El negocio de las apuestas bélicas: Israel acusa a un comandante y su socio que ganaron miles de euros con el ataque a Irán
Los usuarios de Polymarket, una de las principales plataformas para apostar sobre pronósticos, pueden desde hace un tiempo ganar dinero prediciendo los resultados de las guerras, lo que ha extendido las sospechas de que algunos de quienes anticipan cuándo van a caer las bombas pueden valerse de información privilegiada. Proliferan las informaciones al respecto, pero la identidad exacta de estos jugadores sigue sin estar clara.
Las autoridades israelíes procesaron en febrero a dos personas a las que acusan de delitos contra la seguridad, soborno y obstrucción a la justicia por supuestamente emplear información secreta para apostar sobre cuándo se producirían las operaciones militares contra Irán en Polymarket.
El escrito de acusación llegó tras una información de The Guardian de enero que reveló que un cúmulo de cuentas de Polymarket, cuyos fondos provenían de la misma fuente, apostaron por los ataques de Israel a Irán entre junio de 2025 y enero de 2026. La jugada les permitió ganar unos 156.000 dólares, según los datos públicos de blockchain.
Las noticias al respecto de posible manejo de información privilegiada en los mercados predictivos se han sucedido desde entonces. Los operadores apuestan usando carteras de criptomonedas y algunas cuentas sospechosas han cosechado millones de dólares gracias a ello, especialmente en torno a la guerra de Irán.
La información del caso estaba bajo secreto de sumario, pero medios locales israelíes recurrieron la orden por considerar que la declaración de secreto era demasiado amplia y lograron que un juzgado de Tel Aviv airease más detalles sobre dos personas que, según la Fiscalía, ganaron dinero apostando con los ataques militares, y sobre cómo consiguieron la información.
Uno de los sospechosos es Omer Ziv, residente de Tel Aviv de 30 años, según los documentos judiciales.
Las cuentas en redes sociales de Ziv —que coinciden con los detalles del escrito de acusación y los de blockchain, entre ellos las imágenes, la fecha de nacimiento y los intereses— señalan que lleva ocho años trabajando como gestor afiliado de marketing en el sector de las apuestas, según LinkedIn. Su actividad en redes indica que es muy aficionado a los mercados predictivos; constan respuestas frecuentes a los anuncios de la compañía Kalshi —otra del mismo sector— y otros usuarios lo recomendaron para el puesto de jefe de personal.
Las cuentas en redes sociales de Ziv —que coinciden con los detalles del escrito de acusación y los de blockchain, entre ellos las imágenes, la fecha de nacimiento y los intereses— señalan que lleva ocho años trabajando como gestor afiliado de 'marketing' en el sector de las apuestas
Días antes de la detención, un directivo de Kalshi anunció el estreno de nuevos mercados en los que se permitiría apostar a la subida o bajada de criptoactivos en intervalos de 15 minutos. Ziv respondió al anuncio preguntando si se podría reducir el margen a un minuto. “Es para un amigo de degen”, indicó. Degen es un término del argot de Internet para alguien que se dedica a los mercados especulativos de mayor riesgo. La cuenta no ha vuelto a tener actividad.
Se desconoce, de momento, si las transacciones en las cuentas vinculadas a Ziv son, como afirman los fiscales, resultado de ilegalidades.
El segundo procesado es un comandante del Ejército del aire de Israel en la reserva. Su identidad aún no se ha revelado por motivos de seguridad nacional, según resolvió el juez.
Los fiscales han llamado a 45 testigos para que declaren en el juzgado. Ambos acusados están en prisión provisional hasta que se celebre el juicio.
El juzgado no ha publicado otros documentos aparte del escrito de acusación y la declaración de secreto de sumario, lo que es común en los procedimientos bajo secreto en Israel, según explican a The Guardian expertos en derecho israelí. El periódico ha intentado contactar con el abogado de Ziv, pero no ha obtenido respuesta. Los del comandante rechazaron pronunciarse. Los escritos de defensa todavía no son públicos.
Ha habido otras detenciones de militares en la reserva por delitos similares, pero todas han acabado con la puesta en libertad, según un comunicado de febrero de las autoridades israelíes. Los dos acusados han argüido que esto constituye una aplicación selectiva de la ley y que lo harán constar ante el tribunal.
Los abogados del comandante dijeron en el momento del arresto que su cliente había “contribuido de manera significativa a la seguridad del Estado”, según un comunicado enviado entonces a NBC News. En la nota añadían que tenían “fuertes reparos” al respecto de la acusación, entre ellos una supuesta conducta inapropiada de las autoridades investigadoras que habría llevado a una violación de la seguridad, según su versión.
“Estamos convencidos de que cuando esto se haga constar, el caso terminará de una forma completamente diferente a cuando se abrió”, afirmaron los letrados, Ran Cohen y Naor Alon Sosnosky.
Hasta la fecha solo ha habido otro arresto con motivo del posible uso de información secreta: las autoridades federales de EEUU acusaron a un soldado de manejo de información privilegiada el 23 de abril con motivo de la operación para secuestrar al presidente venezolano, Nicolás Maduro. La diferencia en las acusaciones —uno de los Estados señaló fraude; el otro, espionaje— pone de manifiesto la ausencia de precedentes legales al respecto de las apuestas sobre la guerra. Ambos procesos ofrecen la poco frecuente oportunidad de vislumbrar de qué forma se usan estas plataformas para sacar partido de los secretos militares.
Los abogados del comandante dijeron en el momento del arresto que su cliente había 'contribuido de manera significativa a la seguridad del Estado'
A Ziv le llamó la atención uno de los mercados de Polymarket que vio en junio de 2025, según el escrito de acusación. “¿Habrá una acción militar israelí contra Irán antes de julio?”, planteaba.
Ziv ya conocía de antes al comandante de la fuerza aérea. En la reserva desde 2009, es el otro acusado, cuya identidad no ha sido facilitada. Se conocieron cuando trabajaban ambos para una compañía de tecnología para videojuegos. Ziv sacó el tema de Polymarket, según los fiscales. Al día siguiente, el 10 de junio, el comandante volvió al servicio activo por una situación de emergencia. La pareja acordó que el comandante facilitaría información confidencial sobre el momento de la acción militar, mientras que Ziv haría las apuestas con sus propios fondos a través de varias cuentas de Polymarket creadas al efecto con nombres de usuario que no llamasen la atención.
Tres de las cuatro cuentas que la acusación atribuye a Ziv concuerdan con las señaladas en las piezas previas del Guardian, incluidos los nombres de usuario, las fechas y los beneficios. The Guardian identificó una cartera de criptomonedas que aportaba los fondos a las cuentas de Polymarket y que también contiene cuatro vídeos, en formato NFT, en los que parece verse a Ziv.
El comandante fue informado supuestamente el 12 de junio, mientras estaba en una base del sur de Israel, de que la operación León Rugiente comenzaría antes de la medianoche. Se lo dijo a Ziv por WhatsApp y le pidió que subiese las apuestas, según la acusación. Los fiscales señalan que en un grupo aparte en la aplicación de mensajería, Ziv le contó a cinco amigos que el ataque era inminente, pero les advirtió de que no debían revelarlo. “Para que no nos metan en la cárcel”, escribió.
Los detalles sobre el papel del comandante en la operación, si es que lo tuvo, todavía no se conocen, pero se trata de un oficial de alto rango.
Esa noche, así como los aviones despegaron, le escribió a Ziv: “Ya ha empezado”.
El comandante fue informado supuestamente el 12 de junio, mientras estaba en una base del sur de Israel, de que la operación León Rugiente comenzaría antes de la medianoche. Se lo dijo a Ziv por WhatsApp y le pidió que subiese las apuestas
El bombardeo de Teherán comenzó poco después de medianoche. Unos 200 aviones israelíes atacaron más de 100 objetivos por toda la ciudad.
El escrito alega que Ziv envió una captura de pantalla al comandante en la que se mostraba que la apuesta había dado resultado: unos 128.000 dólares de beneficio, repartidos a medias.
