlín, Alemania, elaborado por el colectivo Solidary Court Support, hizo un seguimiento sistemático de los casos contra activistas propalestinos en tribunales de la capital alemana entre abril de 2024 y agosto de 2025. Su conclusión: “El poder judicial de Berlín no es un árbitro independiente de la justicia, sino un participante activo en la represión sistemática del Estado alemán contra la solidaridad con Palestina. Los tribunales legitiman y aplican una agenda política dictada por la Staatsräson [razón de Estado], criminalizando la disidencia mediante procedimientos sesgados, la aplicación selectiva de la ley y la intimidación procesal de las personas acusadas y el público”.

Según el informe, desde el 7 de octubre de 2023, el Ministerio de Justicia berlinés inició al menos 10.000 investigaciones relacionadas con el movimiento propalestino, una dimensión que no conoce precedente en la historia reciente de la República Federal.

Del informe se puede extraer que las personas judías y/o israelíes no están a salvo de la persecución, por ejemplo, a través de la prohibición de lemas como “desde el río hasta el mar, Palestina será libre”. “A menudo se trata del uso de uno de los eslóganes 'prohibidos' o de lo que en Alemania se considera negación del Holocausto, es decir, cualquier comparación entre el genocidio del pueblo palestino por parte de Israel y el genocidio del pueblo judío por parte de Alemania, incluso si estas comparaciones las realizan judíos antisionistas cuyas familias fueron exterminadas en el Holocausto”, dice.

Pagar un precio personal

Tanto Martín Gak como Iris Hefets reconocen haber pagado un precio personal por expresar sus opiniones en público. El periodista perdió su trabajo en el canal alemán internacional Deutsche Welle, que no le renovó el contrato tras el 7 de octubre. Hoy trabaja como asistente del europarlamentario catalán Jaume Asens. Recientemente, a Gak le han llegado dos comunicaciones más de investigaciones abiertas contra él en Alemania.

Hefets ha perdido pacientes y amistades. Ambos han tenido que hacer frente a demandas judiciales por “incitación al odio” contra minorías de las que, paradójicamente, forman parte.

“Es inevitable que ahora, tras 30 años escribiendo y publicando, tenga miedo de expresar mi opinión. Sólo cabe imaginar lo que significa para cualquier persona en este país que alguna vez haya pensado en expresar abiertamente su opinión sobre Israel, Palestina o la historia judía que un judío de 50 años con cierta reputación fuera llevado a juicio por un tuit”, dijo Gak en su alegato en el tribunal berlinés ante el gesto de marasmo de la magistrada y la cara de impaciencia de la fiscal que aceptó la demanda anónima contra él.

Gak fue finalmente absuelto. La sentencia habría sido probablemente muy diferente si el acusado hubiera sido palestino.

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