Smart #5 Brabus, una loa al exceso
Cuando queda un mes para que Smart desvele el heredero del mítico Fortwo, nosotros hemos tenido la oportunidad de probar un modelo de la marca que se halla en las antípodas de aquel. Hablamos del #5 en versión Brabus, un auténtico misil de propulsión 100% eléctrica que no solo multiplica casi por nueve la potencia del primer Brabus -precisamente un Fortwo, que rendía 75 CV en 2006-, sino que además poco o nada tiene que ver con él por tamaño.
Sorprende mucho a quienes no son especialmente aficionados al mundo del motor que Smart tenga en su catálogo un SUV de 4,7 metros de longitud y una distancia entre ejes amplísima, de 2,9 m, que da lugar a un habitáculo muy espacioso en las plazas traseras. Lo mismo cabe decir de un maletero que llega a 630 litros y, por si fuera poco, se complementa con un segundo compartimento ubicado bajo el capó que cubica 47 litros y permite acomodar, por ejemplo, los cables de carga.
Pero si todo esto llama la atención de los legos, menos aún pueden creer lo que no muestra la carrocería. La preparación Brabus de este #5 lo equipa con dos motores eléctricos que suman la friolera de 646 caballos, alimentados como están por una enorme batería de 100 kWh de capacidad nominal. Las prestaciones son fáciles de imaginar a la vista de este despliegue de potencia: un 0 a 100 km/h en 3,8 segundos si se activa la función Launch Control, con una arrancada de las que marean y una punta limitada a 210 km/h para preservar el alcance de la batería.
Esta permite recorrer 540 kilómetros, según la medición WLTP, merced a un consumo medio de 19,9 kWh/100 km. Del uso que hemos hecho del coche durante más de una semana concluimos que es posible rebajar esa cifra (hasta 18,2 en nuestro caso) mientras se conduce por ciudad y aledaños, y que escala por el contrario a los 25-26 kWh/100 km al salir a carretera y autovía, circulando a velocidades moderadas.
En consecuencia, salvo que se viaje a un ritmo muy alto, se puede conseguir con facilidad una autonomía combinada cercana a 500 km, que tal vez se quede en 450 en vías rápidas. Todo ello se antoja normal en presencia de un vehículo tan sumamente potente que, además, pesa nada menos que 2.378 kilos.
Para gestionar el vendaval de fuerza que trae consigo el #5, el conductor tiene a su disposición cinco programas que gradúan la entrega de potencia. Para moverse por el tráfico urbano lo mejor es hacer uso del modo Eco, ideal en nuestra opinión porque conserva el empuje instantáneo del coche sin desperdiciarlo en aceleraciones fulgurantes, o bien utilizar el denominado Comfort, donde la respuesta es más viva, pero aún moderada.
La tormenta se desata al elegir el programa Sport y, sobre todo, el llamado Brabus, con el que pisar el acelerador a fondo y quedarse pegado al asiento es todo uno mientras la cabeza hace esfuerzos por encontrar un punto de referencia en el espacio. Y para quien quiera sacar semejante bólido del asfalto, cosa que dudamos que ocurra con estas llantas de 21 pulgadas, Smart ha incluido también un modo Off-Road.
La enorme batería de este vistoso SUV puede recargarse a 22 kW en corriente alterna y, gracias a su arquitectura eléctrica de 800 V, a un máximo de 400 kW en continua. En el primer caso, la recuperación de toda la energía lleva 5,5 horas; en el segundo, el paso del 10 al 80% -la carga de oportunidad típica- requiere de solo 18 minutos en condiciones ideales.
Detalles exclusivos
Por supuesto, la marca Smart -ahora una joint venture al 50% entre Mercedes-Benz y el grupo chino Geely- se ha dedicado a adornar un vehículo tan prestacional y pintón como este con toda una serie de detalles distintivos que incluyen, en el exterior, aletines y otros elementos en color rojo, incluidas las pinzas de freno que no pueden faltar en un modelo deportivo, o las propias llantas de 21 pulgadas, montadas sobre neumáticos muy anchos (255/40) para absorber las bestiales demandas de aceleración que aquí se presentan.
Dentro, el coche mejora el nivel Premium de la gama estándar del #5, que ya incorpora tres pantallas -de una calidad de imagen sensacional-, techo panorámico y un equipo de sonido Sennheiser Signature con 20 altavoces. Las diferencias son sobre todo decorativas, por ejemplo los pedales taladrados de corte deportivo y el volante tapizado en Alcantara con la palabra mención Brabus iluminada en su brazo descendente.
Un detalle que se ve poco, y presente aquí, es un asiento trasero provisto de calefacción y regulación eléctrica de la inclinación del respaldo, así como de un mando para desplazar a lo largo la butaca del copiloto. También merece una mención especial, por lo que supone de refinamiento, que la tapa que cubre el puerto de carga disponga también de accionamiento eléctrico, tanto para abrirla como para cerrarla.
La última sorpresa que depara este modelo deslumbrante tiene que ver con el precio. No nos atrevemos a afirmar que es un coche asequible o barato, pero, atendiendo al nivel de potencia, sofisticación y equipamiento -y pensando en el perfil de cliente al que puede interesarle-, no puede considerarse especialmente costoso.
En su configuración más sencilla, el #5 está disponible desde 45.300 euros, en este caso con un único motor eléctrico de 340 caballos y una batería de 76 kWh que le permite recorrer teóricamente 465 kilómetros.