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Murcia retira las 58 bancadas de MuyBici y deja al descubierto las carencias de su transporte público

Por el momento no está en funcionamiento un sistema de alquiler público de bicis

Elisa M. Almagro

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La ciudad de Murcia está retirando un vestigio de su movilidad pública. Tras casi dos años en desuso, finalmente abandonan el paisaje urbano las 58 bancadas del sistema público de alquiler de bicicletas MuyBici. “Es un servicio que funcionaba bastante bien, no había tantas bancadas como en otras ciudades, pero en general la experiencia fue muy positiva”, explica el vicepresidente y portavoz de la asociación Murcia en Bici, Rubén Titos. “Tenía mi propia bicicleta, pero como el sistema era muy económico lo utilizaba como un complemento a mi vehículo habitual”.

En su estreno MuyBici puso en circulación 600 bicicletas y un total de 1.200 puestos de anclaje. Pese a sus buenos comienzos, el sistema acabó siendo abandonado, con grandes tensiones entre la empresa y el consistorio, al no facilitar este último 200 postes para la publicidad. La relación amarga entre ambas partes llegó a los tribunales y en 2022 se saldó con el abono de una indemnización de 640.000 euros a la empresa en tres años. Pese a esto, la compañía y el ayuntamiento no rompieron definitivamente hasta el año 2025, cuando no se renovó el convenio entre ambos.

Ahora, la retirada de las instalaciones de MuyBici y la reparación del pavimento han costado unos 40.000 euros a las arcas públicas. La planificación contempla desalojar las bancadas en espacios céntricos de la capital murciana, como la plaza de Santo Domingo, la plaza de Europa, la plaza de la Merced, Alfonso X el Sabio y la plaza Circular, así como en otros enclaves de la ciudad, entre ellos la avenida Juan Carlos I, el entorno de la estación de ferrocarril Murcia del Carmen, el Cuartel de Artillería y el barrio de La Flota. La retirada también alcanzará a las distintas pedanías y zonas del municipio en las que se instaló este proyecto, como Espinardo, Santiago y Zaraíche, Santiago el Mayor y Joven Futura. A lo largo de noviembre, las llamativas bancadas de color rojo serán poco más que un recuerdo.

“No entendemos por qué se dejó morir el sistema de bancadas. Entendemos que, una vez hecho el esfuerzo, se tiene que seguir apostando por él. Se trata de unos puntos con lector de tarjetas. Mientras no salía la concesión, podrían haberse aprovechado como puntos de recarga del bonobús, por ejemplo”, apunta Luis Tovar, portavoz de la asociación MurciaLAB.

“Es un servicio perfectamente asumible por un ayuntamiento como el de Murcia, pero no hay voluntad política de ponerlo en marcha”, denuncia Pedro Luengo, de Ecologistas en Acción.

Retirada de las bancadas de MUyBICI

Por el momento, se espera que el consistorio presente una licitación para un nuevo servicio, esta vez de alquiler de patinetes, motos y bicis eléctricas. El ayuntamiento murciano planea invertir, a través de la Urbanizadora Municipal (Urbamusa), 2,23 millones de euros para la puesta en marcha del proyecto. Será una tercera empresa la que ofrezca la flota, el servicio y el mantenimiento: “Esto es un servicio que podía llevarse perfectamente por medios públicos al 100%, con una subcontrata para el mantenimiento”, objeta Luengo.

Patinetes eléctricos, espacio público privatizado

Hasta ahora, la iniciativa privada ha suplido la carencia de vehículos públicos de dos ruedas. En 2023, la empresa Mobility Spadimur firmó un convenio con el consistorio murciano, que se estrenó con un despliegue de unos 400 patinetes eléctricos.

“Los patinetes eléctricos en alquiler no tienen lugares estipulados para su aparcamiento, por lo que acaban en cualquier sitio. Se ha privatizado el espacio público sin ningún tipo de penalización”, abunda el ecologista.

“Hay una buena relación entre el ciclista y el patinete, pero los patines eléctricos suponen un problema para el peatón. Estoy harto de ver patinetes abandonados o aparcados en las aceras, impidiendo el paso”, detalla Titos, que afea también la costumbre de los operadores de este servicio de aparcar este vehículo recargado en los aparcabicis públicos que se encuentran instalados en diferentes lugares del municipio: “Resulta muy molesto cuando, como usuario de la bicicleta, quieres ir a un aparcabicis y no puedes hacerlo porque está completamente invadido por patinetes de alquiler”.

Tras años ocupando la vía pública, el ayuntamiento de la capital murciana ha comenzado a retirar centenares de patinetes eléctricos de alquiler abandonados en las aceras, al no contar con una autorización vigente para hacerlo.

Transformación “radical” del centro

Según ha señalado el Ayuntamiento en los últimos meses, el nuevo sistema prescindirá de las bancadas como las que ha utilizado MuyBici y empleará una infraestructura menos invasiva para el entorno urbano, con estaciones virtuales georreferenciadas sin más soporte que el de una señalización vertical y horizontal. Mientras llega, la ciudad de Murcia se queda sin sistema público de transporte sobre dos ruedas.

