Pablo García Guevara, arquitecto técnico: “Son necesarias unas medidas mínimas de conservación y estética en la huerta”

El arquitecto técnico Pablo García Guevara

Pablo García Guevara (Lorca, 1968) ha recibido uno de los galardones de los IX premios de Calidad en la Edificación de la Región de Murcia que entrega el Colegio de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Murcia, y que organiza juntamente con la Consejería de Fomento, la Federación Regional de Empresarios de la Construcción de Murcia, la Fundación Cajamurcia y Caixabank.

Este reconocimiento le llega tras 25 años de carrera profesional desde que obtuviera su título en la Escuela Politécnica de Arquitectura Técnica de la Universidad de Sevilla, homologado a Ingeniería de la Edificación. Desde el año 2001 es funcionario del Ayuntamiento de Alcantarilla, donde llegó a ocupar la jefatura del servicio de obras y donde actualmente es el arquitecto técnico municipal en el área de Urbanismo.

El edificio por el que se ha premiado su labor es también su lugar de residencia, ubicado en la pedanía murciana de La Alberca. Es el edificio La Seda.

El premio otorgado es por la calidad en la construcción, ¿en qué consiste esa calidad?

En concreto el premio es Calidad en la Edificación en la categoría de uso residencial, es decir, a edificios de viviendas. Se entrega a edificios de más de 10 años y que mantienen un estado impecable a pesar del paso del tiempo. El edificio La Seda tiene 16 años.

Supone un premio muy importante, ya que reconoce que tanto la elección de los materiales en la obra como una excelente ejecución, de ahí su buen estado de conservación actual.

Mi labor como director de ejecución de la obra implica decisiones fundamentales que hacen que esta conservación sea posible.

¿Qué se está reconociendo exactamente con este premio tanto a nivel personal como en su relación con la arquitecta María José Peñalver?

Personalmente se reconoce la labor diaria, esa que no se ve. Pero también se reconoce mi labor en equipo con la arquitecta María José Peñalver, ella como proyectista y ambos como dirección de obra. 

Ambos nos entendemos a la perfección, nos compenetramos y compartimos el gusto por la relación estética y técnica, así como por un trabajo bien hecho. Acudimos a las obras al menos una vez a la semana y nos reunimos con todos los intervinientes del proceso constructivo para resolver cualquier duda o problema durante el proceso, o incluso poder adoptar ágilmente cualquier modificación del proyecto durante su ejecución.

Nuestra relación se remonta a más de 20 años. María José toma su trabajo muy en serio, siempre está al día de nuevos materiales, sistemas constructivos y cualquier tendencia, lo que le permite estar a la vanguardia. Esto se refleja en el resultado, con diseños pensados para perdurar en el tiempo sin apenas evolución del mismo modo que los grandes diseños de los años sesenta y setenta que hoy siguen estando en la vanguardia y que nos sirven de inspiración como el Museo Guggenheim en Bilbao o la icónica Torre Eiffel, tan criticada en el momento de su construcción y hoy símbolo inseparable de la ciudad de París.

Nos motiva que las edificaciones y sus detalles sean realmente impactantes, que cumplan su función a la perfección y sean resueltos de una forma técnicamente impecable.

¿Aparejador, arquitectura técnica, ingeniería de edificación? ¿Cuáles son las diferencias?

En el sentido práctico son lo mismo. Cuando terminé la carrera fue como arquitecto técnico, y después fui ingeniero de la edificación a través de un curso universitario que servía para adaptar a la normativa europea. Aparejador es un término anterior a mi promoción, pero aún muy utilizado por su sencillez.

Pero prefiero el término arquitecto técnico. Creo que refleja mejor mi relación y gusto por la edificación.

¿Cómo ve su profesión hoy en día con respecto al pasado y qué espera del futuro? ¿Cómo está evolucionando la arquitectura técnica?

Mi profesión es una profesión muy lineal. Esto puede sorprender cuando nuestra formación incluye temas tan distintos como economía, física, matemáticas, dibujo técnico y artístico junto a materias más concretas como materiales, mediciones, sistemas constructivos y organización de obras. Esto nos permite aspirar a trabajar en un amplio abanico de opciones, desde perito de una aseguradora hasta funcionario en la administración. Esto permite que sea una profesión muy viva y con poco paro.

