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De la geopolítica a la ‘geoártica’: querido Trump, Groenlandia no es tan grande como parece

Montaje sobre Groenlandia publicado por la Casa Blanca.
26 de enero de 2026 08:12 h

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En otoño de 2021, la periodista Susan Glasser (New Yorker) y su marido, Peter Baker (New York Times), entrevistaron a Donald Trump en su mansión de Mar-a-Lago para un libro. Joe Biden llevaba solo un año en el cargo y la era Trump, pensaban, era una cosa del pasado. Terminando aquel encuentro, los periodistas le preguntaron por lo que entonces parecía una de sus múltiples excentricidades: por qué durante su mandato había sugerido comprar Groenlandia.

 “Me encantan los mapas y siempre decía: ‘mira el tamaño de esto, es enorme y debería formar parte de Estados Unidos”, contestó el presidente. “¿Por qué no tenemos esto? Mira el mapa. Yo me dedico al sector inmobiliario. Miro una esquina y digo: ‘tengo que conseguir esa tienda para el edificio que estoy construyendo’. Esto no es tan diferente a una operación inmobiliaria. Solo que es un poco más grande, por decirlo suavemente”.

Quiero que hagas un experimento. Si tienes el móvil a mano (no el ordenador), abre Google Maps y aléjate todo lo que te permita la aplicación hasta ver el mundo entero ¿Lo tienes? Es imposible no ver esa “gran y preciosa pieza de hielo”, como dijo Trump la semana pasada en su discurso de Davos. Normal que el presidente se sienta atraído: es aproximadamente como África, más grande que todo Latinoamérica y en ella cabrían varios EEUU.

Solo hay un pequeño problema: ese mapa no es real.

Pese a lo que nos diga el móvil, Groenlandia es en realidad 14 veces más pequeña que África y solo en EEUU cabrían 4,5 groenlandias. En realidad, Groenlandia es prácticamente como Arabia Saudí en kilómetros cuadrados. Esto es porque la Tierra es esférica (espero no haberte decepcionado con este detalle) y llevarla a un plano implica necesariamente una deformación de los ángulos.

El mapa que más utilizamos es el realizado por Gerardus Mercator en 1569. Su mapa fue una revolución porque permitía utilizar líneas de rumbo constante en la navegación marítima sin tener que recalcular cada poco tiempo con la brújula, pero el precio es que deforma los territorios conforme se acercan a los polos. Otro pequeño detalle del mapa que a menudo nosotros ni cuestionamos: que Europa está situada en el centro del mundo como corazón del planeta.





“Lo primero con los mapas es no usar el clásico mapa de Mercator con Europa en el centro. Conceptualmente refuerza la idea de lo importantes que somos. Somos importantes, pero el mapa del mundo con el Indopacífico en el centro [en el que España queda en el extremo occidental] nos recuerda conceptualmente dónde se ha trasladado el poder, el dinero, la diplomacia, la inversión y la producción. Lo siento”, me dice Tim Marshall, autor de Prisioneros de la Geografía, desde su despacho plagado de cartografías.

Mapa con el Indopacífico en el centro.

Una anécdota histórica refleja muy bien este concepto sobre el centro del poder. Cuando en 1972 los astronautas del Apolo 17 hicieron la famosísima foto conocida como ‘La canica azul’ —primera imagen de la Tierra completamente iluminada tomada por una persona—, ellos no estaban viendo exactamente la foto que tienes en la cabeza. Cuando cogieron la cámara, el sur estaba arriba y la NASA le dio la vuelta para satisfacer nuestras expectativas de orientación —pero una pelota en el espacio no tiene un arriba y un abajo (ya nos lo decía Mafalda en estas viñetas maravillosas—.

En 1943 surge uno de los primeros mapas invertidos con una clara intencionalidad política, lo hizo un artista uruguayo y, desde entonces, ha sido una constante. El propio Lula da Silva lo utilizó en la última cumbre de los BRICS celebrada en Brasil el año pasado para destacar el poderío del Sur Global.

A la izquierda, la imagen difundida; a la derecha, la imagen original que tomaron los astronautas.

