La misión secreta de la ONU para rescatar el vital archivo de los refugiados palestinos
El viaje de Jerusalén Este a Amán debía ser fácil: un pequeño trecho en coche hasta el mar Muerto, luego cruzar el control fronterizo y llegar sin demora a la capital jordana.
Pero a los trabajadores de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) el recorrido les parecía impenetrable. Era comienzos del verano de 2024 e intentaban proteger un archivo documental ingente y muy importante que recogía décadas de la historia palestina reciente.
La UNRWA encaraba el final de una operación de 10 meses para salvaguardar sus archivos de Gaza y Jerusalén Este. Había sido una maniobra muy delicada y también peligrosa, en ocasiones. Participaban decenas de trabajadores de la agencia en cuatro países, había conllevado desplazamientos para rescatar documentos a zonas de bombardeos, llevar sobres sin membrete de Egipto y sacar un material precioso en cajas mediante aviones militares.
Destruirlos habría sido catastrófico... Si alguna vez se llega a una solución justa y duradera para el conflicto, esta sería la documentación que demostraría que los palestinos vivieron en un lugar determinado
El tiempo se acababa. Israel se había organizado para echar a la UNRWA del vasto recinto que ocupaba en Jerusalén Este, un objetivo buscado también por grupos derechistas.
La relevancia de los archivos de la UNRWA es evidente. Muchos detallan las experiencias de los palestinos que huyeron o fueron expulsados de sus hogares durante las guerras que dieron pie a la fundación de Israel, en 1948.
“Destruirlos habría sido catastrófico... Si alguna vez se llega a una solución justa y duradera para el conflicto, esta sería la documentación que demostraría que los palestinos vivieron en un lugar determinado”, explica Roger Hearn, alto cargo de la agencia y responsable de la operación.
La UNRWA no debería tener que hacer este tipo de esfuerzos clandestinos, pues su misión fundacional en 1949 era proveer atención sanitaria, comida y educación a unos 750.000 refugiados palestinos.
Al comienzo de la guerra de Gaza, que siguió al sorpresivo ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, los archivos de la organización estaban diseminados por los países en los que tiene sede en Oriente Medio. En sus instalaciones en Ciudad de Gaza estaban las tarjetas de registro originales de los refugiados palestinos que huyeron a la Franja en 1948 en busca de seguridad, así como certificados de nacimiento, matrimonio y defunción que se remontaban a varias generaciones. Con estos, los palestinos descendientes de aquellos que se vieron obligados a abandonar sus hogares podrían documentar que sus orígenes familiares están en lugares que hoy son Israel.
Pese a que hubo varias iniciativas para digitalizar los documentos, cientos de miles de registros solo se conservan en papel, lo que los hace vulnerables al fuego, las inundaciones o la destrucción deliberada.
Había un riesgo real de que los israelíes entrasen y los destruyesen, o de que quedasen arrasados por un incendio, una explosión o lo que fuese
Jean-Pierre Filiu, profesor de Estudios de Oriente Medio de la Universidad de Ciencias Políticas de París que visitó Gaza durante la guerra, juzga que los documentos son “cruciales para la experiencia palestina”.
“Hay testimonios de la gente que fue obligada a huir en 1948, de dónde vinieron, cuáles eran sus propiedades, qué se destruyó. A Gaza llegaron de toda Palestina 200.000 personas entre 1948 y 1949”, recuerda.
Israel lleva décadas de hostilidad contra la UNRWA, a la que acusa de darles esperanzas a los palestinos de volver a sus hogares al reconocerles la condición de refugiados a los descendientes de los que huyeron originalmente. También acusa a la agencia de usar en sus escuelas libros de texto que promueven visiones antiisraelíes y antisemitas.
Tras los ataques de Hamás en 2023, Israel adujo que hubo miembros de la agencia que participaron en el ataque. La UNRWA despidió a nueve personas al cabo de una investigación.
La primera fase de la operación de rescate de documentos fue dramática y arriesgada.
Días después de invadir Gaza, Israel ordenó evacuar las oficinas de la UNRWA en Ciudad de Gaza. Los trabajadores internacionales se marcharon en solo unas horas, sin poder llevar consigo los archivos.
“Había un riesgo real de que los israelíes entrasen y los destruyesen, o de que quedasen arrasados por un incendio, una explosión o lo que fuese”, indica Sam Rose, director interino de la UNRWA en Gaza.
El sistema de registro digital de la UNRWA se había tenido que desactivar temporalmente por un intento de piratería informática tan solo unos meses antes, y cundía el miedo ante la posibilidad de que otro ciberataque borrase los registros ya escaneados.
