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REGIÓN DE MURCIA

Cabo Cope secuestrado: la trama contra natura

Tres instancias públicas [...] se allanan ante Anse y se desentienden de sus obligaciones proteccionistas: el Ayuntamiento de Águilas, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia (CARM) y Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO)

Cabo Cope / V. García (ANSE)

Cabo Cope / V. García (ANSE)

Del análisis que venimos realizando con motivo de la compraventa de Cabo Cope, resultado del chalaneo entre Anse y la Sareb, el cuadro en presencia, fuertemente tóxico, se configura así: una fundación conservacionista que se lanza a operaciones inmobiliarias porque si no lo hace –proclama– la naturaleza corre peligro; una entidad estatal que vende un espacio protegido dentro de un Parque Natural; y tres instancias públicas, todas las existentes, que se allanan ante Anse y se desentienden, con indisimulada fruición y sin el menor pundonor político, de sus obligaciones proteccionistas: el Ayuntamiento de Águilas, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia (CARM) y Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO). Un marco de alianza y confabulación merecedor, como veremos, de ser calificado como trama.

El primer eslabón de esa alianza, en realidad contra natura, es el Ayuntamiento de Águilas, cuya toxicidad en este asunto se expresa por la alegría con que ha saludado esa “gran noticia”, no olvidándose de subrayar que tan fausto acontecimiento será “un acicate para que la Comunidad se lance a definir y diseñar el Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN)”, se supone que allá donde falta, en la Marina de Cope; pero calla el que esta Corporación, y a su frente la alcaldesa, no quieren saber nada de ese PORN (“Que la Marina de Cope se quede como está”, ha dicho), alineándose, sin fisuras, con lo que marcan los feroces agricultores de la zona, a cuyas manifestaciones antiprotección acude solícita y desdeñando a los ecologistas que se manifiestan por su protección (a unos metros de los depredadores): qué morro.

Lo de Águilas tiene miga porque ya en noviembre de 2006 el Ayuntamiento en Pleno aprobó, tras negociarla con Caja Madrid, la permuta de Cabo Cope por unos terrenos, urbanizables, en el interior del municipio; pero ningún alcalde posterior (del PP, como el que regía en el momento señalado) movió un dedo, y la actual alcaldesa (PSOE) tampoco, sintiéndose tan feliz de que lo que podía ser, muy fácilmente, propiedad pública municipal pase a manos privadas. Tierno y emotivo, vaya que sí.

Déjenme que añada (¡se trata de mi pueblo!) algo más acerca de la ya suficientemente demostrada sensibilidad ecológica de la alcaldesa Mari Carmen Moreno, que se ha empeñado en pasar a la historia como la promotora de la súper urbanización de la Playa de la Cola, pegadita a Cabo Cope, pero con tanta pasión que se olvidó de tener en cuenta tres o cuatro requisitos de protección, lo que me movió (¡qué paciencia!) a recordárselo encarecidamente. No he sido yo, sin embargo, quien le ha frenado ese Plan Parcial dislocado (¡ya me hubiera gustado!) sino que desde la Fiscalía General del Estado le fue solicitada información crítica, enviándosele (me dicen) muy seria advertencia. Yo creo que el cabreo por este fracaso ha querido compensarlo con el gozo de ver Cabo Cope apropiado por ajenos, muy a tono con su pasión proteccionista.

Insisto en esto porque cuando, movido por muchos vecinos de Calabardina, opuestos a esa gran urbanización, intervine con mi (periodística) advertencia, no se le vio el pelo a Anse, pese a su acrisolado empeño en defensa del litoral; ahora caigo en que, en esos mismos días en que yo perdía la amistad con la alcaldesa (que lamento profundamente), Anse negociaba con ella la compra de Cabo Cope: si es que…

La segunda pieza, igualmente necesaria, es la Comunidad Autónoma que, muy en su papel, también quiere pasar a la historia con su valiente posición en favor de lo público, y comenta que “no tiene nada que comentar”, ya que el Cabo Cope “estaba ya sometido a la máxima protección”. Prefiere abstenerse porque sus esfuerzos siguen centrados, como lacaya numeraria del poder agrario, impedir a toda costa que haya PORN en el Parque Regional y la Marina, y además (esto lo pongo yo) no quiere saber nada en un asunto –la compraventa– que llevan los enemigos socialistas del MITECO y el Ayuntamiento, no vaya a contribuir a su triunfo. Ya digo que el cuadro es ejemplar se mire por donde se mire.

El tercer ente en presencia que, según todos los indicios, es el muñidor de esta operación, es el MITECO, que en cualquier caso aparece como incondicional de Anse y de esta conflictiva transacción inmobiliaria (ya hay quien bromea con eso de que el Ministerio de Transición resulta ser, más bien, de la Transacción: no me gusta esa broma). Pero al organismo responsable de todo cuanto se refiere al medio ambiente en el país, hay que exigirle que se comporte, es decir, que se adhiera a sus obligaciones, que son, evidentemente, proteger la naturaleza con sus medios y políticas, aprovechando todas las coyunturas para acrecentar su dominio directo sobre el territorio (no para enajenarlo). El problema de fondo está en que la Administración Central lleva decenios perdiendo sensibilidad ecológico-ambiental (muy de acuerdo, desgraciadamente, con la entropía, en este caso, socioecológica), y que el nuevo y pretencioso Ministerio para la Transición Ecológica no está dando pruebas de ninguna sensibilidad apreciable, sino de una deplorable continuidad liberaloide.

Veo que antes o después tendrá el MITECO –al que veo en manos de burócratas imprudentes sin preparación, arrojo o imaginación– que explicar su apego a Anse, incluso después de que los portavoces de esta organización hayan declarado que “cuando la Administración no funciona en materia de conservación, la sociedad puede ejercer otros mecanismos”, una frasecita muy poco diplomática con la que está llamando a sus protectores zánganos e incompetentes. (Anse, que ya está curtida en la navegación entre aguas, dirá a los del MITECO que esta coz va dedicada a los de la CARM, y a éstos que los inútiles son aquéllos: así, cualquiera.)

El asunto que subyace, como se ve, es que estamos rodeados de unas administraciones públicas de pusilánimes (MITECO), desvergonzados (CARM) e hipócritas (Ayuntamiento de Águilas), que se alían para menospreciar lo público, en esta ocasión la naturaleza y sus valores y bienes comunes con una pantomima muy acorde –dejando aparte las ideologías, molestas y obstaculizantes– con su estructura de conjunto tóxico cuyos tres componentes compiten, entre sí, en cinismo e irresponsabilidad, a mí que no me digan: “Algo huele a podrido”, sí (y no es en Dinamarca).

Hay un cuarto elemento, en esta concertación por birlarnos el Cabezo, y es el de la prensa afecta al despojo, que existe como no podía ser menos, ya que esta organización necesita para su desarrollo, peculiar y conflictivo, de quienes, en lo mediático, le guarden las espaldas. Destacaré, por evidenciarse en estos días meridianamente, el apoyo del diario La Verdad a esta causa, es decir, al modelo que escamotea la propiedad pública con pretextos conservacionistas; y desde el que se me ha advertido desde el primer día –¡ay, prensa de parte, voceros del pelotazo!– “que no se advierte polémica alguna sino, por el  contrario, un gran apoyo social”; y a ello destina un activo cancerbero, titular de la imagen de Anse y curtido en el arte y la pamplina del  publirreportaje. (Como cronista ya curtido, tengo en mi experiencia pruebas del fervor de este periódico por causas ecologistas, pero otro día las contaré.)

Díganme ustedes, si no es a una trama, a qué se parece todo esto.

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