Con más del 40 % del escrutinio realizado en Hungría, Víktor Orbán mantiene su hegemonía sobre la derecha del país. El primer ministro y líder de la coalición de gobierno Fidesz-KDNP puede respirar tranquilo: con el 44 % de los votos y 11 escaños pierde fuerza, pero se mantiene a una distancia segura de TISZA, el partido populista de Péter Magyar, exmilitante de Fidesz, que se ha quedado en un 31 % y 7 asientos en el Parlamento Europeo. Este outsider de la política y los suyos se sentarán junto con el Partido Popular Europeo. Allí se encontrarán a un número indeterminado de miembros del KDNP, mientras que el resto de la coalición —los integrantes de Fidesz— se unirán a los no inscritos, aunque se espera que acaben engrosando las filas de los Conservadores y Reformistas.
Decenas de puntos porcentuales por detrás quedan la agrupación de izquierdas y ecologista liderada por Coalición Democrática y los ultraderechistas de Movimiento Nuestra Patria. El primero obtiene dos escaños, previsiblemente para repartir entre la Alianza de Socialistas y Demócratas por Europa y Los Verdes, mientras que el segundo se sentará junto a los de Orbán en la zona de no alineados.
Orbán celebra su victoria tras una campaña marcada por su oposición a una escalada bélica en Ucrania. “Los occidentales quieren la guerra, nosotros no”, declara en una entrevista reciente, aunque sus críticos ven su postura más prorrusa que pacifista. Péter Magyar ha considerado positivamente la participación y se ha negado a hacer declaraciones hasta que el escrutinio llegue al 100 %.
Por Deva Mar Escobedo