Rosa María García, especialista en comunicación e investigación social: “La derecha tiene un fetiche con los niños”

“En sólo quince años hemos visto, primero, como los sectores más politizados de la comunidad trans establecían un impulso político-legal que parecía consolidarse y, luego, como parece venirse abajo”, lamenta le comunicadore Rosa María García a tan solo unos días de la aprobación de la Ley Trans estatal a vísperas del Orgullo. Lo hace también con la certeza de que desde su aprobación en 2016, la ley LGTBI en la Región de Murcia “no se aplica”: Cinco años estuvo en un cajón el Observatorio contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género en la Región de Murcia, encargado de “ mejorar la defensa de la igualdad y derechos de los miembros del colectivo LGTBI”, para luego ser inaugurado el Día del Orgullo, pero sin los colectivos.

Cuando mi abuela supo mi nombre: una salida del armario trans

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Graduade en Filosofía y máster en Sociología Aplicada por la Universidad de Murcia, Rosa María García trabaja en un doctorado en Filosofía y Género sobre marxismo y feminismo. Hasta hace un año fue activista por los derechos de las personas trans y miembro de la Asamblea del Orgullo Crítico, algo que tuvo que dejar para dedicarse de lleno a su trabajo como traductore: “Me empecé a definir como activista cuando apoyar y acompañar a otras personas trans se convirtió en un trabajo a tiempo completo. Era agotador, pero me lo podía permitir y alguien tenía que hacerlo. No lo decidí, simplemente tenía más facilidades que muchas otras personas”.

“En el proceso ha habido agresiones sin denunciar, personas que han tenido que marcharse de la Región por la presión tránsfoba de sus padres y protocolos que no se han cumplido”, denuncia Rosa, que exige responsabilidad al Gobierno regional. “Cuando formaron el Observatorio se preocuparon mucho más por incluir a amigos y cercanos que a los colectivos implicados de la Región. Es un Observatorio en el que han metido a varias personas abiertamente homófobas y transodiantes”, recuerda, en alusión a la presunta inclusión de la hija de José Luis Mendoza, presidente de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), denunciado por el colectivo No te Prives por asegurar que el matrimonio igualitario era “una aberración ante los ojos de Dios”.

En el día a día, Rosa María García denuncia que el colectivo trans en la Comunidad no puede cambiar su nombre en la tarjeta sanitaria y que las personas no binarias como elle siguen sin existir legalmente para ámbitos como el instituto o la universidad: “Es la punta del iceberg. Los endocrinos siguen exigiendo un diagnóstico psiquiátrico, especialmente difícil de conseguir para personas ya psiquiatrizadas, se les pone permanentemente en duda. Las personas trans maltratadas por su familia, sobre todo si son menores, no tienen más opción que huir o quedarse en la calle, y probablemente tener que vivir de la prostitución. Hasta hay profesores de universidad que todavía hacen publicidad de la ablación genital a criaturas intersexuales”, enumera.

En las elecciones andaluzas hemos escuchado alegatos contra la educación sexual de los niños, ¿oiremos mensajes similares o recrudecidos en las elecciones de 2023 de la Región?

No me sorprendería que continuaran con el mensaje contra la poca educación sexual que existe hoy. Probablemente calculen que les funcionará mejor en la Región que en Andalucía, teniendo en cuenta que aquí sí consiguieron organizar una manifestación bastante numerosa en favor del pin parental.

El argumento que siguen es el mismo: la educación del menor pertenece a los padres, porque el menor pertenece a los padres. En el caso de la educación sexual, el razonamiento sigue con un 'pero si los padres les enseñan consentimiento básico y conocimiento sobre su cuerpo, llamaré a la policía, porque es pecado'. Algo que no sólo es absurdo, sino que es peligroso y, la verdad, muy sospechoso: ¿por qué les molesta tanto que una niña entienda qué es el consentimiento?

¿Se colará la LGTBfobia en la campaña de las elecciones regionales de 2023?