Esta profesión exige una constante formación que permita la adaptación a los nuevos tiempos. En este sentido los colegios profesionales son fundamentales y, como no, el Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de la Edificación de Murcia realiza una buena labor por sus colegiados, siendo muestra de ello este premio que he recibido y que ayuda a poner en valor nuestra profesión, no siempre bien entendida.

Desde su doble papel como funcionario en el Ayuntamiento y arquitecto técnico en la calle, ¿cree que hay mucha burocracia, que los trámites son complicados para el ciudadano o promotor?

Como funcionario en mi caso en el área de Urbanismo mi función es crear normativa y hacer que se cumpla supervisando los proyectos y las obras que se solicitan por el bien colectivo de nuestra ciudad. Siempre debe predominar ante el bien particular, tarea que a veces está mal vista. Por un lado, nuestro trabajo es hacer que los políticos tomen las decisiones más adecuadas para el pueblo, y por otro, que los ciudadanos y los técnicos sigan las reglas o normativas establecidas. Debemos pensar en nuestro pueblo como una gran comunidad de propietarios con unos representantes que no siempre se mueven por los intereses ciudadanos y unos ciudadanos que intentan saltarse las premisas que sus propios representantes marcan.

El trabajo del funcionario es fundamental, y la burocracia es necesaria. Si bien, esta burocracia antes era más compleja y agotadora, hoy día gracias a las nuevas tecnologías y el desarrollo de la administración electrónica se está consiguiendo facilitar mucho al ciudadano. Sin embargo, revisar un proyecto sigue siendo lento por la gran carga de trabajo, el mayor nivel de exigencia y la disminución de personal en los distintos organismos.

Los ciudadanos son cada vez más exigentes y las materias cada vez son más especializadas, por lo que deben acudir a profesionales del mismo modo que acudirían a un abogado por necesidades legales.

¿Cómo contribuye un arquitecto técnico a la preservación del medio ambiente?

Contribuye desde tres aspectos: primero el proyecto, en el que se analiza la mejor orientación y colocación tanto de la vivienda como de los materiales; segundo, en la dirección de la ejecución, en la elección del mejor material y sistema constructivo para que la vivienda sea lo más sostenible y eficiente energéticamente; y por último, evitando la mayor cantidad de desechos y su clasificación de forma que puedan ser reciclados y por tanto aprovechados.

La arquitectura en nuestra Región siempre ha sido especialmente polémica, ¿cómo cree que podríamos mejorar ese aspecto?

En primer lugar, Comunidad Autónoma y ayuntamientos como organismos competentes, deberían luchar por la conservación y adaptación a los tiempos actuales de nuestro patrimonio. En segundo lugar, en las ciudades se deben marcar unos mínimos estéticos que impidan que cada uno haga lo que considere sin rigor alguno.

Tenemos el ejemplo de los pueblos blancos de Andalucía. En estos pueblos existen ordenanzas que marcan que sea así la construcción. Es obligado imponer unas medidas mínimas de conservación y estética que engrandezca las huertas, pueblos y ciudades murcianas, y no como está ocurriendo, con situaciones en las que encontramos viviendas sin ninguna coherencia entre ellas y mucho menos con el entorno.

¿Se están produciendo avances significativos en la implantación de la etiqueta de eficiencia energética?

Todo esto no es reciente, si va lento en la obligatoriedad de su implantación es debido a intereses económicos y políticos. Pero en la actualidad estamos más concienciados, o bien por el alto precio de la energía o por la propia conciencia ecológica, lo que está suponiendo que avance en un sentido cualitativo y cuantitativo, con más empresas dedicadas a ello en el sector y más especializadas.

¿Es posible congeniar sentido estético y práctico en arquitectura? ¿Cómo afrontas esta dualidad?

Siempre he luchado por unir estos dos sentidos. Algo tan sencillo para el común de los mortales como entender que diseño y funcionalidad pueden ir unidos, se vuelve extraordinariamente complicado y difícil de congeniar en una obra, y creo que María José Peñalver y yo lo conseguimos y así ha sido recompensado con este premio.

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