Abrazos, aplausos y mucha alegría en el torneo de fútbol inclusivo disputado en la localidad navarra de Mutilva
Ibon y Aarón han sido dos de los jugadores con discapacidad que han participado en el Torneo Comunidad Foral de Navarra F8 Inclusivo. Para Ibon, de 26 años, vestir la camiseta y “representar a la Real Sociedad”, su equipo “de la muerte”, significa “ser parte de algo” y una de las mayores ilusiones en su vida. Una sensación parecida vive Aarón, otro fanático del fútbol de 24 años, ya que para él jugar en el Real Zaragoza es “una forma de poder ser él mismo”. Según han contado los padres de ambos, el fútbol para ellos supone “autonomía” y “parte de su educación”. Los jugadores “lo viven con muchísima ilusión”, para ellos “jugar en un equipo es lo más y celebran un gol como si fuera la final de la Champions”, explica Iván González, entrenador de la Federación Navarra de Fútbol.
La segunda edición del Torneo Comunidad Foral de Navarra F8 Inclusivo se ha saldado, este puente de Semana Santa, con la victoria de Osasuna Genuine. Ha participado en la entrega de premión la consejera de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo, Carmen Maeztu. La iniciativa, impulsada por el Instituto Navarro del Deporte y de la Actividad Física (INDAF), y organizada por Aspace Navarra, ha sido un éxito en asistencia y participación, ya que han acudido tanto los jugadores y jugadoras de los diez equipos que competían, como familias, amigos y compañeros que no estaban convocados. Además, “esta edición ha reforzado su caracter inclusivo con equipos mixtos, tengo en género como en la participación conjunta de personas con y sin discapacidad”, explican desde Aspace.
Este año, los futbolistas han tenido una sorpresa: jugar con sus entrenadores. Lo que les ha hecho “un montón de ilusión”, cuenta la madre de Ibon Sánchez. Desde Aspace, la elección de que este año los equipos fueran mixtos (tanto en género, como en personas “con y sin discapacidad”) responde a la búsqueda de “compartir equipo, experiencias y viviencias en igualdad”. “Poder compartir en la pista de juego personas con discapacidad y sin discapacidad hace que todos se sientan iguales. Con el deporte se genera inclusión”, añaden. Aunque, en un día tan especial, algunos miembros del cuerpo técnico no han querido robarles el protagonismo. “Los ves con tanta ilusión, de que todos quieren jugar”, explica el entrendor González, “que se te hace hasta mal salir a quitarles un rato a ellos”.
Para las personas con discapacidad, el futbol es una forma de “conocer a otras personas y hacer amistades”, explica Elena Redondo, jugadora del equipo Ardoi con discpacidad intelectual que, a pesar de que no ha sido convocada, ha venido a apoyar a sus compañeros que sí que han jugado en el torneo. Antes de que elDiario.es/Navarra la interrumpa, está junto con Ainhoa Pérez, jugadora de un equipo rival de Tafalla, aunque para ellas no supone ningún agravio. “Para mí es una oportunidad de pasártelo bien y hacer amistades. Aunque en el rato de jugar es tu contringante, haces amigos y hablas mucho”, afirma Redondo.
Para Aarón Guerrero, jugador del Real Zaragoza con discapacidad intelectual, el deporte es su vida y “donde se junta con sus amigos”, cuenta su madre, que ha acudido a verle junto a Darío, hermano mayor del futbolista. “[Aarón] ve el fútbol todo el día y da igual la categoría, no sale de ahí. Y para verlo se junta con sus amigos”, afirma Darío. “Incluso se va con mis propios amigos a la peña”, comenta. Su madre explica que “lo que le motiva [del fútbol] es irse en el autobús con el equipo”, y añade que los viajes que Guerrero hace con el Real Zaragoza le ayudan a “ser autónomo”. “Va él solo con su equipo. Desde el minuto cero nos dijeron que iban a estar exactamente al mismo nivel que cualquier otro equipo [y categoría], y en eso han cumplido perfectamente. Van con el entrenador, pero duermen solos y hacen todo solos. Además, los llevan mucho de paseo o a museos. Para Aaarón es una forma de ser él mismo”, describe. “El fútbol ha supuesto un antes y un después para bien” en su vida y desarollo.
