Aplazado una semana el desahucio de Adolfo, el migrante que iba a perder su casa de Vallecas el mismo día que Maricarmen
Adolfo y su familia seguirán en casa, al menos, una semana más. Este migrante peruano, que vive con una hija desempleada de 27 años y su nieto, de cuatro, ha logrado algo de tiempo después de una mañana estresante. “Es poco tiempo, pero intentaremos aprovecharlo”, confiesa él mismo a Somos Madrid instantes después de despedir a la comisión judicial, que acudió a su domicilio en Vallecas en torno a las 9.30 horas con una orden de desahucio. Como Maricarmen, la vecina de Retiro que también iba a ser desalojada este miércoles 24 de junio, Adolfo gana margen a la vez que incertidumbre: ninguno sabe si resistirá a otro envite.
“Una vez más, las vecinas organizadas plantamos cara a los rentistas y su negocio de la vivienda. ¡Paramos el desahucio de Adolfo!”, anunciaba poco después de las 10 la PAH Vallekas (Plataforma de Afectados por la Hipoteca), que mandó a un grupo de madrugada para hacer presión frente al lanzamiento. Sobre las ocho y media, al inicio del día, uno de ellos detalló a este periódico que la Policía Nacional estaba, a su juicio, “muy agresiva”; y sin llegar a cortar la calle trataron de despejar la puerta.
“Han intentado sacarnos de allí entre cuatro [agentes], y a un compañero lo tiraron al sueño. Creo que pedirán refuerzos”, auguraban estas mismas fuentes. Finalmente, el desahucio se ha paralizado hasta el próximo martes, 1 de julio. Adolfo ya adelanta que seguirá en conversaciones con su abogado para tratar de resolver el asunto en un tiempo exprés.
Ante la mirada atenta de varios policías, aún desplegados en la zona, agradeció a las puertas de su casa –donde vive de alquiler desde 2017– “todo este apoyo y acompañamiento”. “Estoy muy agradecido: hemos logrado darle guerra a este negocio inhumano de los rentistas, que hace daño a muchas familias. Nos quedan pocos días para seguir luchando, así que intentaremos encontrar la mejor solución o pelear, pelear y pelear: la vivienda es para el pueblo”, proclamó entonces, una vez supo que esta noche volverá a dormir en su cama.
“Es una noticia agridulce, porque solo nos dan una semana, pero es tiempo para que Caixabank cumpla su promesa y renueve el alquiler”, sentenciaron desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, en su cuenta de X. Hacen referencia al origen del conflicto: el pasado mes de diciembre, Adolfo supo que el piso que alquilaba tenía una deuda hipotecaria con Caixabank, que antes pertenecía a Bankia. Este apartamento se lo ofreció otro peruano al que conoció en España e iba a volver a su país, y ambos firmaron un contrato informal de arrendamiento, con papel y bolígrafo.
Adolfo asegura no haber sabido nada de esta deuda hasta que recibió la notificación judicial, y desde entonces ha perdido el contacto con esta persona. Ahora, después de que su caso se haya unido otros desahucios sonados entre perfiles vulnerables, le espera una cuenta atrás en la que deberá resolver bajo qué techo podrá vivir. Miembros de PAH han denunciado en reiteradas ocasiones que habían logrado un compromiso por escrito con mediadores de Caixabank para examinar este y otros casos similares, repartidos entre Ensanche de Vallecas, Vicálvaro y Pinto. Sin embargo, ninguna de estas promesas parece llegar a materializarse.
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