“Hubo un período muy peligroso en el que los ciberataques se repetían. Atacaban muchas, muchas veces al día y pensamos de verdad que podían destruir tanto los originales como las copias que habíamos hecho. Y todo se habría perdido sin remedio”, recuerda Hearn.
Un pequeño equipo de cargos de la UNRWA alquiló unas camionetas parar volver al extenso complejo de la agencia en Ciudad de Gaza pese a la inmisericorde ofensiva israelí, que bombardeaba y lanzaba fuego de artillería sin descanso. El equipo hizo tres viajes para llevar los papeles a un almacén de alimentos en Rafah, en la frontera con Egipto.
Pero El Cairo no permitía sacar los archivos de Gaza sin consultar antes a Israel. Los cargos de la UNRWA estaban seguros de que Israel, que había impuesto un bloqueo casi absoluto sobre la Franja, se daría cuenta inmediatamente de la importancia de los documentos y los incautaría o rechazaría su traslado. Cuando Israel invadió Líbano en 1982, su Ejército retiró los archivos de la Organización para la Liberación de Palestina de su sede en Beirut.
Así que se encargó a los cargos de la UNRWA que tenían pasaporte internacional que se hiciesen con los archivos sin ser vistos.
“Si paraban a alguien en la frontera, decían simplemente que era papeleo. Había que sacar montañas [de documentos]. Todo el mundo llevaba algo encima”, señala.
Los documentos se cotejaron en Egipto a lo largo de los seis meses siguientes y luego los trasladó una ONG jordana a bordo de los aviones militares del país que volvían a Amán tras entregar ayuda humanitaria en Gaza. Los últimos paquetes salieron tan solo dos semanas antes de que los tanques israelíes entrasen en Rafah para hacerse con la ciudad, en mayo de 2024, y bloqueasen las salidas.
Con todo, todavía quedaban por rescatar varios compendios de documentos igualmente importantes en la sede de la agencia en Jerusalén Este.
A las pocas semanas de dar comienzo a la guerra, Israel había vuelto a insistir de forma más intensa en la acusación de que la UNRWA colaboraba con Hamás y emprendió una campaña de bloqueo y acoso a la agencia. El complejo de Jerusalén Este ya había sido objeto a principios de 2024 de varias protestas y una serie de ataques incendiarios que causaron daños importantes. Al tiempo, cobraban fuerza las iniciativas para expulsar a la agencia de la ONU.
“Nos amenazaron con que perderíamos el acceso [a nuestras oficinas] en Jerusalén Este”, indica Rose.
Los intentos por convencer a las misiones diplomáticas más amistosas de que guardasen los archivos cayeron en saco roto. El tiempo se acababa, así que los trabajadores se los fueron llevando a lo largo de varios meses a las oficinas de la UNRWA en Jordania. Israel aprobó en enero de 2025 una ley que vetó a la agencia en los Territorios Ocupados y del propio Israel.
Esto llevó a una nueva iniciativa, de carácter extensivo, que se lanzó desde Amán, con financiación mayoritariamente de Luxemburgo. Más de 50 trabajadores de UNRWA se dedicaron a escanear a mano numerosas tarjetas de registro de refugiados tamaño postal junto con millones de artículos en un sótano estrecho y apretado.
“Ahora [los archivos] están fuera de Palestina, pero al menos están protegidos”, apunta Filiu.
La UNRWA ha digitalizado ya casi 30 millones de documentos con los que espera poder facilitar a los refugiados palestinos sus árboles genealógicos y los documentos relacionados, así como elaborar mapas que expliquen el patrón de los desplazamientos de 1948. Los archivos también permitirán entender mejor los sucesos que rodearon la expulsión y huida de los aproximadamente 750.000 palestinos que fueron desplazados y huyeron entonces. Los cargos de la agencia calculan que el trabajo podría llevar otros dos años.
La doctora Anne Irfan, historiadora del Oriente Medio moderno en el University College London y autora de la recientemente publicada Breve historia de la Franja de Gaza (A Short Story of the Gaza Strip) opina que los documentos suponen un registro vital de la historia nacional palestina.
“Los palestinos son un pueblo sin Estado y sin un archivo nacional unitario... así que el archivo de la UNRWA es especialmente importante para ellos”, explica.
Los archivos digitalizados abren múltiples líneas de investigación de la experiencia de los refugiados palestinos, el papel de la ONU y la comunidad internacional, y elementos esenciales de la política de Oriente Medio en los últimos 80 años, según relata Irfan a The Guardian. “Es una historia muy disputada y con ramificaciones potenciales muy reales en el presente”, defiende.
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