Los padres de Ibon Sánchez, jugador con autismo de la Real Sociedad, también afirman que el deporte le ha ayudado a “afianzar las relaciones personales” al sentirse “parte de un grupo”. Además, también aprende “disciplina, jugar en grupo (con lo que supone) o seguir las reglas. Para él es muy positivo”, cuenta su padre, y añade que, para Ibon Sánchez, el futbol supone “parte de su educación personal”. “En la liga [en la que juega Ibon] dan mucha importancia al comportamiento. Que no contestes a los árbitros, que si pegas una patada pidas perdón o que ayudes a levantarse al rival. Justamente los comportamientos que no siempre se ven por televisión de los futbolistas profesionales y tienden a imitar algunos jugadores de estas ligas”. Por ello, “lo que se intenta es que, la actitud y valores que se fomentan en el campo, se den en su vida diaria. La competitividad cuenta mucho menos que en otras categorías”, apostilla.
Preguntado por este mismo asunto, Iván González afirma que “el fútbol da muchísma autoestima” a los jugadores con discapacidad. “Se ven capaces, que es de lo que se trata esto, que sepan que pueden hacer cosas como cualquier otra persona”. Además, el entrenador navarro ve cómo el deporte “les ayuda a gestionar la frustración”. “Pueden fallar, pero lo llevan de forma muy natural. Desde luego, les ayuda en su día a día y es una buena experiencia para ellos”, describe. En palabras del director-gerente del Instituto Navarro del Deporte y la Actividad física, Jorge Aguirre Oviedo, que sintetizan lo que ya se ve en el campo de juego y en las gradas, en las personas con discapacidad el deporte “no solo genera actividad física”, sino crea “comunidad, sensibilización y cambio social”.
Por otra parte, los padres de Ibon Sánchez han podido viajar por España “en el autobús de la Real” para ir a ver los partidos de su hijo. “No nos perdemos ni uno”, añade su madre, que no duda que su hijo es parte del club y el club parte de él. “Es de la Real [Sociedad] y representa al equipo” que para él significa “todo”, afirma. Un sentimiento compartido con otros jugadores de su liga, como Aarón Guerrero, que “para él, representar al Zaragoza es una satisfacción, y más con lo zaragocista que es. Tiene todas las medallas y trofeos colgados en su habitación”, describe su hermano mayor con orgullo, mientras muestra el reportaje que le hicieron en el Heraldo de Aragón. “Es el que más sabe del equipo y tiene todo los habido y por haber del Zaragoza. Y ser parte de todo eso es su vida”. Además, afirma que su hermano le ha abierto muchas puertas, pues ha tenido la oportunidad de “hablar con Enrique Cerezo o Vicente del Bosque” y conocer a referentes del fútbol porque “le conoce todo el mundo”.
A pesar de que el equipo de que Ibon Sánchez no ha ganado porque han jugado “contra un equipo muy fuerte, aunque han luchado hasta el final”, ha disfrutado mucho y ya tiene la cabeza en “seguir compitiendo LaLiga Genuine”. Su referente y “jugador favorito” es Luka Sučić, centrocampista 'txuri urdin', aunque no puede ir a verlo a Anoeta. “Cuando juega partido el primer equipo de la Real [Sociedad], si marcan gol se tiran cohetes e Ibón no los lleva bien”, afirma la madre del joven con autismo, que explica que disfrutan del fútbol al otro lado de la pantalla.
Elena Redondo, jugadora del Ardoi, ha explicado que la visibilidad es necesaría, pues las personas con discapacidad “tienen los mismos derechos”, pero “falta educación”. “Yo tengo una discapacidad intelectual y [a veces siento que] no se me ve ni se me oye. La sociedad no nos ve igual, nos rechazan. Tienen que tratarnos como personas, no como monstruos o cualquier cosa”, afirma con rotundidad y cierta tristeza.
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