La LGTBIfobia siempre ha encajado muy bien con ese ideario ultraconservador, pero hasta ahora el grueso del discurso ha ido dirigido específicamente contra el proyecto de Ley Trans estatal. Las organizaciones y los lobbies ultracatólicos en los que VOX tiene sus raíces ideológicas dejaron de intentar establecer la imagen del hombre gay como un peligro sexual para los niños, para pasar a proyectarla en las mujeres trans. Nos criminalizan porque no encajamos en su mundo cis y hetero hecho para los hombres. Voy a decirlo de la peor forma posible: la derecha tiene un fetiche con los niños. Los ideólogos reaccionarios están obsesionados con las mujeres, los niños y la familia, y van a hacer cualquier cosa para proteger su orden social capitalista, patriarcal y racista.

¿Por qué es importante la educación sexual?

La educación sexual nos hace falta porque los seres humanos somos seres sexuados, y el sexo es un ámbito de la vida generalmente atravesado por el androcentrismo, la misoginia y el cisheterosexismo. Porque las mujeres, las personas LGTBI y las personas discapacitadas seguimos estando invisibilizadas en la sexualidad y en la salud, y seguimos siendo agredidas física, psicológica y sexualmente. Porque no puede ser que los hombres sigan agrediendo y el resto sigamos siendo agredidas y asesinadas por hombres. Porque no puede ser que las personas LGTBI y discapacitadas sigamos existiendo en los márgenes, hasta el punto de no poder ponerle una palabra a algo que condiciona nuestra vida de esa forma. Lo único que puede conseguir la educación sexual es cambiar algo, por pequeño que sea, a mejor.

¿Qué explicación le das a los discursos cada vez más homófobos en el seno de la política en las comunidades autónomas?

Creo que la promoción de Vox por parte de grandes medios de comunicación -y el acercamiento discursivo del PP- es la primera respuesta obvia. Han creado un clima en el que se presenta la misoginia, la LGTBIfobia y el racismo de siempre como algo contracultural. Es la herencia franquista, que por supuesto no se había ido a ningún lado, pero seguramente más desvergonzada que nunca antes.

Hace sólo cinco años, las leyes LGTBI y Trans se aprobaban en las Comunidades Autónomas por mayoría o por unanimidad; ahora, amenazan con retirarlas allí donde Vox tiene fuerza. Es de lo poco que tenemos, y lo están tirando todo abajo. Pero creo que es importante no quedarnos en esta inmediatez.

Políticamente, detrás de Vox están las legislaturas infames de Trump en Estados Unidos, de Macri en Argentina, de Bolsonaro en Brasil, de Orbán en Hungría. En el caso de los derechos trans, los gobiernos fascistas han empujado contra el colectivo todo lo que les ha sido posible. En Estados Unidos están arrestando a padres y madres por apoyar a sus hijos trans, y están abusando de criaturas que quieren hacer deporte en el colegio porque dicen que necesitan “hacer una inspección genital si hay dudas”; Orban ha prohibido todo reconocimiento legal y social para las personas trans. La estrategia inicial es crear un pánico social por todos los medios posibles, pero esa es sólo la base de lo que va a venir luego. Ya hay sociólogas e historiadoras advirtiendo que así es como se comienza un genocidio.

“En sólo quince años hemos visto, primero, como los sectores más politizados de la comunidad trans establecían un impulso político-legal que parecía consolidarse y, luego, como parece venirse abajo”, lamenta le comunicadore Rosa María García a tan solo unos días de la aprobación de la Ley Trans estatal a vísperas del Orgullo. Lo hace también con la certeza de que desde su aprobación en 2016, la ley LGTBI en la Región de Murcia “no se aplica”: Cinco años estuvo en un cajón el Observatorio contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género en la Región de Murcia, encargado de “ mejorar la defensa de la igualdad y derechos de los miembros del colectivo LGTBI”, para luego ser inaugurado el Día del Orgullo, pero sin los colectivos.