Así comenzó una guerra que duraría 12 días, durante los cuales el dúo hizo otras tres apuestas relacionadas con los tiempos de las acciones militares de Israel y EEUU. En el conflicto murieron más de 1.000 personas y más de 7.000 resultaron heridas. Las ganancias totales de la pareja superaron ese mes los 152.000 dólares, según el escrito de acusación. Estos datos casan con los del nombre de usuario, fechas y ganancias sobre los que informó entonces The Guardian.
El escrito señala que la dupla se reunió al día siguiente del regreso del comandante de la base. Los fiscales dicen que Ziv le ayudó a abrir una billetera de criptomonedas en la que recibir su parte, que después se convirtió en dinero contante. Posteriormente, cada uno siguió con su vida.
La avaricia rompe el saco
Pero volvieron a contactar. El comandante recibió en septiembre la orden de volver a filas para “actividades operativas” relacionadas con los ataques israelíes a objetivos hutíes en Yemen. Para hacer estas apuestas se creó una nueva cuenta llamada Methuselah, en referencia a Matusalén, personaje bíblico conocido por su longevidad, 969 años.
Más adelante, en enero, el comandante le dijo a Ziv que las tensiones se estaban “caldeando” y que ese mismo mes habría ataques a Irán.
Esta vez, sin embargo, las sospechas se generalizaron. Los usuarios de Polymarket empezaron a especular en redes sociales de que parecía que las apuestas se basaban en información privilegiada. Ziv se alarmó, canceló las apuestas y cambió los nombres de usuario, según la acusación. Tanto él como el comandante borraron los WhatsApp y las fotos por miedo a que los investigasen, según el escrito de los fiscales.
Ziv viajó a Barcelona ese mismo mes para participar en una conferencia sobre apuestas por Internet, según sus redes sociales. En una fotografía se le ve con colegas, abrazados por los hombros, todos sonrientes.
Después de eso, la cuenta de Ziv dejó de registrar actividad. Dos días después de que compartiese la foto, fue detenido. El comandante también, poco después.
La tecnología de bloques o blockchain permite a los usuarios mantener el anonimato, pero opera como un libro contable al que no se le pueden hacer alteraciones. Todas las transacciones quedan registradas, datadas y son de acceso público. Cuando las operaciones se cruzan con mercados centralizados como Coinbase o Binance, que exigen verificar la identidad, las autoridades pueden reclamar judicialmente que se faciliten los datos de los usuarios.
Un posible 'espionaje agravado'
Los fiscales israelíes acusan a los dos hombres de soborno, violaciones de la seguridad y obstrucción a la justicia. A Ziv le suman el cargo de espionaje agravado, que alude a la recopilación no autorizada de información secreta con el fin de menoscabar la seguridad nacional. El delito puede acarrear una pena de cadena perpetua.
Hay muy pocos israelíes que hayan sido condenados por espionaje agravado. Un técnico nuclear filtró en 1988 detalles del programa de armas nucleares de Israel al Sunday Times británico y fue sentenciado a 18 años de cárcel, la mayor parte de los cuales pasó en aislamiento. Dos académicos fueron condenados durante la Guerra Fría por espiar para la Unión Soviética.
Las autoridades impidieron inicialmente a la prensa informar de la identidad de Ziv, pero el juez resolvió el 27 de marzo que “las vistas públicas son la savia del régimen democrático” y solo pueden suspenderse en “circunstancias excepcionales”, por lo que retiró la mordaza.
El comandante sigue siendo anónimo. “Debido a su supuesto conocimiento de secretos militares y su rol en los ataques, revelar su nombre podría ponerlo en grave peligro”, entiende el codirector del Centro de Estudios Legales Israelíes de la Universidad de Columbia, Zohar Goshen.
El caso pone sobre el tapete cuestiones éticas y sobre la seguridad que entrañan las apuestas en Polymarket sobre actuaciones militares. La plataforma no ha contestado a las solicitudes para que comentase el caso. Al contrario que los motivos políticos de espías e informantes, los mercados de la guerra pueden incentivar que se divulgue información sensible anónimamente con ánimo de lucro. También queda patente que estos mercados operan en el filo entre especulación y explotación: convertir la muerte y la destrucción en derivados financieros.
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