eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Steve Bannon y Trump, a la conquista de Europa con la ultraderecha

Hace dos años, la posibilidad de que la ultraderecha conquistara posiciones de poder en Alemania, el país más poderoso e influyente de Europa, parecía una locura. En estos momentos empieza a dejar de serlo

Bannon trabaja para llevar a los enemigos del europeísmo al poder en Bruselas. "La Europa que le interesa a la administración norteamericana es una Europa hecha añicos y fácil tierra de conquista”, dice Nadia Urbinati

- PUBLICIDAD -
La asimetría de la ultraderecha, el primer desafío para Bannon en Europa

Steve Bannon EFE

La ultraderecha no deja de avanzar políticamente en Europa. En todas las elecciones mejora sus posiciones. En Suecia ha subido este domingo al 17%. Algo menos de lo que le auguraban los sondeos, pero lo suficiente para hacer muy difícil la formación de un gobierno y para obligar a la derecha a endurecer sus posiciones hacia el asilo y la inmigración. En Italia, Matteo Salvini no deja de crecer en las encuestas y continúa aplicando sin pestañear su programa radical, al tiempo que da nuevos pasos para firmar un gran acuerdo político de ambiciones continentales con el primer ministro húngaro Viktor Orban, el líder ideológico de la ultraderecha del Este de Europa.

Es cada vez más difícil negar la gravedad de ese proceso que nada indica que vaya a parar. Y la cosa podría ponerse de verdad negra si la ultraderecha conquistara posiciones de poder en Alemania, el país políticamente más poderoso e influyente de Europa. Hace dos años esa posibilidad habría parecido una locura. En estos momentos ya empieza a dejar de serlo.

La entrada de la ultraderechista Alianza Por Alemania (AfD) en el parlamento de Berlín en 2017 fue el primer gran aldabonazo en esa dirección. Hoy los sondeos dan a la AfD el 20 y hasta el 25% en unas futuras elecciones. Las importantes movilizaciones registradas hace dos semanas en la ciudad sajona de Chemnitz, tras la muerte de un ciudadano alemán a manos de un refugiado, han confirmado, además, que la AfD ha decidido pasar a la acción en la calle, unida a grupos abiertamente neonazis.

Pero la fuerza política creciente de la ultraderecha se nutre también de la situación, casi de ruptura abierta, que vive el centro-derecha, la coalición que preside Angela Merkel y cuyo otro peso pesado es Horst Seehofer, el líder de los democristianos bávaros y ministro del interior en Berlín. La política hacia los refugiados e inmigrantes lleva mucho tiempo dividiéndoles y ese enfrentamiento se ha agravado en los últimos días, a raíz de las muy distintas posturas adoptadas por Merkel y Seehofer ante los hechos de Chemnitz. La canciller los criticó sin paliativos, el ministro del interior mostró no poca comprensión hacia los manifestantes.

Pero la cuerda puede romperse de un momento a otro. Primero, porque una nueva muerte de un ciudadano alemán, de un ataque cardíaco tras una discusión con unos refugiados, acaba de producirse en la ciudad de Köthen, en Sajonia. Segundo, porque el jefe máximo de los servicios de inteligencia, Hans Georg Maassen, ha sido acusado por distintos partidos, incluidos algunos sectores del de Angela Merkel, de inmiscuirse en política y de rebajar sin datos la dimensión de la amenaza que supone el extremismo de ultraderecha.

Pero por si eso no fuera grave, lo es más el hecho de que Seehofer se ha puesto del lado de Maassen, quitándole importancia a sus declaraciones. El Suddeutsche Zeitung opina hoy lo siguiente ante esos hechos:

“La zanja entre la canciller y el ministro federal ya no se puede salvar. Cualquiera que creyera que existía una oportunidad de hacerlo se habrá quedado sin su última esperanza tras el asunto Hans Georg Maassen. El ministro del interior aprueba su comportamiento. De esta forma Seehofer está llevando a cabo un ataque político contra el jefe del gobierno. El extremismo de derecha es un peligro real. Habría mucho que hacer. Pero Seehofer divaga y Merkel no quiere o no puede llamarle a la razón. Ambos deben de abstenerse de ocultar su disputa. Eso ya no funciona”.

Lo malo es que una ruptura abierta entre ambos personajes sería el preludio de una crisis política general en Alemania e incluso de la convocatoria de nuevas elecciones, que serían una nueva oportunidad para la ultraderecha, y más con una Angela Merkel cada vez más débil.

Una Alemania en situación de inestabilidad política a solo ocho meses de las elecciones europeas sería una condición ideal para la realización del plan oculto que hoy denuncia Nadia Urbinati en La Repubblica:

“Si 2016 fue el annus horribilis de los europeístas y los demócratas –con el referéndum sobre el Brexit y la elección de Donald Trump- 2019 promete ser recordado como el annus nefastus. El cocinero norteamericano de la internacional populista es Steve Bannon, el Rasputín católico de la campaña electoral de Trump”.

“Su autor preferido es Julius Evola, el ideólogo de la derecha violenta italiana, según el cual la democracia es el síntoma de un mundo en descomposición y que ha escrito que a la tradición de la Revolución francesa se debe oponer la premoderna del mérito de los pocos, superiores por destino, que saben guiar porque conocen el sentido de las cosas, sin necesidad de hacerlo comprender”.

“Animado por esta religión arcaica de la jerarquía, el poderoso lobista Bannon busca adeptos en todo el mundo. Esta es la ideología que promete ganar las elecciones europeas de 2019. Bannon expresa justamente el proyecto de llevar a los enemigos del europeísmo al gobierno de Bruselas. El plan ha sido articulado y pagado por los secuaces de Trump y su objetivo es liberarse de las condiciones que la UE impone al mercado. Los ideales se traducen en cash. Desquiciar a Europa supone abrir un rico mercado a los Estados Unidos. La Europa que le interesa a la administración norteamericana es una Europa hecha añicos y fácil tierra de conquista”.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha