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FUERA DE JUEGO

La FIFA, el césped embalsamado y el negocio de la fe

Captura de la web de la tienda de la FIFA donde se venden trozos de césped del estadio de la final que alcanzan los 3.000 dólares
16 de julio de 2026 21:44 h

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Lo confieso. Era el Mundial más largo y al final se me ha hecho corto. Quizá porque he cumplido el reto de escribir sobre el torneo sin necesidad de ver más de tres minutos seguidos de un encuentro. “¿No querrás que vea los partidos?”, pregunté a José Precedo cuando me convocó para su especial. Fue entonces cuando sospechó que había llamado a la persona equivocada.

Esta distancia me ha permitido observar el fenómeno desde otro punto de vista. Cuando una deja de seguir el balón, empieza a entender el ritual. El fútbol tiene peregrinos, liturgias, santos, demonios, milagros y hasta objetos sagrados. Y si la religión era el opio del pueblo, aquí huele a hierba recién cortada.

Durante siglos hubo gente dispuesta a recorrer media Europa para contemplar una astilla de la cruz de Cristo, una gota de la leche de la Virgen o hacerse con un diente santificado cuya autenticidad dependía del entusiasmo del vendedor.

Ahora la FIFA toma el relevo y venderá pequeños cuadrados del césped de la final que disputarán España y Argentina. Desde 450 dólares, ofrece trozos de apenas 6,35 centímetros de lado encapsulados en una urna.

No es cualquier hierba, claro. Es hierba consagrada. Hierba que estuvo bajo el gol decisivo, el abrazo de los campeones o la lágrima del derrotado. El césped ya no es solo césped: es una reliquia.

Durante estas semanas ya habían preparado el terreno para un remate así. En este Mundial todo tenía un precio no apto para cualquier bolsillo. El verdadero milagro es que haya gente capaz de pagar eso por un poco de hierba que ni siquiera tiene fines recreativos.

Naturalmente, no todas las reliquias que vende la FIFA son iguales y ha establecido en su tienda diversos packs según capacidad adquisitiva. El fervor espiritual también admite diferentes presupuestos.

El modelo básico, Foundation Edition, es un cubo acrílico con el fragmento de césped y un USB con certificado de autenticidad. Si pagas el doble, 900 dólares, te envían la misma porción de campo, pero con “acabados premium”. Lo que quiera que sea eso.

La FIFA ha logrado la cuadratura del círculo, literal. La edición Legacy, de 1.200 dólares, añade caja de lujo y una réplica en miniatura del balón de la final dentro de otro cubo. La versión más exclusiva se llama Hero Edition y cuesta 3.000 dólares. Es un pedazo de hierba algo más grande e incluye, además de la minipelota, una pequeña reproducción de la Copa del Mundo en cristal (que ya puede ser Duralex) y una entrada conmemorativa grabada en metal dorado que no sirve para entrar en ningún lugar.

Captura de la web de la tienda de la FIFA con el pack "Hero Edition"

Antes de ser envasada, la hierba es sometida a una especie de “embalsamamiento”. Según explica la compañía que fabrica estos recuerdos, le aplican un proceso de conservación previo al encapsulado en resina transparente. Garantizan que quedará preservada para siempre. La eternidad va incluida en el precio.

Cada edición está limitada a 2.026 unidades. Si todas las porciones encuentran dueño, la FIFA facturará más de once millones de dólares gracias a una alfombra troceada de césped muerto.

Pienso en qué estará pensando el devoto premium que decida gastarse 3.000 dólares en ese cuadrado todavía verde. Quizá no compre hierba, sino un altar contra la incertidumbre. Me gusta imaginarlo acariciando el metacrilato en la futura final de 2030, rezando en el momento decisivo a San VARtolomé, patrón de los penaltis.

Gracias, Prece, por dejarme jugar a esto. Tal vez haya acabado entendiendo algo del fútbol. Saramago advirtió de que a los dioses del pasado los había sustituido uno implacable: el Mercado. Y, cuando hablamos del Mundial, queda bastante claro quién oficia la misa. Podéis ir en paz.

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