“Me parece sangrante que después del gasto que hemos hecho con el dinero público proveniente de fondos europeos para tener una red de carriles bici bastante mejor de la que teníamos en el municipio, se haya dejado morir el sistema”, lamenta Luengo. Y es que, la capital murciana estaba experimentando una transformación en los últimos años con la incorporación de numerosos carriles bici en el corazón del municipio: “La ciudad de Murcia ha sufrido un cambio brutal desde el covid. Con los fondos Next Generation se consiguió una transformación bastante radical del centro urbano”, explica Titos.

En total, se invirtieron unos 20 millones de fondos europeos en el marco del Proyecto de Zona de Bajas Emisiones del año 2021, a los que se añadieron otros siete millones provenientes de las arcas municipales: “Casualmente en los años en los que el Ayuntamiento estaba gobernado por un signo político distinto a los de los últimos 30 años [en 2021 salió adelante una moción de censura que le dio un par de años la alcaldía al PSOE] se implantó esta red de carriles bici segregados, bien ejecutada, conectada, señalizada y con unas infraestructuras de calidad”.

“Se han hecho bastante mejoras, pero hay problemas importantes. El tiempo semafórico entre el peatón y el usuario de bicicleta es compartido de forma parcial: cuando se pone en verde para el peatón, se pone en ámbar para la bicicleta. Eso crea situaciones de riesgo”, apunta Tovar.

Otro problema del carril bici murciano es que es una isla, puesto que no se conecta a la capital con su más de medio centenar de pedanías: “Puente Tocinos, por ejemplo, está prácticamente pegado a Murcia, pero no tiene carril bici conectado al núcleo urbano”, detalla Titos.

Tranvibús, pero solo de nombre

Tranvibús en Murcia

Mientras el sistema de bicicletas públicas continúa desierto, el ayuntamiento murciano ha implementado un nuevo sistema de transporte urbano denominado tranvibús. Se trata de una flota de autobuses eléctricos articulados de 18 metros con capacidad para 116 personas, con frecuencias de paso cada 15 minutos. Desde su implantación, a principios de 2026, ha alcanzado el millón de viajeros, aunque desde MurciaLAB apuntan ciertas disfunciones del sistema.

“Lo que venden como tranvibús es un autobús normal de toda la vida”, observa Tovar. Para el portavoz de MurciaLAB, el consistorio pretende transmitir a la población que la ciudad cuenta con un autobús de tránsito rápido, pero el sistema actual, asegura, tampoco se ajusta a esta definición: “No tiene prioridad semafórica, hasta hace unos meses tenía un par de segundos de anticipación frente al vehículo privado. Tampoco tiene paradas accesibles, ni un carril dedicado en su exclusividad. Al final, hay una flota de autobuses nuevos, pero sin la infraestructura para convertirlos en un autobús de tránsito rápido”.

“Es una forma de de jugar con el lenguaje, al final no deja de ser un autobús eléctrico”, coincide Luengo. “Se ha puesto como un señuelo, una forma de sacar pecho. El sistema de transportes públicos en autobús del municipio está hecho un desastre”.

“Es una movilidad cautiva. Si no sabes cuándo va a llegar el autobús, si no se puede pagar con el móvil, al final no tienes otra opción que coger el coche”. Según la edición 2025 del Foro de Movilidad de Alphabet, compañía de movilidad corporativa del Grupo BMW, el 72% de los murcianos utiliza el coche como su medio de transporte habitual, convirtiendo al municipio de 479.491 habitantes -el séptimo más poblado- en la ciudad española más ligada al coche. “Tenemos un servicio de transporte público que lo usa prácticamente quien no tiene otro remedio”, señala Luengo.

La situación se agrava en las pedanías, que Tovar define como “totalmente aisladas” entre sí y del centro de la ciudad: “No hay interconexión, no hay horarios”, denuncia. “Si yo me vengo desde La Alberca y el último autobús que tengo es a las diez, no puedo hacer vida normal. No es realista”, abundan desde Ecologistas en Acción.

El tranvía hacia El Carmen, un deseo

Imagen de archivo de un tranvía de Murcia

Al menos desde el año 2014 se lleva prometiendo una línea de tranvía hacia el céntrico barrio de El Carmen. Unas promesas similares han aparecido respecto a líneas hacia el municipio de Molina de Segura, a apenas unos diez kilómetros del murciano barrio de Espinardo o de la Universidad de Murcia, donde se ubican las paradas de tranvía más cercanas a esta población. Por el momento, el ayuntamiento ha avanzado en la nueva línea hacia el meridional barrio de El Carmen, conectado al centro por el Puente de los Peligros, con el proyecto ya finalizado y enviado al Gobierno de España y a la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, con el objetivo de formalizar los convenios de financiación.

“Creo que no se ha hecho hasta el momento por conformismo político. Es inexplicable que en 15 años no hayamos hecho ni un kilómetro de tranvía [desde la anterior línea]”, denuncia Tovar. “Al final estás conectando la plaza Circular [el centro de la ciudad] con centros comerciales y la universidad. En menos de un kilómetro, por ejemplo, el tranvía podría llegar a la pedanía de La Ñora. Si no se hace, es porque no se quiere”.

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