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Graduade en Filosofía y máster en Sociología Aplicada por la Universidad de Murcia, Rosa María García trabaja en un doctorado en Filosofía y Género sobre marxismo y feminismo. Hasta hace un año fue activista por los derechos de las personas trans y miembro de la Asamblea del Orgullo Crítico, algo que tuvo que dejar para dedicarse de lleno a su trabajo como traductore: “Me empecé a definir como activista cuando apoyar y acompañar a otras personas trans se convirtió en un trabajo a tiempo completo. Era agotador, pero me lo podía permitir y alguien tenía que hacerlo. No lo decidí, simplemente tenía más facilidades que muchas otras personas”.

“En el proceso ha habido agresiones sin denunciar, personas que han tenido que marcharse de la Región por la presión tránsfoba de sus padres y protocolos que no se han cumplido”, denuncia Rosa, que exige responsabilidad al Gobierno regional. “Cuando formaron el Observatorio se preocuparon mucho más por incluir a amigos y cercanos que a los colectivos implicados de la Región. Es un Observatorio en el que han metido a varias personas abiertamente homófobas y transodiantes”, recuerda, en alusión a la presunta inclusión de la hija de José Luis Mendoza, presidente de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), denunciado por el colectivo No te Prives por asegurar que el matrimonio igualitario era “una aberración ante los ojos de Dios”.

En el día a día, Rosa María García denuncia que el colectivo trans en la Comunidad no puede cambiar su nombre en la tarjeta sanitaria y que las personas no binarias como elle siguen sin existir legalmente para ámbitos como el instituto o la universidad: “Es la punta del iceberg. Los endocrinos siguen exigiendo un diagnóstico psiquiátrico, especialmente difícil de conseguir para personas ya psiquiatrizadas, se les pone permanentemente en duda. Las personas trans maltratadas por su familia, sobre todo si son menores, no tienen más opción que huir o quedarse en la calle, y probablemente tener que vivir de la prostitución. Hasta hay profesores de universidad que todavía hacen publicidad de la ablación genital a criaturas intersexuales”, enumera.

En las elecciones andaluzas hemos escuchado alegatos contra la educación sexual de los niños, ¿oiremos mensajes similares o recrudecidos en las elecciones de 2023 de la Región?

No me sorprendería que continuaran con el mensaje contra la poca educación sexual que existe hoy. Probablemente calculen que les funcionará mejor en la Región que en Andalucía, teniendo en cuenta que aquí sí consiguieron organizar una manifestación bastante numerosa en favor del pin parental.

El argumento que siguen es el mismo: la educación del menor pertenece a los padres, porque el menor pertenece a los padres. En el caso de la educación sexual, el razonamiento sigue con un 'pero si los padres les enseñan consentimiento básico y conocimiento sobre su cuerpo, llamaré a la policía, porque es pecado'. Algo que no sólo es absurdo, sino que es peligroso y, la verdad, muy sospechoso: ¿por qué les molesta tanto que una niña entienda qué es el consentimiento?

¿Se colará la LGTBfobia en la campaña de las elecciones regionales de 2023?

La LGTBIfobia siempre ha encajado muy bien con ese ideario ultraconservador, pero hasta ahora el grueso del discurso ha ido dirigido específicamente contra el proyecto de Ley Trans estatal. Las organizaciones y los lobbies ultracatólicos en los que VOX tiene sus raíces ideológicas dejaron de intentar establecer la imagen del hombre gay como un peligro sexual para los niños, para pasar a proyectarla en las mujeres trans. Nos criminalizan porque no encajamos en su mundo cis y hetero hecho para los hombres. Voy a decirlo de la peor forma posible: la derecha tiene un fetiche con los niños. Los ideólogos reaccionarios están obsesionados con las mujeres, los niños y la familia, y van a hacer cualquier cosa para proteger su orden social capitalista, patriarcal y racista.

