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La UE busca alternativas para financiar a Ucrania en plena lucha por recortar su presupuesto

Equipos de rescate ucranianos trabajan en el lugar de un ataque ruso contra un almacén de uso civil en Kiev, Ucrania, el 8 de septiembre de 2026.

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
11 de septiembre de 2026 23:22 h

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Las negociaciones por el próximo presupuesto plurianual europeo, correspondiente al periodo 202-2034, está provocando extrañas alianzas entre los países europeos. La batalla por definir el Marco Financiero Plurianual (MFP) empezó acentuando la clara diferencia de posiciones entre el Norte y el Sur de la Unión Europea con una guerra dialéctica entre los países austeros –Alemania, Países Bajos o Suecia– y los países que pretenden aumentar el gasto y hacer uso de la deuda –Francia, España o Italia–. Sin embargo, la búsqueda de soluciones para evitar recortes presupuestarios ha hecho que países frugales se unan con los 'amigos de la Cohesión'. Vuelve a ponerse sobre la mesa la opción de utilizar los activos congelados rusos, depositados en una entidad belga, para financiar Ucrania en su guerra contra Rusia, un conflicto que ha cumplido cuatro años y no tiene visos de solución a corto plazo.

A finales de agosto, España, Suecia, Polonia y Países Bajos le mandaron una carta conjunta a la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, en la que reclamaban “hacer un mayor uso” de los 210.000 millones de activos rusos congelados que están depositados en la empresa Euroclear, con sede en Bélgica. Ahora la iniciativa también ha sido recogida por Alemania, que tiene como objetivo recortar drásticamente el presupuesto comunitario en su conjunto, y ha encontrado en los fondos rusos una vía para cerrar el paso a un incremento del gasto presupuestario.

De esta manera, estados que reivindican la austeridad como Alemania, Suecia o Países Bajos se han unido a países como España, que abogan por incrementar el gasto y utilizar deuda conjunta, en pos de utilizar los activos rusos también para acercar posturas en una negociación presupuestaria que se antoja imposible.

Entonces, el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, agradeció la iniciativa de los cuatro países y señaló que “Ucrania necesita cubrir el creciente desfase entre sus gastos de defensa y los costes de reconstrucción y recuperación. Es justo y lógico utilizar los activos rusos, en lugar de recurrir únicamente al dinero de los contribuyentes europeos. Mediante un debate profesional y un análisis riguroso, los expertos pueden desarrollar soluciones viables que sean conformes con las normas europeas, el derecho internacional y el principio del Estado de derecho, al tiempo que los riesgos pueden mitigarse y repartirse colectivamente de forma equitativa, sin imponer una carga injusta a ningún Estado miembro en particular”.

El pasado diciembre la Unión Europea fracasó en su intento de utilizar los 210.000 millones de euros de activos rusos congelados para financiar a Ucrania en su guerra con Rusia. Tras más de 16 horas de negociación, los responsables de las instituciones europeas, respaldados por numerosos países, no consiguieron doblegar el brazo a Bélgica, país que vetó la utilización de los activos inmovilizados rusos con el argumento de las posibles consecuencias judiciales en un futuro. Como solución, la UE cerró un acuerdo para prestar 90.000 millones de euros a Ucrania avalados con el presupuesto comunitario.

Este viernes, la Comisión Europea aprobó, dentro del préstamo de 90.000 millones, la concesión de 6.100 millones de euros para que Ucrania adquiera armas para defensa aérea y antimisiles, drones y material para guerra electrónica. Bruselas asegura que “estos fondos servirán para adquirir productos de defensa tanto a empresas de la UE como ucranianas. Tras el acuerdo alcanzado el lunes por los Estados miembros, la decisión permite además a Ucrania adquirir misiles PAC-3 para los sistemas Patriot”, que son vitales para evitar ataques con misiles balísticos por parte de Rusia.

La Comisión ya ha desembolsado 8.350 millones de euros en financiación para la defensa de Ucrania de los 28.300 millones de euros designados para este objetivo en 2026. El problema es que el Gobierno ucraniano advierte de que Rusia no da señales de querer finalizar la confrontación y las necesidades financiera para la defensa de Ucrania crecen.

Fuentes diplomáticas han señalado que se puede plantear a Bélgica la utilización de los activos rusos ante la amenaza de recibir menos dinero para agricultura o las regiones. En el actual presupuesto plurianual de la UE (2023-2027), Bélgica tiene asignados 3.150 millones de euros mientras que en fondos regionales recibiría otros 3.000 millones.

Esta semana un grupo de 122 europarlamentarios (pertenecientes al Partido Popular Europeo, Socialistas y Demócratas, Renew Europe, Verdes/ALE, La Izquierda y ECR) solicitaron por carta a las instituciones europeas que se retome la iniciativa de los fondos rusos, ya que el préstamo de 90.000 millones no será suficiente. Ante la recepción de la misiva, la Comisión Europea ha respondido que la posibilidad de utilizar los activos rusos congelados “nunca ha estado fuera de la mesa. Sigue estando ahí como una herramienta”.

Pasar los activos rusos a cuentas bajo jurisdicción de la UE

La UE está buscando son soluciones jurídicas que reduzcan el riesgo que pone Bélgica como excusa. Una de las opciones que se ha planteado es la posibilidad de transferir la custodia de los activos congelados de Bélgica a la jurisdicción de la Unión Europea, es decir, los demás países de la UE compartirían conjuntamente con los riesgos, como exigen los dirigentes belgas, en caso de que el Banco Central de Rusia vaya a los tribunales.

El ministro de Exteriores belga, Maxime Prévot, afirmó en agosto durante una visita a Ucrania que Bélgica se abriría a utilizar los activos congelados si los demás países de la UE comparten los riesgos.

Las últimas sentencias judiciales están siendo contrarias a los intereses rusos. El Tribunal General de la Unión Europea rechazó el recurso presentado por el Gobierno de Hungría, con Viktor Orbán como primer ministro, contra la decisión de utilizar los intereses procedentes de los activos rusos congelados para apoyar a las Fuerzas Armadas ucranianas. El pasado agosto la UE transfirió casi 1.400 millones de euros en intereses generados por activos rusos congelados. Esta es la quinta transferencia de este tipo, que acumula algo más de 8.000 millones para Ucrania.

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