“Cuando queremos entender el Ártico, la mejor manera es utilizar un mapa en el que se vea el Océano Ártico en el centro y todos los países a su alrededor. Así te haces una mejor idea logística de las rutas navales”, señala Marshall. “Puede que Trump esté mirando un mapa Mercator, si es que está mirando un mapa”, añade entre risas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el tradicional mapa de Mercator que proyectaba unos EEUU protegidos a ambos lados por océanos inmensos, quedó obsoleto. Resultó útil en épocas anteriores de navegación, pero ahora era un “peligro mental”, tal y como lo describieron en 1942 en la revista Life [en este reportaje increíble]. Con la aviación, los aviones podían ir de Norteamérica a Eurasia volando en dirección norte sobre el mar Ártico. Fue Richard Edes Harrison quien ese mismo año desarrolló la llamada proyección acimutal polar que coloca el Océano Ártico en el centro. En este mapa los continentes aparecen apiñados en torno al Polo Norte, pero evidencia la proximidad entre América del Norte y la URSS.

Mapa elaborado por Richard Edes Harrison y popularizado durante la Segunda Guerra Mundial

“El mar del Polo Norte es esencialmente el centro de nuestro mundo”, escribió en su artículo Edes Harrison presentando el mapa. A un lado está América del Norte y al otro, Asia y su extensión, Europa. Forman masas continentales triangulares que se extienden hacia el sur. En el norte, las bases de los dos triángulos casi se tocan. El Estrecho de Bering, el punto de separación en el Pacífico, solo tiene unos 80 kilómetros de ancho y es difícil juzgar si Islandia, el trampolín en el Atlántico, pertenece realmente al nuevo o al viejo hemisferio“.

Aquel mapa distorsionaba el sur, pero entonces era el mapa perfecto para entender la guerra. Tuvo un éxito absoluto. El Ejército de EEUU encargó 18.000 ejemplares y el propio Joseph Goebbels lo agitó ante los periodistas como prueba de que Washington tenía la ambición de conquistar el mundo. No solo era el mapa perfecto para pensar en la guerra, sino también en el nuevo orden mundial que surgiría después.

De hecho, este mapa lo has visto mucho más de lo que crees y probablemente no hayas reparado en ello. Es la perspectiva que aparece en el logotipo de la ONU y en el cual ninguna potencia iba a aceptar quedar relegada a la ‘periferia’.

Quién diría a aquellos dos periodistas en Mar-a-Lago en 2021 que Trump volvería a ser presidente y que su obsesión por esa “gran y preciosa pieza de hielo” volvería más vigente que nunca el mapa de la Segunda Guerra Mundial con Groenlandia en el centro absoluto del mundo.

Me han quedado muchas cosas pendientes, pero esta es solo la primera toma para colocar Groenlandia en el mapa. Espero que te guste.

Tienes que ver (y leer)...

Esta semana he visto una película preciosa. Tienes que verla: ‘Profesor en Groenlandia’ (2018). Una historia real de un joven profesor de Dinamarca recién graduado que pide una vacante en un remoto pueblo de Groenlandia. El choque cultural con la población local, sus aspiraciones, los paisajes increíbles… no le hace falta drama, misterio ni una trama espectacular para mantenerte dentro ¡Menos geopolítica y más seres humanos!

— ¿Todavía te quieres volver a Dinamarca? —le pregunta un amigo en plena tormenta de nieve durante una expedición de caza en búsqueda de osos.

Cuando acabó de rodarse la película, Anders Hbidegaard todavía era maestro en el pequeño pueblo de Tinitequlaaq.

Pero si lo que quieres es geopolítica pura y dura (también del Ártico y Groenlandia), te recomiendo el libro ‘Prisioneros de la geografía’, de Tim Marshall. Un best-seller que acaba de cumplir 10 años y que la editorial Península ha reeditado recientemente.

Lejos del determinismo geográfico, Marshall ayuda a comprender las dinámicas y tensiones internacionales a través del foco geográfico y los mapas. Marshall es un obseso del tema y tiene otros títulos como ‘El poder de la geografía’ y ‘El futuro de la geografía’. Después de tantos años, me recuerda una lección que le dijo hace décadas un militar: “Mira siempre dónde está el cemento. Autopistas, puertos, bases, aeropuertos… Cuando miras dónde está el cemento, entiendes lo que es y lo que no es posible”.

— ¿Que mapa utilizas tú normalmente? —le pregunto.

— Me gusta el mapa de Peters. Aunque como todos los demás no es completamente real, muestra mucho mejor el tamaño de los países. El otro es el que tiene el Indopacífico en el centro. [Mira cómo se ve Groenlandia en este mapa que usa Marshall].

Proyección Gall-Peters.

Gracias por llegar hasta aquí.

¡Hasta la semana que viene!

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