¿Por qué es importante la educación sexual?

La educación sexual nos hace falta porque los seres humanos somos seres sexuados, y el sexo es un ámbito de la vida generalmente atravesado por el androcentrismo, la misoginia y el cisheterosexismo. Porque las mujeres, las personas LGTBI y las personas discapacitadas seguimos estando invisibilizadas en la sexualidad y en la salud, y seguimos siendo agredidas física, psicológica y sexualmente. Porque no puede ser que los hombres sigan agrediendo y el resto sigamos siendo agredidas y asesinadas por hombres. Porque no puede ser que las personas LGTBI y discapacitadas sigamos existiendo en los márgenes, hasta el punto de no poder ponerle una palabra a algo que condiciona nuestra vida de esa forma. Lo único que puede conseguir la educación sexual es cambiar algo, por pequeño que sea, a mejor.

¿Qué explicación le das a los discursos cada vez más homófobos en el seno de la política en las comunidades autónomas?

Creo que la promoción de Vox por parte de grandes medios de comunicación -y el acercamiento discursivo del PP- es la primera respuesta obvia. Han creado un clima en el que se presenta la misoginia, la LGTBIfobia y el racismo de siempre como algo contracultural. Es la herencia franquista, que por supuesto no se había ido a ningún lado, pero seguramente más desvergonzada que nunca antes.

Hace sólo cinco años, las leyes LGTBI y Trans se aprobaban en las Comunidades Autónomas por mayoría o por unanimidad; ahora, amenazan con retirarlas allí donde Vox tiene fuerza. Es de lo poco que tenemos, y lo están tirando todo abajo. Pero creo que es importante no quedarnos en esta inmediatez.

Políticamente, detrás de Vox están las legislaturas infames de Trump en Estados Unidos, de Macri en Argentina, de Bolsonaro en Brasil, de Orbán en Hungría. En el caso de los derechos trans, los gobiernos fascistas han empujado contra el colectivo todo lo que les ha sido posible. En Estados Unidos están arrestando a padres y madres por apoyar a sus hijos trans, y están abusando de criaturas que quieren hacer deporte en el colegio porque dicen que necesitan “hacer una inspección genital si hay dudas”; Orban ha prohibido todo reconocimiento legal y social para las personas trans. La estrategia inicial es crear un pánico social por todos los medios posibles, pero esa es sólo la base de lo que va a venir luego. Ya hay sociólogas e historiadoras advirtiendo que así es como se comienza un genocidio.

“En sólo quince años hemos visto, primero, como los sectores más politizados de la comunidad trans establecían un impulso político-legal que parecía consolidarse y, luego, como parece venirse abajo”, lamenta le comunicadore Rosa María García a tan solo unos días de la aprobación de la Ley Trans estatal a vísperas del Orgullo. Lo hace también con la certeza de que desde su aprobación en 2016, la ley LGTBI en la Región de Murcia “no se aplica”: Cinco años estuvo en un cajón el Observatorio contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género en la Región de Murcia, encargado de “ mejorar la defensa de la igualdad y derechos de los miembros del colectivo LGTBI”, para luego ser inaugurado el Día del Orgullo, pero sin los colectivos.

Cuando mi abuela supo mi nombre: una salida del armario trans

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Graduade en Filosofía y máster en Sociología Aplicada por la Universidad de Murcia, Rosa María García trabaja en un doctorado en Filosofía y Género sobre marxismo y feminismo. Hasta hace un año fue activista por los derechos de las personas trans y miembro de la Asamblea del Orgullo Crítico, algo que tuvo que dejar para dedicarse de lleno a su trabajo como traductore: “Me empecé a definir como activista cuando apoyar y acompañar a otras personas trans se convirtió en un trabajo a tiempo completo. Era agotador, pero me lo podía permitir y alguien tenía que hacerlo. No lo decidí, simplemente tenía más facilidades que muchas otras personas”.