Cierra Penalva, la última zapatería de la calle Pez

Calzados Penalva

, la última zapatería de la calle del Pez, cierra. Cuenta Manuel Penalva, su dueño, que en los años 60-70 llegaron a haber hasta nueve establecimientos dedicados a la venta de calzado en esta vía  y que en el suyo había hasta cinco personas despachando. Hoy es difícil de imaginar aquella bonanza comercial en la que "Pez parecía la Gran Vía" de tanta gente como pasaba por ella, según recuerda Manuel, y las vacas gordas permitían a los comercios de la calle hasta sortear un Seat 600 por Navidad entre sus clientes.

"Ya ha llegado mi hora", comenta un Manuel Penalva que no aparenta los 83 años que dice tener. "Me jubilo. Se acabó. Yo nací en este lugar, que es donde mi padre abrió en 1916 un negocio que, en principio, vendía esteras y alfombras y alpargatas. Cuando la guerra cayó una bomba a unos metros de aquí y mi padre nos mandó a su pueblo, Crevillente, en Alicante, hasta que acabó el conflicto. De vuelta, comencé a trabajar en la zapatería a los 14 años y así hasta hoy".

El local donde se ubica Calzados Penalva pertenece a las monjas de San Plácido. Situado justo enfrente del teatro Alfil -antiguo cine Pez-, en el esquinazo con la calle Madera, se antoja un establecimiento apetecible para cualquier tipo de negocio, pero cree Manuel que cuando él cierre el espacio será reincorporado al convento.

De las vacas gordas a los sitios de copas

De las vacas gordas a los sitios de copas

Habla Manuel con aparente resignación, mientras atiende a numerosas personas que van entrando a la tienda atraidas por el reclamo de 'liquidación' del escaparate. "No me queda más que lo que ven expuesto, estamos recogiendo ya", indica a quien pide un color distinto o un número diferente del que ven en en las desangeladas estanterías que, sin ninguna duda, vivieron tiempos mejores. Al poco de comenzar la entrevista con Manuel, se incorpora a la conversación una parroquiana octogenaria que llega de visita -como cada día- y vive en la plaza de Carlos Cambronero. Minutos más tarde aún se une al grupo -y a la charla- un amigo más de Manuel. Es entonces cuando el tono general cambia y los interlocutores rejuvenecen a medida que se habla del ayer. "¿De qué calle del Pez quieres que hablemos? De la de hace 30 años nos lo sabemos todo, de la de ahora, nada".

"Los mejores años de Pez se vivieron en los años 60 y 70. Habría unas 30 tiendas en la calle, hacíamos publicidad en la radio ("Quien compra en la calle del Pez, bien sabe lo que se pesca"). Habíamos creado en los 50 la asociación 'Comercios Unidos Calle del Pez', lo que hacíamos era noticia del ABC, del Arriba o del vecino Informaciones... Fuimos de las primeras calles en poner iluminación en Navidad que podía rivalizar por aquel entonces con la de la Gran Vía, hacíamos sorteos de premios importantes entre quienes compraban en los comercios de la calle, teníamos bonos, regalábamos objetos publicitarios, hacíamos fiesta por San Isidro... muchos años después también organizamos las de San Antonio... Cuando el Corte Inglés cerraba a las 20 horas, los comercios de esta calle permanecíamos abiertos hasta las 22 horas y la gente seguí comprando por aquí... Pez empezó a decaer con el Plan Malasañael Plan Malasaña (1977), que casi acaba con el barrio. Se cerraban comercios y nadie quería pagar un traspaso e instalarse aquí por miedo a que el Ayuntamiento derribara edificios para abrir otra Gran Vía, como tenía previsto. Luego llegó la época de La Movida: el barrio cambió, fue perdiendo el ambiente familiar que tenía, vino gente nueva... Desde entonces, el comercio ha funcionado a rachas. Nos afectó bastante la crisis de mitad de los 90 y ahora llevamos ya unos años malos, especialmente los tres últimos. Aquí ya sólo hay sitios de copas, que atraen a gente de jueves a domingo".

Calzados Penalva cumpliría 100 años dentro de tres, en 2016, y es junto a La Moda y el Palentino uno de los tres únicos negocios que quedan en Pez abiertos desde antes de la Guerra Civil, tras el cierre de la pastelería V. García en marzo de 2012.

(En Pez hubo comercios como La Pelota de Goma (en el 27), el Arca de Noé (la tienda de los cabezudos), La Cervantina (en el 21), la Pasteleria Barquin, la platería Lo-Pez, la peluquería Zarana, muebles Roa, almacenes Asturias, el Cine Pez (hoy el teatro Alfil), la Perfumería Basanta, Confecciones Rico, la Sastrería Vargas, Columba...)La Pelota de GomaLa Cervantina

rafael gonzález

Féliz jubilación! Por otra parte, qué pena que vayan cerrando los establecimientos tradicionales, no sólo de esa zona. Yo viví en la C/ Madera durante esos años dorados, hasta el 71. Despues la decadencia ha sido progresiva. Para mí se manifiesta en que no hay niños por la calle. Quizás la mía fue la última generación de niños que jugabamos por la calle. Seguro que llevé zapatos comprados en esa zapatería, como otros objetos comprados en las otras tiendas. Además de la multitud de pequeños talleres e industrias que había en esas calles. Pequeños y no tan pequeños, como el citado Informaciones o la Tahona. Además de los pequeños personajes que daban vida al barrio y nos resultan inolvidables despues de tantos años, como por ejemplo el barojiano Tiburcio, el sillero, con su "Toma, toma, dale, dale" que repetía por la calle.

Isa E.

Qué penita, ahí le compré sus primeras botitas a mi niña hace tres años, aún las guardo, con la caja y el tiquet, sus primeros pasos... Ahora ya no podré volver y decirle cuando sea mayor "aquí te compré los primeros zapatos".

MONICA

Paso por Penalva cada día, de camino a la oficina... y siempre miro el escaparate y veo los zapatitos de gitana de lunares y pienso en los que yo tuve. Comprados justo ahí hace 25 años. De hecho, nunca olvidaré entrar con mi madre y comprar los zapatos de la comunión. Ella siempre me llevaba a Penalva. De verdad, me da mucha pena.

Susana

Vivía en Malasaña, en Dos de Mayo,y ahora os sigo leyendo desde Liverpool. Recuerdo perfectamente esta tienda como mantengo también en mi retina las caritas de las galletas de la pastelería que también cerró y por la que yo pasaba cada día. En menos de un año ya van dos. Miro con pena la fotografía de vuestro artículo y pienso cuántas más desaparecerán hasta mi vuelta, que tampoco sé cuándo se producirá. Estoy triste :'(

Francisco de Lucas

En la calle Madera viví durante casi 5 años y claro está que alguna vez compré zapatos y zapatillas en Peñalva (buenos precios y exquisita atención) una pena la desaparición de este emblemático lugar. Cada día pasaba con mi perra por la puerta de la zapatería y veía las tertulias que se montaban allí, una forma de vivir la calle y de hacer la ronda. Se echa de menos Malasaña, cada vez queda menos comercio familiar.Ahora os escribo desde Canadá.

Saludos Francisco

Laura

He nacido en Malasaña y sigo viviendo en el barrio. En penalva mi madre me compraba los zapatos para el uniforme del colegio, las zapatillas de la gimnasia, recuerdo también los zapatos blancos de la comunión y un largo etc. Es una pena que este tipo de comercio desaparezaca.Solo espero que no sea sustituido por otro bar.
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