El Gobierno inicia trámites para declarar la antigua cárcel de Yeserías como Lugar de Memoria Democrática
El Gobierno ha activado los trámites para declarar Lugar de Memoria Democrática la antigua cárcel de Yeserías, situada en la calle Juan de Vera de Madrid. Se trata de uno de los principales centros de reclusión del franquismo, especialmente para mujeres presas políticas.
“Yeserías albergó a miles de presas republicanas durante la posguerra y es un símbolo de la represión franquista sobre las mujeres. Su declaración como lugar de memoria abre un proceso de reconocimiento oficial”, expone la resolución del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática publicada este viernes en el BOE.
Erigida en 1928 por el Ayuntamiento de Madrid como asilo de mendigos, esta destacada construcción neomudéjar experimentó una enorme reconversión después del golpe de estado franquista y la Guerra Civil. Desde 1938, operó como centro de detención y hospital. Tres años después, comenzó a llamarse prisión de Yeserías, por ser el yeso el material con el que más se trabajaba en esta antigua zona industrial del distrito de Arganzuela.
Hasta la clausura de la prisión de Ventas, a este recinto llegaban solo hombres. Poco a poco el género de las personas encarceladas se fue revirtiendo y en 1971 fue considerada exclsuivamente femenina. Muchas de sus internas llevan años pidiendo esta declaración, hasta el punto de que el pasado febrero organizaron una concentración en sus proximidades para exigirlo al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Cursaron una petición hace más de un año, pero en aquel momento no prosperó.
“Lo primero que me dijo un guardia civil es que menuda pinta traíamos las rojas. Yo había estado una semana en la Dirección General de Seguridad, torturada, sin poder lavarme, con el vestido descosido. Llegué a la sección de políticas y ahí estaban mis compañeras. Me recibieron, me apoyaron mucho, me dieron ropa y me escucharon. A partir de entonces, la estancia no fue tan dura, porque éramos muchas”, rememoraba en declaraciones a este periódico Rosa García Alcón, detenida el 24 de agosto de 2024 y trasladada a Yeserías el 1 de septiembre. Militante de la Federación Universitaria Democrática de España, recuerda cómo a su llegada el médico de la prisión se negó a poner en el informe que García Alcón presentaba numerosos hematomas en el cuerpo y un dislocamiento en el pie izquierdo.
La cárcel cerró sus puertas en 1991, hasta que en 1994 recuperó la actividad convertido en el centro de inserción social Victoria Kent. El espacio se dedica al seguimiento de liberados condicionales, aquellos que cumplen medidas alternativas a la privación de libertad y quienes están en tercer grado telemático, con una pulsera en el tobillo. Su uso volverá a cambiar en 2028, cuando se reconvertirá en la sede central de Instituciones Penitenciarias.
En torno a 300 internos cumplen su condena de forma presencial en el actual CIS Victoria Kent, donde hay hombres, mujeres y un pabellón para madres con hasta diez plazas. La mayor parte de ellos se han visto privados de libertad por delitos de violencia de género o contra la seguridad vial. Acuden a formaciones para potenciar su reeducación y reinserción y así evitar la reincidencia. Su estancia obligatoria es de mínimo ocho horas al día. Es decir, tienen que estar presentes en uno de los tres recuentos que se realizan cada jornada.
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