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Pero, ¿a quién han desclasificado?

Portada del diario "El Noticiero Universal" el día siguiente al intento de Golpe de Estado.
26 de febrero de 2026 22:13 h

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Tiene que haber un motivo poderoso para que el Gobierno decida, de repente y sin mucha explicación previa, hacer pública una serie de documentos relativos al golpe de estado del 23 febrero de 1981 que hasta ahora eran secretos. La explicación se puede encontrar en la sorprendente unanimidad de los grandes diarios españoles a la hora de titular la noticia, en primera página y con gran despliegue tipográfico. Como solo ocurre en las grandes ocasiones.

Así lo presenta El País: “Los archivos secretos del 23 F avalan el papel de Juan Carlos I”. Así el ABC: “El Rey paró el golpe”. Este es el título de El Mundo: “Sin novedad en el 23 F. El rey paró el golpe”. Este, el de La Vanguardia: “Los golpistas del 23F atribuyen el fracaso a dejar libre al Rey”. Y, por último, La Razón: “Los ”secretos“ coronan a Don Juan Carlos en el golpe”.

En muchos años no se ha producido una coincidencia tan apabullante. Tanta, que cabe la sospecha de un entendimiento, cuando menos una comunicación entre unos y otros, para transmitir un único mensaje: el de que el rey emérito fue el salvador de la democracia española. ¿Y por qué era preciso transmitir esa idea de manera tan contundente, como si fuera una necesidad nacional a la que ningún medio, más allá de su posicionamiento ideológico o político podía sustraerse?

Alberto Núñez Feijóo ha respondido a esa pregunta en la mañana de este jueves, tras haber metido la pata el día precedente criticando la iniciativa del gobierno. Acostumbrado desde años, él y su gente, a poner a parir cualquier cosa que viniera de La Moncloa, el miércoles apretó el botón de la rutina crítica sin mayor miramiento y despreciando la iniciativa del gobierno. Hasta que debió llegar alguien que le dijo: “Esta vez no. Esta vez es buena y hay que apoyarla”.

Y sin dudarlo un ápice, que él es un militante disciplinado, al día siguiente, donde dije digo, digo Diego: “La desclasificación de los documentos del 23F debería reconciliar a los españoles con quien paró el golpe de estado. Creo que sería deseable que el Rey Emérito regresara a España”. Más allá de que Feijóo acaba de dar un argumento más a quienes creen que un político tan limitado y que mete la pata tanto como él no debería ser llamado a presidir el gobierno de España, para rematar su error de bulto el líder del PP ha revelado la intención última de toda la maniobra de la desclasificación. Que seguramente sus organizadores pensaban transmitir de una manera más pausada, en aras de su eficacia.

Pero, aunque no haya sido del modo previsto, Feijóo ha dado la clave de la operación. Lo que sus autores han pretendido con ella es lavar en la medida de lo posible la muy deteriorada imagen del rey emérito, con el fin de hacer más digerible su, ahora ya sí, más que previsible vuelta a España desde su voluntario exilio en Abu Dhabi. Ahí está todo el misterio, el porqué se ha dado a los documentos revelados una importancia que no tienen, el porqué de esa inaudita coincidencia de todos los grandes diarios en ensalzar el papel de Juan Carlos I a la hora de salvar la democracia… hace 45 años. Y Feijóo, sin enterarse de que todo se hacía para evitar el oprobio que para el Estado supondría que el emérito muriera lejos de las fronteras españolas. Por mucho que fuera por culpa de las enormes ilegalidades que había cometido. El interés nacional estaba por encima de eso.

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