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El asesinato a tiros de un niño palestino en su colegio evidencia la impunidad israelí: “No son incidentes aislados”

Familiares y vecinos de Aws al Naasan llevan su cuerpo en el funeral celebrado en la localidad de Mughayir, en la Cisjordania ocupada, el 22 de abril de 2026.

Emma Graham-Harrison / Sufian Taha / Quique Kierszenbaum

Mughayir —
4 de mayo de 2026 22:57 h

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Aws al Naasan, de 14 años, recibió un disparo en la cabeza por parte de un reservista israelí justo por fuera de la puerta oeste del instituto masculino de Mughayir, donde estudiaba, en la Cisjordania ocupada.

El chico se desplomó al instante, sangrando abundantemente. Se oyeron más disparos mientras sus amigos corrían a su lado, lo levantaban y lo sacaban de la línea de fuego, dejando un rastro de sangre a lo largo del muro del instituto.

Las imágenes grabadas desde el interior del edificio muestran a niños y profesores aterrorizados, agachados en las escaleras, gritando a los demás que se agacharan. Otro vídeo captó al atacante, un reservista con uniforme militar parcial, apuntando al instituto desde la ladera.

Pocos minutos después, el mismo hombre asesinó al hermano menor de Waheed Abu Naim, profesor de inglés cuya familia vive junto a la escuela. Yihad Abu Naim tenía 36 años, su esposa está embarazada de nueve meses de su primera hija, que nacerá este mes.

Al Naasan y Abu Naim fueron asesinados a tiros el 21 de abril, en el marco del aumento de la violencia de los colonos israelíes contra los palestinos, que han tenido como objetivo escuelas y estudiantes en la Cisjordania ocupada.

Queremos volver a la escuela, pero nuestras familias están preocupadas

amigo del adolescente asesinado en Mughayir

La localidad de Mughayir, con unos 3.000 habitantes, en las colinas al noreste de Ramalá (la capital administrativa de la Cisjordania ocupada), ha sido blanco de ataques repetidos en los pasados años. El padre de Aws, Hamdi al Naasan, fue asesinado en enero de 2019, con un disparo en la espalda mientras intentaba rescatar a un vecino herido. Su hijo cursaba tercero en aquel momento y sus maestros le brindaron una atención especial durante los años siguientes: “Intentamos que Aws se sintiera seguro y que tuviera ciertas reglas en su vida para protegerlo del impacto de la pérdida de su padre”, explicó Waheed Abu Naim. “Luego lo perdimos”.

Tras los asesinatos, las clases en Mughayir fueron suspendidas durante una semana mientras padres y maestros sopesaban las perspectivas de futuro para sus hijos frente al temor inmediato por sus vidas. “Queremos volver a la escuela, pero nuestras familias están preocupadas”, dijo Ahmed Abu Ali, amigo y compañero de clase del adolescente asesinado.

Ataques contra la educación

La educación está siendo atacada en toda la Palestina ocupada. La situación es más grave en Gaza, donde más de 600.000 niños en edad escolar están a punto de terminar su tercer año sin recibir educación debido a la guerra que comenzó en 2023. Los ataques israelíes contra la Franja han matado a al menos 792 maestros y 18.639 estudiantes, según la ONU, y han dañado o destruido nueve de cada diez centros escolares.

Pero los estudiantes y las escuelas también son blanco de la creciente violencia en la Cisjordania ocupada, donde existe un clima de casi total impunidad para los colonos y las fuerzas israelíes.

Pocas horas después del asesinato de Aws frente a su escuela de Mughayir, los colonos atacaron y demolieron una escuela para niños palestinos financiada por Europa y Reino Unido en una aldea situada a unos 40 kilómetros al norte.

En Hammamat al Maleh, en el norte del valle del Jordán, los colonos utilizaron excavadoras para arrasar cuatro aulas, los baños de la escuela y los dos patios de recreo, que quedaron reducidos a un montón de metal retorcido y plástico arrugado, con libros destrozados por todas partes. El Gobierno francés, que aportó parte de la financiación para la escuela, ha exigido una indemnización a las autoridades israelíes.

El objetivo es claro: presionar a nuestra comunidad para que abandone nuestra tierra, intimidarnos a través de nuestros hijos

Tariq Hathaleen representante de la comunidad de Umm al Jair

En las colinas al sur de Hebrón, el pasado 13 de abril, los colonos israelíes cerraron con alambre de espino el camino que conduce a la escuela a la que asisten los niños palestinos de la aldea de Umm al Jair, impidiendo desde entonces el paso de los alumnos. “Este camino no es solo una carretera, es la vía de comunicación que conecta a nuestros hijos con su educación y con una vida normal”, declaró Tariq Hathaleen, un representante de la comunidad local. “El objetivo es claro: presionar a nuestra comunidad para que abandone nuestra tierra, intimidarnos a través de nuestros hijos”.

Cuando un grupo de adultos y niños de Umm al Jair organizaron una sentada de protesta junto a la valla, exigiendo que abrieran el camino para ir a la escuela, soldados israelíes les dispararon gases lacrimógenos.

“Estos ataques contra la educación de los niños palestinos no son incidentes aislados”, declaró James Elder, portavoz mundial del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). El impacto de los ataques recurrentes y selectivos contra la educación “persigue a los niños fuera del aula”, añadió Elder, señalando que afecta a su vida familiar y su descanso.

No es la primera vez que las fuerzas israelíes interrumpen la educación en Mughayir. Un puesto de control que se instala regularmente en la carretera que pasa por debajo de la escuela de niños asusta y distrae a los estudiantes, según los residentes, y los soldados que lo custodian a veces impiden que los maestros que viven fuera de la aldea lleguen a sus puestos de trabajo.

La Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA) ha documentado un aumento de los ataques contra Mughayir, tanto por parte de los uniformados israelíes como por parte de los colonos, en particular aquellos que se cree que residen en Adei Ad y otros asentamientos cercanos. En lo que va de 2026, la OCHA ha registrado 17 ataques de colonos contra Mughayir, lo que supone un aumento considerable de los ataques comparado con los años precedentes, después de que se dispararan en 2025, con un total de 40 ataques que causaron víctimas y daños materiales.

Estos ataques contra la educación de los niños palestinos no son incidentes aislados

James Elder portavoz de UNICEF

“¡Entrad, os va a matar!”

La oleada de ataques israelíes contra la población palestina en la Cisjordania ocupada esta primavera ha puesto a los profesores en alerta ante nuevas amenazas para sus alumnos. Por ello, cuando vieron a dos colonos y cuatro soldados enmascarados acercándose a la escuela poco después del mediodía del día 21 de abril, los profesores reunieron a los alumnos en el recinto, cerraron la puerta principal y avisaron a padres y vecinos: había israelíes armados cerca de la escuela y debían ir a buscar a sus hijos.

Waheed Abu Naim fue a intentar hablar con los israelíes, preguntándoles en inglés y árabe por qué habían venido. Solo uno respondió y le dijo que se marchara en árabe, apuntándole con su arma. “El mensaje era claro. Entonces comprendí que habían venido a causar problemas, así que volví a la escuela para vigilar a los niños”, dijo.

Mientras los profesores se preparaban para un ataque, el atacante subió por la ladera hasta una posición con buena visibilidad hacia el lado oeste de la escuela. Unos cuantos estudiantes seguían en la calle y Abu Naim intentó ponerlos a salvo mientras el reservista les apuntaba con su arma. Les gritó: “¡Entrad, os va a matar!”. Instantes después se oyeron disparos y Aws se desplomó al suelo.

Profesores y compañeros lo llevaron a la vuelta de la esquina para prestarle los primeros auxilios y trasladarlo a una clínica, pero falleció antes.

Taleb al Naasan, el abuelo paterno de la víctima, declaró: “Era un chico respetuoso, con buenos modales, que solo quería crecer y formar su propia familia, tener una vida normal”. Aws deja una familia doblemente afligida, incluyendo dos hermanas y un hermano menor.

Al día siguiente, las familias de Aws al Naasan y de Yihad Abu Naim enterraron a sus muertos. Las fuerzas israelíes asaltaron la aldea y lanzaron gases lacrimógenos y granadas aturdidoras contra las casas palestinas durante media hora.

Las milicias israelíes asaltan aldeas palestinas para provocar enfrentamientos y una respuesta, que luego utilizan como pretexto para disparar de forma letal y atentar contra los residentes que intentan defender sus hogares

B'Tselem ONG israelí

La organización de derechos humanos israelí B’Tselem afirmó que el tiroteo en Mughayir se ajusta a un “patrón constante” de ataques mortales perpetrados por soldados y colonos israelíes en el marco de una campaña de limpieza étnica contra los palestinos. “Las milicias israelíes asaltan aldeas palestinas para provocar enfrentamientos y una respuesta, que luego utilizan como pretexto para disparar de forma letal y atentar contra los residentes que intentan defender sus hogares”, declaró la organización. Estos ataques se llevan a cabo “con el objetivo declarado de desplazar por la fuerza a miles de residentes palestinos de sus hogares”.

Por su parte, el Ejército israelí informó de que el atacante era un reservista que salió de su vehículo y abrió fuego tras ser apedreado. Un vídeo del ataque y las manchas de sangre en la carretera muestran que el atacante se encontraba a varios cientos de metros de la carretera más cercana cuando mató al joven Aws al Naasan. El portavoz militar indicó que las tropas no acompañaban al reservista en el momento del asesinato y que llegaron al lugar posteriormente.

Texto traducido y actualizado por Francesca Cicardi

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