La siguiente ola llegará
Lo que determina el futuro no es el pasado, son nuestras expectativas.
No nos podemos dar el lujo de perder la esperanza en un mundo más justo y en una sociedad más sana e igualitaria. Nos la están intentando arrebatar. Nos bombardean con noticias terribles, nos venden un futuro desolador y apocalíptico en el que es inevitable que el fascismo y el capitalismo salvaje lo arrase todo.
Rebecca Solnit (El camino inesperado, 2025) describe la esperanza como el reconocimiento de que, dentro de la incertidumbre que nos abre un futuro con múltiples posibilidades, tenemos la capacidad para dirigirnos hacia las mejores y alejarnos de las peores. El futuro no es un lugar que ya existe y al que vamos avanzando con dificultad, sino un lugar que estamos creando con lo que hacemos (o no) y cómo lo hacemos en el presente.
Las culturas no son ni homogéneas ni estáticas. Nos lo hemos inventado todo hasta ahora y es nuestra responsabilidad inventarnos un futuro digno de ser vivido. Para Angela Saini (Patriarcado, 2024):
“No existen unos límites naturales a la reinvención del futuro; solo nuestra imaginación y nuestro valor. Y, sin embargo, dudamos. Delante del precipicio, miramos hacia arriba y sentimos terror por lo que podríamos perder. Mejor sería que imagináramos lo que podríamos ganar.”
En esta era de lo inmediato no nos podemos dejar arrastrar por el cortoplacismo y terminar en el desánimo y la indefensión aprendida*, debemos mantener una perspectiva a largo plazo para poder salvar al optimismo. “Muchas veces se considera que un movimiento ha fracasado porque el camino era muy largo y se ha juzgado demasiado pronto” (Rebecca Solnit, 2025).
Hay quien se agarra a las últimas encuestas para decir que el feminismo ha fracasado obviando todo lo que las mujeres hemos conseguido en los últimos trescientos años y especialmente en los últimos cincuenta. Desmontar miles de años de patriarcado no se hace en cuatro días, acabamos de empezar.
Dicen que la historia es pendular pero a mí me gusta más imaginarnos en la resaca de la última ola feminista mientras damos forma a la siguiente.
Una resaca es la corriente de retorno que se forma cuando las olas rompen en la orilla y el agua regresa hacia el mar con mucha fuerza. Es un momento peligroso y los expertos nos dan tres pautas para capear la situación.
- No nades en contra de la corriente ya que será inútil y solo terminarás agotando tus energías hasta la extenuación.
En lugar de contrarreacionar a la reacción al feminismo que dice que hemos ido demasiado lejos, veo que está siendo más útil reescribir la historia fuera del androcentrismo para construir un nuevo marco donde se nos vea, incluya y valide.
En terapia breve estratégica (uno de los enfoques que utilizo en consulta), se describe como uno de los cinco errores más habituales en los que caemos los seres humanos el de “pretender llegar a un acuerdo mediante oposición”. Cada parte se esfuerza por dar argumentos para convencer a la otra parte de que tiene razón, pero cada argumento es respondido con un razonamiento en contra, de manera que al final de la discusión ambas partes han sido capaces de generar nuevos argumentos que abalan su verdad. El resultado es que cada vez están más lejos del acuerdo de lo que estaban antes de empezar el debate.
Y, como te acabo de colar en el párrafo anterior, así de fácil es que volvamos a aceptar el implícito de que ambas partes estamos en un plano de igualdad.
Lo dicho amiga, no te canses.
- Trata de escapar de la corriente nadando de forma perpendicular a la misma. Las corrientes son muy largas desde la orilla hacia mar adentro, sin embargo suelen tener pocos metros de ancho así que lo mejor será nadar de manera paralela a la línea de la costa.
Puede resultar contraintuitivo, pero no se pueden cambiar las cosas luchando dentro del mismo juego (cuyas normas han sido escritas por hombres), solo podemos cambiar nuestra situación (las de las mujeres) cambiando de escenario, cambiando de juego. En terapia breve estratégica se distingue entre cambio de tipo 1 y cambio de tipo 2. El primero sería, probar multitud de opciones para escapar de un peligro dentro de un sueño y el segundo sería despertar del sueño y comprobar que no hay peligro (Paul Watzlawick et al.,1974).
Me gusta cuando dice Rebecca Solnit que el “aislacionismo” e “interconexionismo” son términos más útiles que “izquierda” y “derecha” para describir las divisiones políticas de nuestros tiempos. “En multitud de ámbitos, tales como la psicología, la economía o la ecología, se está viendo que las relaciones cooperativas y colectivas, no competitivas, son para lo que estamos programados y lo que funciona.”
na de las dos dinámicas de grupo que más me gusta se titula “Gana tantos puntos como puedas” y consiste en, aplicando la teoría de juegos, aprender a diferenciar los juegos de suma cero (lo que yo gano es a costa de lo que otro pierde) de los de suma no cero, siendo la mayoría de los juegos a los que jugamos en la vida, desde las relaciones de pareja hasta la geopolítica internacional. A nivel cognitivo es menos exigente comparar lo que yo gano o pierdo con lo que el otro gana o pierde en el corto plazo, que interpretar la vida como un sistema complejo de interdependencias a largo plazo y a lo largo y ancho del planeta.
- Si no consigues escapar, trata de mantenerte a flote y pide ayuda. Recuerda que la corriente solo te arrastra mar adentro, pero no te hunde. Lo realmente peligroso es que agotes tus fuerzas.
Para terminar con los consejos de los expertos en corrientes marinas, si en estos momentos no puedes salir de la corriente dominante “haz el muerto” y espera. No hay problema, somos muchas. Tarde temprano podrás ponerte en pie, la siguiente ola inevitablemente llegará. No sabemos cuando, y puede que tenga que ser sobre escombros, no hay problema, llegará.
Sobre este blog
Respuestas y consejos. Por la psicóloga Mónica Manrique. Lee todos sus artículos en este enlace
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